jueves, abril 14, 2016

10Y14

Hubo hoy en Twitter un comentario sobre historiadores favoritos que me pareció fuera de lugar. No puedo interactuar por Twitter en la oficina, así que no pude preguntar, pero el tema me quedó sonando. No sé porque me parece que la historia merece un tratamiento diferente al de la literatura al momento de valorarla. Quizá es porque las obras en historia cumplen (o se supone que cumplen) una multiplicidad de roles sociales que la ficción no. De manera que las historias que se cuentan son mucho más importantes que las personas que las cuentan. 


Nada de eso va en contra a admirar la destreza de ciertos autores al momento de contar la historia. Pero los ejemplos sugeridos en el comentario de marras sólo parecían representar un cierto tipo canónico de historia que parece estar en revisión (acá escribo sin bases firmes, pues soy bastante ignorante en el tema). Para mi trabajo he leído historias de ideas, de enfermedades, de tratamientos que se salen (al menos parcialmente) de los temas de guerra, poder y líderes que abundan en las secciones de historia en las librerías. Son libros que me han enseñado mucho, mostrando el mundo desde perspectivas distintas en las que nacionalidades y otros temas clásicos dejan de ocupar el centro. Me pregunto si alguno de estos autores sería la respuesta de alguien confrontado con el mismo comentario. 

En últimas, entre gustos no hay disgustos. 

miércoles, abril 13, 2016

10Y13

En Malasia cogieron una culebra de siete metros y medio, casi tan larga como la que tiene el récord de su especie. Estaba merodeando una obra cuando la encontraron los obreros, quienes dieron parte a las autoridades. La memoria fotográfica muestra a seis hombres sonrientes cargando a la bestia como si fuera un tapete. El animal parece indiferente.

Pasados un par de días del acontecimiento, la culebra amaneció muerta. Los custodios aseguran que se suicidó. Una criatura de su estirpe no aguanta los malos tratos ni las incomodidades del cautiverio. Sin embargo el método del suicidio es un misterio. Parece poco probable que se haya colgado. Menos aún, estrangularse a sí misma. Tal vez intento engullirse hasta atragantarse, en ese ritual místico que sólo le es dado a las serpientes. Se descarta, en todo caso, que la violencia de los agentes de seguridad haya tenido nada que ver con el fatal desenlace.

Picture of construction crew holding python

Tomado de la National Geographic 

martes, abril 12, 2016

10Y12

Hoy Aleyda (a.k.a. Leidymarmalade) compartió un escrito suyo sobre la triste experiencia de compartir el estudio y el trabajo con machos. Es decir, con hombres que acostumbran a hacer bromas obscenas, fantasear con mujeres y morbosear en general. En su queja cuenta con todo mi apoyo y todo lo que pueda hacerse por remediar el asunto debe ser intentado.

No puedo, sin embargo, dejar de ser pesimista sobre los prospectos de dicha empresa. El trasfondo del comportamiento es inherente a nuestra biología y lo más que se puede es intentar restringirlo. Por más avanzada que sea nuestra civilización, no dejaremos de ser simios. El progreso será siempre frágil. Ríos de tinta seguirán corriendo al respecto, necesarios para señalar y confrontar, pero nunca definitivos. Como lavarse las manos, toca hacerlo a diario. 

La metáfora sugiere que la solución es cuestión de disciplina, pero me pregunto si habrá otro método. ¿Habrá alguna sociedad que haya logrado un mejor resultado? En otra esfera de los tabúes, no deja de sorprender como los japoneses tratan sus excrementos con tanta normalidad. Tal vez en ello haya algo que aprender. 

lunes, abril 11, 2016

10Y11

Es paradójico que este tiempo e impulso para escribir de nuevo en el blog tenga origen próximo en dejar de leer el periódico. Cómo si pasara de consumir las noticias a producirlas. Dejar de ser una caja de resonancia y volver al reportaje. Es ahí cuando uno vuelve a caer en cuenta de lo pequeña de la experiencia individual, la arrogancia inherente a escribir. Tal vez sea por ello que hay tantos megalómanos y narcisistas entre los escritores. Con esos cimientos es más fácil pontificar. 


