
Una de las razones por las cuales es difícil estudiar la in/seguridad como concepto analítico es lo diferente que son las visiones objetivas y subjetivas del mismo. Mientras la tradición de los expertos hace ahínco en la protección de las fronteras y el uso de la fuerza militar, los individuos generalmente se preocupan por una gama mucho más amplia de amenazas a sus vidas diarias: delincuencia, salud, ingreso, ambiente, alimentación, etc. Esta asimetría es una de las razones detrás de la propuesta de la seguridad humana: mover el foco de los medios para conseguir cierto tipo de seguridad a los individuos que la necesitan, promete ayudar a cerrar la brecha entre la seguridad ofrecida y la requerida. Sin embargo, tal vez la asimetría de la in/seguridad sea una condición natural irremediable e, inclusive, que no necesariamente sea indeseable.
La seguridad humana suele ser acotada, en su versión más popular, por dos postulados traídos de un célebre discurso de Franklin Delano Roosvelt: libres de necesidad y libres de miedo ("freedom from want and freedom from fear"). Con estos dos conceptos, la necesidad y el miedo, se pretende pues abarcar todas las posibles fuentes de daño a los individuos y comunidades. Por un lado, la manera objetiva de enfrentarlos es la protección, idea tradicional de lo que es deber del Estado sólo que ampliada a un número mayor de amenazas, mientras que el frente subjetivo se vale del empoderamiento. Este último quiere decir que las comunidades sean capaces de hacer frente ellas mismas a sus problemas.
Hasta acá todo muy bonito pero es importante, entre tantas cosas, visitar cada vez que se pueda los límites del empoderamiento y de la extinción del miedo para no olvidar hasta donde es razonable llevar las intenciones. En esta ocasión, en lo que respecta al lado subjetivo del asunto, traigo a colación dos artículos interesantes de las semanas pasadas. El primero es sobre el posible efecto dañino de los libros de auto-ayuda. Según el estudio, por más que una persona se repita a sí misma que puede, si esta es consciente de que no es así, las palabras de ánimo servirán para nada. Aún peor, el conflicto interno entro lo que se quiere creer y lo que se sabe es su incapacidad, puede llegar a entorpecer el resultado en la tarea emprendida. Si el empoderamiento no es realista en la magnitud de la amenaza y las capacidades de la comunidad, la cosa puede acabar en desastre.
El otro artículo es una nueva joya de los estudios evolutivos. Según un psicólogo de la Universidad de Michigan, cierto nivel de depresión tiene un importante papel en el desarrollo de nuestras vidas. Según el experto, la depresión nos ayuda a evitar tratar de alcanzar objetivos demasiado altos, y así ahorrar energías y recursos para nuevas metas más asequibles. Susceptibles a la depresión crónica serían entonces aquellos que no pueden - o no son capaces - de sufrir sus depresiones normales. De esta manera, y reconociendo las oscuras relaciones de la depresión y el miedo, es importante considerar como de estos sentimientos nacen algunos de los cambios en las poblaciones, las semillas de lo que podrá moverlos ya sea a responder a una amenaza, o exigir adecuada protección - para no hablar de la lección particular para cada uno de entender nuestras depresiones.
En el fondo, es precisamente del miedo y de las depresiones compartidas de donde son avistadas inicialmente las amenazas que luego será menester afrontar con el aparato de seguridad. Por tanto, es en el entendimiento de la complejidad del ser humano, en donde pueden encontrarse las claves para soluciones más durables a los problemas que nos aquejan a todos.
OAGS
P.D. Si quieren revisar los límites del empoderamiento objetivo, pueden leer este post de Blattman sobre como el 30% de la población de Liberia está capacitada en cuestiones de paz, mientras que el país aún no tiene carreteras.
miércoles, julio 15, 2009
No, We can't
domingo, junio 28, 2009
Transformers: Del oficio de los ejércitos
Modo Influenza (Tomado de la BBC)+ De alguna manera me chocó que el burócrata aburrido que desconfía de los Autobots le preguntase a Optimus si, en caso de demostrarse que ellos son los que atraen las amenazas al planeta, estarían dispuestos a dejar el planeta. ¿De cuándo acá tienen estos jurisdicción global? ¿No podríamos recibir a los Autobots en el país? Seguro que estarían ocupados por un buen tiempo.
