domingo, octubre 15, 2006

Abro la Obra Poética de Borges y leo

El Desterrado
(1977)

Alguien recorre los senderos de Itaca
y no se acuerda de su rey, que fue a Troya
hace ya tantos años;
alguien piensa en las tierras heredadas
y en el arado nuevo y el hijo
y es acaso feliz.
En el confín del orbe yo, Ulises,
descendí a la Casa de Hades
y vi la sombra del tebano Tiresias
que desligó el amor de las serpientes,
y la sombra de Heracles
que mata sombras de leones en la pradera
y asimismo está en el Olimpo.
Alguien hoy anda por Bolívar y Chile
y puede ser feliz o no serlo.
Quién me diera ser él.

JLB


En el confín del orbe yo,

panÓptiko


Sendai desde la Montaña de la Hoja Azul sin tripode

1 comentario:

Carlos dijo...

Que curioso como es que a veces hay ciertos poemas que nos tratan de contactar hasta que de repente las cosas más nimias nos los ponen en frente. Ayer por pura casualidad volví a encontrar un poema que me encanta. Hace parte de "Alicia a través del espejo" (libro que les recomiendo) y se llama en el original Jaberwocky (estoy seguro que debe ser una esas preguntas que dan mucha plata en ¿quién quiere ser millonario?) El poema es una representación de lo que llaman el nonsense y algunos expertos dicen que es la muestra más bella de ese arte. Poner lado a lado a Borges y Carroll puede parecer herético (aunque Borges hablaba muy bien de él) pero al final la sensación de estar perdido es tema común de ambos poemas y por ende parece justificada la audacia. El poema en español se llama (en la edición que siempre he leído):

"El Galimatazo"

Brillaba, brumeando negro, el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiblaba.

!Cuídate del Galimatazo, hijo mío!
!Guárdate de los dientes que trituran
y de las zarpas que desgarran!
!Cuídate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!

Valiente empuñó el gladio vorpal;
a la hueste manzona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol del Tántamo
y quedóse sesudo contemplando…

Y así, mientras cavilaba firsuto.
!!Hete al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge hedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!

!Zis, zas y zas! Una y otra vez
zarandeó tijereteando el gladio vorpal!
Bien muerto dejo el monstruo, y con su testa
!volvióse triunfante galompando!

!¿Y haslo muerto?! !¿Al Galimatazo?!
!Ven a mis brazos, mancebo sonrisor!
!Qué fragarante día! !Jujurujúu! !Jay, jay!
Carcajeó, anegado de alegría.

Pero brumeaba ya negro el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas necrofaba…