Escritores humildes y humildad al escribir por suerte también existen—aunque sea de dientes para afuera. Borges es de los que hablaba más de lo que leía que de lo que escribía.  La humildad está también siempre presente en el Quijote. El personaje principal de El Péndulo de Foucault de Eco acepta ser un espectador de la vida, y procura jugar bien su papel. De eso se trata. 

domingo, abril 10, 2016

10Y10

Las ballenas de la Bahía de Tailandia tienen su truco para pescar. Un truco que nada tiene que envidiar al de los magos. Se quedan quietas por un momento en medio de esas aguas mansas y oscuras, abren su bocota y, entonces, los pececillos empiezan a saltar dentro de su boca. Nada parece explicar esa locura suicida. Algunos confucianistas vieron en ello una prueba del desprendimiento de lo individual para pasar a ser parte de la magnificencia de ballena. Las aves perezosas aprovechan para comer de gorra. Los pescadores mueren de la envidia.


sábado, abril 09, 2016

10Y9



Ir al colegio de nuevo es muy entretenido. No por la nostalgia, sino porque todo es nuevo y distinto. La ceremonia, las canciones, las fotos grupales. El discurso del rector para los niños invitándolos a divertirse mientras estos no ven el momento de empezar a hacerle caso. Los padres, sus pintas y todo lo que ellas esconden. Los salones atestados de cosas que sólo empezarán a tener sentido con los días. Las profesoras y sus múltiples personalidades. El primer lugar en la vida que es misterioso para los papás y no para los pequeños. 

viernes, abril 08, 2016

10Y8

En enero leí Mil Grullas de Yasunari Kawabata mientras escuchaba una y otra vez sin parar Feel Alright de Sean Paul. Empezó como una coincidencia pero en seguida las dos cosas resonaron y la intensidad de la experiencia erótica se multiplicó por cien.

Tal vez sea el único que piensa esto, pero Kawabata es de lo más cercano que hay en la literatura al dance hall/reggaeton—algunas canciones, por lo menos. Simples, sensuales, están hechos para el deleite corporal puro. Su veneno consiste en una fórmula conocida de ritmo sincopado, tensión, explosión, recarga. Que la experiencia se repita no cansa porque es una cuestión biológica, hormonal, básica. Si tal vez rayan con lo vulgar es porque somos vulgares. Si parecen carecer de refinación y sofisticación—con lo cual discrepo—es porque esa es la condición humana. Si no les gusta, ni lo lean ni lo bailen.


jueves, abril 07, 2016

10Y7

Esta mañana seis niños y sus madres ocupaban la sección del tren a la que usualmente me subo. Cada uno llevaba un Nintendo DS y jugaban todos el mismo juego de carreras de karts. Las madres, desentendidas, charlaban o dormitaban. Aunque el tren se fue llenando, los niños siguieron festivos, hablando sin mirarse, o mirándose a través de sus personajes. 


Mi reacción inicial fue la de buscar algo que recriminar. Ver la gente ensimismada en sus pantallas es un paisaje cotidiano y triste. Darle un aparato de eso a los niños para que no molesten, una táctica común de padres cansados—con o sin razón. Pero la verdad es que en el tren no hay mucho más que hacer y, en últimas, estaban disfrutando entre todos. ¡Qué maravillosa es la tecnología!