Sin embargo, el chiste tiene algo de cierto: las amenazas que caracterizan el nuevo milenio parecen tener un poder totalizante, uno que no respeta fronteras, y que requieren ser tratadas como si fueran problemas internos - internos al planeta. Mas, ¿quién ha de encargarse de las decisiones internas del mundo? Para el director de los Transformers la respuesta es un manejo central desde los EU. En el caso de la gripa A, el comando central viene de un organismo técnico multilateral llamado Organización Mundial de la Salud. Los expertos del mundo financiero parecen haberse decidido por sistemas regulatorios propios de cada país para solucionar la crisis; esto es, múltiples soluciones descentralizadas. En todas ellas se encuentran alternativas para enfrentar las amenazas del futuro, y cualquier análisis a estas soluciones debe indagar sobre las tensiones al sistema de soberanías geopolíticas que tenemos - y, tal vez, sopesarlo con otras formas de soberanía posibles.
+ El segundo aspecto que me llamó la atención de la película fue su majestuosidad marcial, repleta de toda clase de aditamentos tecnológicos y soldados musculosos. Se pregunta uno si así son los despliegues militares desarrollados en Iraq - aunque de seguro Afganistán no es tan así. Pero rápido se acaban los ejemplos y, en últimas, termina uno con la sensación de que el futuro del ejército es este acto circense de impresionarnos con unos poderes que nos son del todo inútiles.
Algunos reprocharan que esta turba belicosa cumple el papel de disuadir posibles agresiones futuras. Pero, como dijo Obama al reformar los proyectos de desarrollo de armas del Departamento de Defensa, lo importante deberían ser los conflictos de hoy y no los de mañana.
Esperemos pues, con unas buenas crispetas de caramelo, que en el futuro el ejército no sea más que una manera de entrar a Hollywood.
OAGS
P.D. Perdón por la ausencia - andaba en una conferencia en la Universidad de Oslo. Luego les doy detalles.
miércoles, junio 10, 2009
Soldados del futuro
El cambio en la naturaleza de los conflictosCaricatura de Kal, Mayo 7, 2009 - El Economist
Por otra parte, el soldado es entrenado para matar, y en ello se distancia en buena medida de la normalidad de sus protegidos. No es sólo el acceso permanente a las armas de fuego - herramienta que pone a la mano de cualquiera la aniquilación del semejante - sino también su entrenamiento, la manera en que aprende a ver y a reaccionar al entorno. El soldado repite hasta el cansancio rutinas de combate cuerpo a cuerpo en las que simula la muerte del contrario, de manera que cuando llegue la hora de la verdad actúe por reflejo, que mate sin pensar. Al soldado se le somete a varias series de simulacros, como ha analizado James Der Derian del Watson Institute, de manera que se trivializa la muerte del enemigo, se hace casi un juego. Por todo esto, el soldado puede tener problemas viviendo de nuevo entre los simples mortales, con sus problemas banales, en su burbuja lejana a los horrores de la guerra.
Para cumplir su misión, el soldado es entrenado para resistir condiciones extremas, frío, calor, humedad, alimañas, poca comida, poco sueño. Una pesada carga psicológica debe soportar el soldado. Prueba de ello son los suicidios en las fuerzas armadas, como apareció esta semana en El Tiempo. Las condiciones más crueles curten la psique del soldado y, una vez este vuelve a ser uno más en la sociedad, le llenará de coraje encontrarse con las niñerías que atormentan a los malcriados hijos de papi. Lo paradójico del asunto, es que la vida ridícula de las clases acomodadas es posible sólo gracias a la vocación del soldado. El soldado no está dispuesto a perder la batalla, pero tampoco está preparado para ganarla.
