viernes, junio 06, 2008

Economista del Desarrollo: ¿El último bastión de la era de los expertos?

El experto, del otro lado del escritorio

En el anterior post hice una referencia somera a los expertos, en cuanto a su papel dentro de la nueva edad media. Debo aclarar en este momento que la característica a la que quería hacer referencia, más que a su existencia, es a su crisis - bueno, en cierta medida un implica a la otra, en cuanto una crisis es un movimiento en la identidad. El experto es aquel que sabe, al que le hacemos caso, y por lo tanto quien tiene cierto poder sobre nosotros. No debe ser confundido con la autoridad, el presidente o el sacerdote o el juez, aquellos cuyo poder no reside en su nivel de conocimiento sobre la realidad sino en la simpatía popular, en lo normativo o en el dogma. Podría decirse que los expertos son aquellos que no tienen refugio seguro en la retórica. Al médico se le mueren los pacientes, al ingeniero se le caen los puentes, mientras que Dios no falla, lo de los jueces es fallar, y todo lo demás pasa a las espaldas del presidente.

Pero obsérvese ahora que una de las transformaciones que sacaron a occidente de la primera edad media fue precisamente la mano que los expertos le brindaron a las arbitrariedades de las autoridades. Los eclipses no fueron más razón de paganismo, las enfermedades señal del mal, las hambrunas cedieron y así se mantenía la cabeza sobre el cuello de los monarcas, los juicios sofisticaron sus pruebas y estilizaron sus castigos. Los expertos ayudaron a mover la percepción de las autoridades del vasallaje y el látigo, a la de un mal necesario; es decir, del príncipe al gobernante. Por consecuente, una crisis entre los expertos no podría traer otra consecuencia que una nueva edad media. Hoy quería presentarles algunos ejemplos de uno de los bastiones más importantes de esta crisis, por todo lo que él representa; este es el economista del desarrollo.

En ocasión de la publicación del reporte de la Comisión del Crecimiento, auspiciada por el Banco Mundial, el economista William Easterly, ex-funcionario del mismo, tituló su columna en el Financial Times: "Confíe en los expertos en desarrollo - en los 7 billones de ellos". Con tal ironía pretende el profesor de la Universidad de Nueva York despachar una estirpe de insignes figuras de nuestra época. Las críticas del profesor se centran en los 4 millones de dólares - sin contar conferencias, seminarios, talleres, etc. - empleados para lograr conclusiones como que: "Es difícil saber cómo una economía responderá a una política, y la respuesta correcta en este momento puede que no se aplique al futuro". En otras palabras, no sabemos pero ahí vamos.

Para hacer justicia al reporte, otros economistas de gran renombre como Martin Wolfe del mismo diario, o Dani Rodrik de Harvard, hacen contrapeso y señalan puntos valiosos en el reporte, especialmente en cuanto a cosas que salieron bien y cosas que salieron mal, pero reconociendo en el fondo algo en el fondo del argumento de Easterly: la importancia del contexto a la hora de tomar cualquier decisión. De hecho, Rodrik lo desarrolla un poco más este punto en artículo que titula la nueva economía del desarrollo. Los elementos del paradigma naciente son, además del contexto, el pragmatismo, soportado en la experimentación, echando mano a herramientas sofisticadas de diagnóstico y evaluación - léase, ensayo y error. ¿No estarán diciendo lo mismo ambos bandos? ¿Uno que los que dan recetas no sirven, y otro que los que vienen si van a saber como es que es?

Por otro lado, Alejandro Gaviria ya había señalado hace unas semanas la caída en desgracia de las entidades multilaterales para el desarrollo. A nivel mundial la cruzada más reconocida en pro del desarrollo la lleva Bono, mientras en el nivel regional Juanes, Shakira y Alejandro Saenz, entre otros, toman la vocería y salen en las fotos. ¿Traerán ellos el milagro para salir de la pobreza? Seguramente no. El punto de Alejandro es que tales milagros no existen, pero la gente los sigue esperando, así que hace falta alguien que consuele sus esperanzas. Un poco de marketing y un poco de tiempo para el procesos lento e incierto de reformarse o desaparecer.

Si damos una mirada transversal, la crisis toca las instituciones, las metodologías, incluso la epistemología - porque, acaso ¿qué es conocer el contexto sino mirar las cosas con otros ojos? - y termina materializándose en el cuerpo de los economistas. Pero, ¿cuál es el papel de estas personas, en últimas? Mas allá de la respuesta obvia, habría que observar que fue gracias al manejo del flujo de recursos entre ciudades, con el mercantilismo y los fisiócratas, en el desarrollo de la estadística y su análisis, gracias al establecimiento del mercado en sus diferentes escalas, como fue posible dar el tránsito a la modernidad. Los economistas trajeron una promesa de seguridad diferente del ojo de dios y la disciplina, que implicaba una transformación del entorno, aquel en el que hemos vivido.