La tropa se bajó una estación antes de la mía, así que no pude leer. Tampoco pude evitar sentirme un poco viejo. 


miércoles, abril 06, 2016

10Y6

Cuando empecé con éste blog, lo mío era la ficción frentera y, de alguna manera, lo conservo con la ilusión de volver a ella. Intentos de escribir historias en estos diez años han sido esporádicos e infructuosos. Recién llegado garrapateé un cuento sobre los movimientos del vecino de la residencia estudiantil, y luego un par de poemas y ya. De un momento para otro el placer de escribir se refundió entre la experiencia de volver a nacer en tierras extrañas y la responsabilidad de desarrollar una tesis doctoral durante cinco años de casi total (y bien remunerada) libertad. 


Pero las historias siguen ahí. Se sienten. Tiene que ver el hecho de que en el trabajo cualitativo el discurso y la narrativa jueguen un papel tan central, así como para el trabajo cuantitativo las historias sean una cárcel inescapable. Investigaciones en ciencia del comportamiento, ética y economía apuntan en el mismo sentido. Ser consciente de la componente narrativa de lo que se dice en cualquier ámbito del conocimiento es un requisito para avanzar en su estudio. Es decir, saber de ficciones ayuda a saber de certezas y, más que todo, ignorancias. 

Creo también que esas no son todas las historias que me quedan. O eso quiero creer. 

martes, abril 05, 2016

10Y5

La historia de los 100 sacos de arroz ha sido fuente de inspiración para la inversión en educación en Japón y, a través de la cooperación internacional del país, en otros países. Trata de un clan que después de perder en una guerra quedó en la miseria y sin que comer. Ante la situación, un clan amigo decidió enviarles 100 sacos de arroz para que aliviaran las necesidades más urgentes. Sin embargo, el jefe del clan decidió vender ese arroz y usar el dinero en educación. La gente del clan criticó el plan, pero al final prevaleció lo que el jefe dispuso. Años después—quién sabe cuántos—las personas que aprovecharon tal oportunidad trajeron de nuevo prosperidad al clan y sus gentes.


Dos observaciones. De ser cierta, la historia parece confirmar indirectamente que las hambrunas pocas veces son el resultado de la ausencia de alimento que los agentes externos creen observar. A menos, claro, que la decisión del jefe haya resultado en algunas muertes que la historia omite. 

Segundo, la historia aparece en un panfleto sobre la ayuda japonesa a Honduras 10 años después del Huracán Mitch. En ese contexto, no puede dejar de verse como una crítica a la ayuda humanitaria, sobre la que tanto empeño pone Occidente. Tal vez lo que parece urgente no lo es tanto, y es mejor concentrarse en lo importante. ¿No existe entonces el humanitarianismo entre los japoneses? Esa es una pregunta complicada y quizá secundaria. 

lunes, abril 04, 2016

10Y4

Después de terminar la práctica de kendo, algunos estudiantes se quedan un rato a hacer los movimientos del día con katanas de verdad. Todos deben tener más de cincuenta años, así que no parece una frivolidad o un capricho. Por alguna extraña razón, no se me había ocurrido que el gusto por los aceros fuera un aliciente para dedicarse al kendo. Al contrario, es algo que me llevaría a dejarlo. 

El otro día, uno de los compañeros me tendió su katana y me invitó a blandirla. Me pareció grosero despreciar el ofrecimiento y lo hice, pero la sensación me pareció muy desagradable. Una cosa es anotar un punto en la máscara del adversario y otra muy distinta tirar a matarlo. En una reseña que leí hace poco de un libro sobre filosofía de las artes marciales, el autor sostiene que la práctica de estas implica una disociación de la violencia como consecuencia de los movimientos y el objetivo del arte. Se distingue la "intencionalidad de los movimientos" del "propósito de la acción". Los movimientos tienen una intención violenta pero el propósito es diferente: es entrenar, cultivarse a uno mismo, perfeccionarse.