Se puede partir de esta paradoja para cuestionar el futuro de las instituciones que nos protegieron victoriosamente en el pasado - me refiero acá a la generalidad mundial, aunque esto sea un pasado reciente, o un pasado próximo, en el caso de Colombia. En ello es diciente la noticia de la sentencia de la Alta Corte británica respecto al caso del soldado Jason Smith, aparecida el 23 de mayo en la revista The Economist. Smith murió insolado en Iraq durante el 2003, debido a un fallo en seguir los "procedimentos apropiados" para la situación. La madre del soldado no se contentó con esta explicación y llevó el caso a la máxima instancia, que decretó que a los soldados se les deben protejer los derecho humanos, tanto en las bases como cuando patrullan o van a la batalla.
La preocupación del ejército, presentado por el diario inglés, es muy ilustrativa sobre la carga soportada por las tropas. Primero, hace dudar a los comandantes en el momento de emprender misiones muy riesgosas - parece que los Rambos del mundo real van a la fuerza. Los comandantes también tendrán que pensarsela antes de enviar soldados sin el equipo adecuado, lo que significaría exposición innecesaria. La sentencia también implica que todos los procesos que investigan las bajas de los ejércitos deben ser transparentes a la ciudadanía, y no excusarse en aquello de la "seguridad nacional". Todo esto, un proceso de devolverle la humanidad al soldado.
Con nada de esto pretendo empañar el papel importantísimo de los soldados en el contexto nacional. Antes al contrario, como irónicamente comenta otro diario inglés, se trata de dar a los soldados una protección que ya se les da a los criminales. Puede que suene un poco inconsecuente ante la coyuntura actual de los llamados "falsos positivos", pero pocos se detienen a pensar sobre las características internas del ejercicio militar que los hacen capaces de tales atrocidades. Una componente primordial de la seguridad humana depende de como las instituciones que nos defienden de las amenazas que queremos queden en el ayer, hagan este ayer posible .
OAGS
P.D. Tal vez no era esta la manera como me imaginaba que iba a empezar la historia de la seguridad humana, pero ante la coyuntura noticiosa, lo mejor era aprovechar (sobre el mismo rema se quedan muchos elementos por el camino, como los inmigrantes en los ejércitos, entre tantos otros cambios en el aparato tradicional de seguridad - otra vez será). Incluso, si se las quiere dar uno de académico, hasta podría decir que a la mejor manera de Derrida - al que no he leído - lo primero es deconstruir el concepto de seguridad, para luego reconstruirlo.
jueves, junio 04, 2009
Pareja de pingüinos homosexuales adoptó un pollito
Se que había dicho me iba a concentrar en mis escritos académicos, pero hay noticias que no se pueden dejar pasar. Gracias, Daniel. Claro está que la nota necesita aclaraciones:
+ Los pingüinos adoptaron un polluelo, que no es lo mismo que un pollito.
+ No se nos explica nunca en que consiste la homosexualidad de los pingüinos. Menos, su impacto social.
+ Los pingüinos son ovíparos, así que la intensidad de su sexualidad es bastante reducida - quiero decir, todo esto de las caricias y la leche materna. Los padres los vomitan y los apachurran.
Me pregunto que querían con esta nota...
Supongo que los leyeran. Y lo lograron.
martes, junio 02, 2009
La fábula de las muchas liebres
Hace unos meses que la historia de las liebres me ronda la cabeza. Es una fábula que parece existir en múltiples culturas, tal vez con diferentes criaturas, pero todas en el mismo sentido. Se trata de un cazador que se va al bosque y, mientras merodea en los matorrales, ve dos liebres saltar en desbandada. El hombre apunta de un lado a otro, indeciso. Ambas se ven apetitosas. Se le hace agua la boca. ¡Las quiere a ambas! Intenta dos tiros, pero ninguno atina. La moraleja es que por ir detrás de dos cosas, se quedó sin ninguna.
Seguro todos hemos tenido esta experiencia. Pero, ¿es acaso esto evitable? La vida está tan llena de opciones que a veces cuesta decidirse por sólo una de ellas. Si ya era difícil para los cazadores que apenas nacían, crecían, cazaban (o fallaban), se reproducían y morían, ¿qué tanto lo será para las personas del siglo veintiuno que pueden vivir varias vidas?
Es cierto que sólo podemos hacer una cosa a la vez. No sólo nosotros, también los procesadores de un computador. Pero si cambiamos la escala de tiempo, y miramos los resultados de un periodo de digamos, un año, son varios los objetivos que se logran. De hecho, recuerdo haber leído que cuando a cierto escritor le preguntaron si era polígamo, el respondió: ¿sincrónica o diacrónicamente? Parece, entonces, que la fábula sufre de miopía inmediatista, y que atrapar a las dos liebres es cuestión de paciencia y estrategia.
¿Pero si lo que quiere el cazador es una liebre y una novia? Existe la posibilidad que que cuando salgan corriendo del matorral le dispare a la criatura equivocada. Esto causará intenso dolor al cazador, y le llevará a tener sentimientos inciertos hacia su liebre.
En fin, quería decir que pienso cambiar la temática de este lugar. Tengo menos de dos años para entregar mi disertación y me preocupa que la pelea en varios frentes ponga en riesgo esa meta. Dos problemas con el idioma me atormentan: intentar escribir en buen inglés y aprender a argumentar de manera lógica, sólida y entendible. Pero cuando reviso mi trabajo, no estoy seguro si los problemas son de forma o de fondo. Así que desde hoy, voy a juntar en este espacio los argumentos que uso en mi doctorado...
Y de paso repaso mi español, escucho comentarios, conozco gente interesada en las mismas temáticas, y ensayo para algún día ser columnista de periódico.
Las liebres están por todos lados,
panÓptiko
lunes, mayo 25, 2009
El Gran Adiós de Bebé
"estos no son payasos de verdad. Se visten pero para hacer publicidad, no para hacer reír. Colombia es más triste sin payasos"Si le hacemos casos a Dan Gilbert, los últimos días de Bebé no debieron ser tan tristes como todos se imaginan. Cierto que termino postrado por la diabetes, que se le llevó una pierna antes de tiempo. Las tres diálisis semanales también debieron ser una experiencia terrible, y vivir en un ancianato es algo que nadie desea.
Tampoco nos ayudan las notas periodísticas, todas narradas con un aire trágico y miserable. Se relatan sus males y la historia de su decadencia con desazón; la música de la nota televisiva produce grima, el periodista que cubre en vivo parece ser el de la sección judicial, y no evita referirse a Bebé como "este payaso."
Pero varios cabos sueltos parecen contar una historia distinta. El psicólogo estadinense sostiene que cuando en la vida nos sorprenden las desgracias, somos capaces de sacar lo mejor de nuestra existencia, una vez aceptamos las nuevas condiciones. De hecho, son más infelices aquellos a los que no les pasa nada, pero viven con miedo de que algo les suceda. Así que no sea extraño que Bebé dijese que estaba tan feliz que bailaba en una pata. Además, nos indica el reportero que en el hospital estaba recluido, no internado.
De hecho, no es difícil imaginar que su partida haya sido su último gran acto. Tal vez el único en el que pensó un poco más en sí mismo y menos en su público. No deja de ser sospechoso que los datos de su condición nos lleguen por un mago, ni que el lapsus del periodista en dar su nombre de pila sea un error casual. Rafael.