Creo que usar katana cierra la posibilidad de tal distinción. El kendo con espada se siente más cerca del arma de fuego que del pincel. ¿Por qué seguir practicando entonces? El libro este sugiere dos paradojas de las artes marciales que me parecen muy atractivas para no explorarlas. La paradoja estética, o el encontrar bello algo violento, y la paradoja ética, o que algo diseñado para la violencia sea virtuoso. Pero ahora ya no estoy seguro de que sea una motivación compartida.

domingo, abril 03, 2016

10Y3

Al final de los Siete Samurais, Kambei  lamenta que aquella haya sido otra guerra perdida. Las victorias del general son aquellas en las que no se pierde ni una vida de la tropa. Las otras serán quizá victorias para el pueblo, pero no para él. La idea del bien común sobre el del individuo debió ser difícil de celebrar en el Japón de la posguerra. Aunque creo que debe ser un sentimiento compartido entre personas de guerra. Los ejércitos no deberían de ser una institución tan complicada de cambiar. 

sábado, abril 02, 2016

10Y2



Cuando los cerezos florecen en el parque de Ueno es como si todas la jaulas del zoológico hubiesen quedado abiertas. El paisaje humano es mil veces más colorido y animado que el pálido rosa de los árboles florecidos. Hay que llegar temprano, antes de que la multitud se embriague y se ponga rosadamente violenta. Aún así, será difícil encontrar espacio en el prado para más de un comensal. Hay que contentarse con ello.


viernes, abril 01, 2016

10Y1

El primer día del año fiscal japonés es un acontecimiento. Un millar de pequeñas cosas, disímiles en apariencia, cambian al unísono, provocando una sensación incómoda pero asombrosa.

Cambiaron los jefes y algunos compañeros, todos los cuales pasaron desfilando por los escritorios saludando. A la señorita que daba el pronóstico del clima por las noches en la NHK se le acabó el contrato y se fue para otro canal. La 'Onesan'* del programa preferido de los niños de 3 a 4 años, quien era igual de apreciada por los papás, dejó ese régimen de pseudo-esclavitud y tal vez se case pronto y colabore a repoblar el archipiélago. Algunos trenes y buses hacen ajustes milimétricos a sus horarios, incrementando su eficiencia de esa manera que sólo las estadísticas sienten. Rebaños de nuevos asalariados se pasean nerviosos, listos a aceptar todo lo que se les viene encima. Aquí y allá, casi imperceptibles, van apareciendo los estudiantes de intercambio, con sus  trasteos de 30 kilos y n-mil ilusiones. Llegaron también las instrucciones para profesores, de planta y por horas, con múltiples manuales que pronto harán parte de nuestro glorioso sistema de reciclaje—el cual también cambia los días de recolección de cuando en vez en este día. Por fortuna el aumento del IVA se va a hacer esperar, pero los millones de pensionados nos recuerdan que es cuestión de tiempo—la cuota de la pensión si subió, pero no tanto como los jubilados. Los helados subieron de precio, porque la madera de los palitos se ha hecho escasa. El Asahi decidió descontinuar su edición digital en inglés para el Kindle, así que se acabaron los haikus y la hilaridad del tren de regreso a casa. (Sistemas regulatorios de diferentes tipos fueron renovados, pero ya no tengo periódico para revisar los detalles).  Algunos cambiaron de pinta,  desafiando al viento, y se les ve tiritar en las esquinas. 

Sólo los cerezos y las bestias parecen ajenas a esta demencia. Para bien de todos.


* Hermana mayor es la traducción literal. 

domingo, enero 17, 2016

Contra los prólogos

Los libros de literatura japoneses no tienen prólogos. Por lo menos los que he leído. En su lugar, al final incluyen un comentario que se debe asemejar a un prólogo, aunque en verdad no lo sé porque nunca los leo. Me parece que esto tiene todo el sentido del mundo, porque al final se puede comentar con tranquilidad la obra sin miedo a malograrle la experiencia al lector, ni a condicionarlo a leer el libro como sea que le parezca mejor al prologuista. Pensándolo bien, es una cosa bien arrogante eso de anteponerse al autor y su obra con una sarta innecesaria de zalamerías que además , en el esfuerzo de comentar el libro sin contarlo, resultan en una exhibición pedante de la erudición del que prologa. 


Espero que este sea el último libro que me amarga un prólogo. 


domingo, enero 03, 2016

Lecturas del 2015



Tal vez este blog parezca moribundo,  pero al menos las lecturas continúan. O eso intento.

En el 2015 los libros fueron mucho menos que en el ubérrimo 2014, pero tengo muchas buenas excusas: la familia creció y... No, la verdad es que durante el año que se fue le dediqué mucho más tiempo a los juegos de mesa, sobre los cuales tendría que escribir en algún momento. Volví a comprar un iPod por cuestiones familiares, y leer y escuchar música al tiempo no funciona tan bien. La no ficción también se robo una buena porción de mi tiempo de lectura, sobre la cuál tampoco escribo acá, pero tal vez debería—en Twitter prometí una reseña de Superforcasters que no he cumplido. Además, el primer libro del año fue una faena titánica que me dejó fatigado.

El gigantesco volumen escrito por Vikram Seth sobre la búsqueda de marido en la India de los cincuenta es una lectura deliciosa. Según Wikipedia, es la novela más larga publicada en un sólo tomo (en inglés, por lo menos). Casi todas las mil trescientas y tantas apeñuscadas páginas de la novela son agradables: sin mucha diatriba o introspección como Dostoyevsky, ni vacuas como Proust, mucho menos experimentales como Joyce. Lo de Seth es pura novela en el sentido televisivo de la palabra: dramas convencionales, coloreados por las múltiples fuerzas políticas, económicas, sociales y religiosas particulares de la India recién independizada y separada de Paquistán. 

Enfrentarse a una novela de semejantes dimensiones amerita un par de comentarios de forma:
  • Imposible de leer en el transporte público: hice el deber de cargarla unas semanas pero era muy difícil leerla de pie en un tren lleno. Esas faenas me recordaron algunos compañeros del colegio que desarmaban los libros para cargar sólo los capítulos que estábamos estudiando en el momento. No fui capaz de imitarlos. 
  • No tengo una cita que destacar: leer semejante libro es como nadar en el océano, donde cualquier error puede resultar en una muerte prematura. La novela tiene suficientes sub-divisiones para hacer la lectura fácil, pero aún así no podía dejar de concentrarme en llegar a la siguiente pausa para descansar. Ese afán por terminar no permite disfrutar de los detalles de la buena prosa. 
  • No es un buen regalo: los que la han recibido de mis manos se quedan con una risita nerviosa. 


Sin pocos alientos para más, el resto del año las lecturas fueron más sosegadas. Terminé de leer la trilogía de sirenas de Rumiko Takahashi, que empecé y dejé hace un par de años. Esta bien para pasar el rato. Ese mismo 2012, Alejandro Gaviria recomendó al escritor brasileño Machado de Asis, y este año por fin pude echarle diente a la única colección de cuentos que encontré en el mercado. Muy buen escritor: breve y contundente. No creo haber leído alguien con ese estilo en el siglo diecinueve. Recomendado. 

Cumplí con el propósito de leerme otro libro de Alice Munro este año. Esta vez fue Hateship, Friendship, Courtship, Loveship, Marriage. Bueno como siempre. Sin embargo, debo decir que esta vez me empecé a aburrir de la misma temática repetida en diversas formas: mujeres en el proceso de cometer algún tipo de transgresión de género tras el cual salen airosas. Claro está que esta colección tiene un par de cuentos que son realmente geniales, sobre todo el último, 'The Bear Came Over the Mountain' el cuál creo que inspiró una película. No estoy seguro si lea otro libro de Munro en el 2016. 