A millones de televidentes, aunque sea por un segundo, se les habrá pasado por la cabeza la imagen de Bebé mientras las pompas fúnebres vallenatas seguían sin parar por la pantalla. Más de uno verá en ello otra señal de la mala suerte de Bebé, pero ninguno hubiese imaginado un desfile semejante si hubiese desaparecido en una fecha cualquiera. En cambio, el pasado 13 de mayo, con sólo bajar el volumen, bien pudo ser la última vez que Bebé se robó las cámaras y los corazones de todo el país.
Todo para que luego, un segundo después, el realismo mágico nos sacara una sonrisa.
Hasta la tumba, Bebé.
viernes, mayo 08, 2009
Las japonesas los prefieren bajos
Para todos los que crecimos en la clase media de un país en desarrollo durante los 80s y 90s, el futuro era un cuadro de un sólo color: amarillo progreso. El camino estaba trazado, casi casi como si se tratase del destino: del colegio a la universidad - o algún estudio superior -, luego a hacer plata, comprar un carro, una casa, tener una familia, seguir de para arriba hacia el amarillo. Desde que no se le zafara una tuerca a uno, no había pierde. Los juegos de video eran costosos, la televisión muy mala, el Internet demasiado técnico, los celulares imposibles, los instrumentos musicales igual de inaccesibles... Fuera del vicio y el fútbol, no quedaba de otra.
Uno de los consuelos de este camino era que uno no tenía que preocuparse mucho por quedarse solo. La mamá siempre decía que uno era muy buen partido, así que era cuestión de tiempo para que le llegase a uno su media naranja. De hecho, era más bien lo contrario: sin importar lo feito que uno fuese, el mensaje era "valórese". Esto porque con lo apetitoso que uno se estaba poniendo, de seguro lo enredaba a uno alguna mugrosa, lugar donde acaba todo sueño de progreso.
Sin embargo, otra es la historia en el mundo multicolor, donde el futuro es más nebuloso, y son muchas las formas respetables de ganarse la vida. En términos económicos, el movimiento de la mano de obra de los oficios al sector productivo y financiero, crea al tiempo una demanda de divertimento y una escasez de gente dedicada a los oficios varios. De manera que ser músico, actor, peluquero, o cocinero son alternativas legítimas, que no generan barullo en la reunión de tías.
Japón es un lugar paradigmático en lo que se refiere a estos dos escenarios porque, sin tener en cuenta las profundas diferencias culturales, el país se desarrollo rápidamente, en treinta años si contamos desde la recuperación post-guerra, o en un poco más de un siglo, si empezamos desde cuando se abrió a occidente. El hecho es que los abuelos japoneses - que son bastantes - no conocían de mayores lujos, y en general llevaron una vida similar a la de nuestros padres, mientras que los pequeños crecieron sumergidos en el mundo de la opulencia - o por lo menos de la modernidad. Es así que los cambios de percepción inter-generacionales se encuentran bien marcados entre las diferentes edades; mientras que los viejos entienden de la vida rural, los jóvenes preguntan si en el país de uno hay edificios.
Todo el rollo para contarles algo más bien intrascendente, pero no por ello menos chocante, sobre el cambio de gustos de las mujeres japonesas de hoy respecto al partido ideal. Esta semana salió en el periódico un artículo sobre el cambio de las tradicionales "tres Kou's" - que viene del ideograma de alto - a las "tres Tei's" - que hace referencia al ideograma de bajo. De entrada es evidente que es un cambio brusco. A nadie sorprenderá que ls Kou's correspondan al paradigma nacional de progreso: Alto grado de estudio, Alto nivel salarial, y Alta estatura. Pero los tiempos cambian, y ahora las mujeres los prefieren bajos: Bajo riesgo en el ingreso, Baja dependencia, y Bajo perfil. En otras palabras, ya que las japonesas igual han de trabajar y llevar el pan a la casa, no quieren mantenidos económica, alimentaria o afectivamente; y, además, que no se crean la gran cosa y hagan caso.
¿Y qué hacemos los monocromáticos?
Mal partido.
panÓptiko