El año pasado quedé con ganas de leer más de Shinichi Hoshi, así que me hice a otra colección de cuentos. 'Esopo del futuro' empieza con unas cuantas fábulas griegas adaptadas a nuestros tiempos. Tal vez la que más me hizo gracia fue la de la hormiga y la cigarra: mientras que hace dos mil años, por andar cantando la cigarra moría de hambre en el invierno, hoy los cantantes desempeñan un rol importante en las sociedades, mientras que el ahorrar y ahorrar de las hormigas ha dejado de ser atractivo. El resto de la colección es más ciencia ficción como en 'Poco-chan', con los mismos altibajos, pero entretenido en general. No se si existen traducciones al español. Deberían.

Falta nombrar a Hermann Hesse y su Lobo Estepario, uno de esos libros que traje hace casi diez años y no había tocado. De Hesse sólo había leído Bajo la rueda, por recomendación de un tío—hecho que me pareció un poco macabro, dado el mensaje del libro. El lobo es la historia de un señor solitario que desaparece dejando sólo su diario, el cual da cuenta de una vida sobria que da un giro inusitado hacia la locura. No entendí muy bien como fue a dar a donde fue a dar, pero estuvo bien. 

Para el 2016 no hay promesas. Hay libros apilados, como siempre, pero me gustaría encontrar algo nuevo. Bienvenidas todas las recomendaciones.

Feliz resto de año. 

miércoles, agosto 26, 2015

Comunismo (o algo así)

Frente al trabajo ha habido obras durante todo el año. Los vecinos capitalistas decidieron modernizar sus oficinas, construyendo edificios nuevos en dos de las manzanas aledañas. A pesar de la polvareda, la entrada al instituto está ganando algo de vida. 


Durante estos meses, el polvo no ha sido  el impacto más notorio. Encontrar lugar en la cafetería a la hora del almuerzo se volvió un problema, obligándonos a varios a comer un poco más temprano. Eso sí, el paisaje inusual de obreros es algo que por lo menos yo he disfrutado, y sobre el que no he escuchado queja alguna. Produce cierta alegría que, sin importar el tipo de trabajo que hagamos, todos podamos comer en el mismo sitio. 

Quizá es esto lo que más me chocó del viaje a Honduras en julio. A pesar dela gran diferencia de ingresos, los precios de la comida son muy similares a los de Japón. Aún así, los restaurantes siempre estaban llenos. ¿Por qué? 

Lo único que se me ocurre es que las remesas se malgastan en mantener unos patrones de consumo similares a los que existen en los lugares donde originan tales remesas. Algo similar se ve en Filipinas, tierra de centros comerciales. Me quedo entonces sin entender cual es la tal promesa de financiar el desarrollo a punta de remesas. 

lunes, julio 27, 2015

Tarea terrorista

El otro día en Twitter, @sandraborda publicó el siguiente trino, en parte como invitación a leer el libro Talking to Terrorist de Jonathan Powell

Varios en la tribuna le dimos ejemplos que desvirtúan la hipótesis y el asunto terminó en una acusación generalizada sobre los debates sobre libros que no se han leído. En lo personal, creo que este reclamo tampoco tiene mucho sustento mas, por no dejar pasar, hice el esfuerzo de leer la muestra gratis del libro para el kindle—introducción y parte del primer capítulo. Los siguientes son los comentarios de la lectura: 

+ El autor reconoce desde el principio que su trabajo no es académico. En ese sentido, la afirmación, más que una hipótesis que va a ser puesta a prueba, debería ser tomada por el lector como una convicción o como una estrategia de ventas. 

+ Lo último porque al parecer la verdadera intención del autor es escribir sobre el arte de la negociación, un tema que sin duda es muy importante y relevante para el momento actual en Colombia—aunque menos atractivo sin la primera afirmación. 

+ Además, la definición de terrorismo escogida por el autor—no existe un acuerdo al respecto—podría invalidar la afirmación, ya que terroristas (cito de memoria, por que las muestras gratis no permiten subrayar) son aquellos grupos que tienen soporte político de base que dificultan una solución por la fuerza. Es decir, la afirmación puede que no sea ni hipótesis, ni convicción, sino una definición. 

+ Me quedo con la duda de saber a que se refiere en últimas el autor con negociar, dado que el primer capítulo empieza presentando el asunto como que el punto es no negarse a hablar, pero no ceder. Esto suena muy bonito en principio, pero no veo muy claro que es negociar sino ceder en alguna forma. El asunto tiene un aire del famoso "sólo la puntica", con lo cual no digo que esté en contra de negociar (es importante hacerlo) sino que no es honesto vender la negociación como un proceso en el que no se va a dar (¿perder?) algo. 




domingo, julio 26, 2015

Bitácora del verano


Esta semana acabó el pre-escolar y por más de un mes Kensuke estará todo el día en casa. Aunque es muy pronto para que le dejen tareas, desde ya lo van acostumbrando a mantener una rutina durante el descanso, así no le da duro cuando tenga que volver. Usando calcomanías, cada día debe completar un calendario con ciertas actividades: cepillarse los dientes, ordenar sus cosas, registrar si hubo algún evento especial, llevar la bitácora del clima y la de sus excrementos. Para esto último hay cuatro tipos de calcomanías: la bichi-bichi para la soltura, el koro-koro para las bolitas estreñidas, el moko-moko para la masa a medio camino de la consistencia saludable, y por último el añorado bollo banana. Es así que todas las mañanas vamos juntos a comprobar cual es la calcomanía del día y comentamos los resultados durante el desayuno. Ambiente familiar. 

lunes, julio 13, 2015

Tegucigalpa blues

Hace 17 años el Huracán Mitch se enzañó con los hondureños. Desvió su furia en un giro inesperado y les recorrió de este a oeste sin dejar piedra sin lavar. Los 600 milímetros de lluvia incesante arrastraron miles de vidas, de tierras, de bestias, de montañas que luego represaron las aguas y se llevaron más vidas y más de todo. 


Las huellas de la tragedia siguen ahí para el que sabe ver, o por lo menos para todo el que anhela un país mejor. Sin distingos, la gente contesta que el proceso de reconstrucción no ha acabado. Los muchos problemas de la cotidianidad encuentran un origen mítico en aquella debacle, no es fácil decir cuándo se volvió a la normalidad, como si la vida atropellada del subdesarrollo se resistiera a tal descripción. 

Sin embargo, los estantes de las librerías cuentan otra historia. Es casi imposible encontrar trabajos acerca de las heridas que dejó el Mitch, de como los hondureños salieron adelante, de lo que se hizo y lo que no se pudo, de que es aquello que no podrá jamás ser recuperado. 

En su lugar, pandilleros y otros criminales monopolizan las vitrinas. El legado militar de la Guerra Fría desvela a los académicos, y el golpe de estado urge una nueva reconstrucción. Una reconstrucción democrática. 

***

La primera reunión antes de cualquier trabajo de campo debía ser con el asesor de seguridad. El militar retirado, al enterarse de que era colombiano, no pudo ocultar cierta vergüenza. Vergüenza de tener que hablar como habló de su tierra con alguien que tal vez entendía cómo las cosas no son tan color de hormiga. Vergüenza de tener que confinarme a los inanes centros comerciales, lejos de la mano invisible del hampa, tan omnipresente y astuta como Dios. Vergüenza, en últimas, de hacer su trabajo. 

Pero, una semana después de andar de arriba a abajo, no me consta que el peligro sea tal. Claro, desde la tribuna es muy fácil, pero la policía no es tan numerosa como se esperaría. La gente parece tranquila en la calle, y lo más amenazador parece ser el calor y la sequía. 

De hecho, las inusuales piruetas que deben hacer los aviones para aterrizar en Tegucigalpa son quizá lo más emocionante que va a pasar