Mas, ahora, de repente, cuando se caen los consensos, agonizan las instituciones que les decían que hacer, y los maestros dicen que no estaba del todo correcto lo que les enseñaron, el vestido del emperador pierde un poco su sex appeal. Diagnóstico, evaluación, experimental, contexto, pragmático, todos estos términos señalan en una sola dirección: los expertos no tenían ni idea de lo que en estaba sucediendo.Tal vez nunca lo supieron, pero ahora es más que evidente.

Perdonarán que hayan tantos elementos por ahí sueltos, que espero ir revisando con el paso de los posts. Sólo querría arriesgarme a comentar algo sobre el objeto específico de hoy. Entonces ¿quién si no el economista del desarrollo? Más allá de la respuesta natural, la encarnada por Bono, la que caracteriza esta nueva edad media, es bueno señalar que si llevamos la urgencia del pragmatismo y el contexto al extremo, la única esperanza está en formar una nueva generación de economistas, el economista latinoamericano, el economista colombiano, el economista bogotano, el economista caribeño, pacífico, andino, llanero, amazónico, tropical, en fin, el que se necesite.

Curiosa su inexistencia, ¿no creen?

Así es la edad media,

panÓptiko


9 comentarios:

Carlos dijo...

A mi me parece que la critica que hace Easterly es un llamado a la descentralización de la busqueda de soluciones (no en vano cita a Hayek), para tener mas en cuenta lo local y evitar soluciones unicas impuestas desde arriba.

Si se quiere es un llamado al "bottom-up" y un rechazo al "top-down".

Por supuestos todo esto tiene un transfondo político: implica mas descentralización política.

Saludos,
Carlos

Daniel Vaughan dijo...

Qué más PanÓptiko,

Le comento mi experiencia personal con el cuento de los expertos, que tal vez coincida con la suya en Japón o la de otros lectores.

Me imagino que la historia empieza cuando uno estudia un pregrado, en donde los profesores son las autoridades máximas, en un mercado académico local. A medida que uno va--- lo que yo llamo, tal vez de manera cursi o algunos dirán de manera arrogante--- escalando la "pirámide de conocimiento" se da cuenta de varias cosas:

1. Los "expertos locales" tienen un monopolio de conocimiento en el mercado local, y les interesa mantenerlo así (una de las razones "endógenas" de por qué la academia en el mundo en desarrollo se quedará igual, a menos que haya un "choque exógeno"). No sólo eso, independientemente de las capacidades personales, los expertos locales, en su gran mayoría, dejan de serlo en el mercado global (que es lo que yo llamo la academia que hace investigación de frontera).

2. Lo que califica a alguien como experto es cuánto ha estudiado un problema en particular, independientemente de si la forma como la ha estudiado es la correcta. Este es el caso de la economía del desarrollo, aunque sucede algo similar en las demás áreas de la economía y de las ciencias en general (argumento similar al dado por Kuhn en su análisis del conocimiento paradigmático en los círculos de expertos).

Por supuesto, queda la duda de cuál es la forma "correcta" de estudiar un problema, y desafortunadamente, los únicos en capacidad de hacer una evaluación son los expertos mismos: es el monopolio del conocimiento en su máxima expresión, problema al que no le veo salida (en algún post de Carlos en el blog de AGaviria, Carlos sugería, espero de manera jocosa--- aunque se que lo hizo con total seriedad--- que tocaba "regular a los reguladores, en este caso a la Junta del Banco de la República". El problema que Carlos parece no entender por defender su causa antiregulatoria, es que para regular al experto hay que ser un experto. El hombre del común no lo puede hacer... es la naturaleza misma del experto.

En fin mi experiencia personal se puede resumir en que ahora desconfío siempre de los expertos, y por supuesto, desconfío más de los expertos locales que de los expertos globales. Para mi los académicos, y en particular los economistas que hacen investigación, sólo están "making a living", es decir, están sobreviviendo. Publican en los journals reconocidos por ellos mismos, viajan alrededor del mundo, aconsejan, etc.etc.etc., pero realmente no tienen ni la menor idea cómo funciona la economía.

Termino diciendo dos cosas:

La primera tiene que ver con un reciente artículo que salió en Scientific American, o tal vez en Science o Nature, que decía algo como "así no estén seguros, es más confiable creerle al experto que a alguien que no lo es". Y por supuesto estoy de acuerdo: el experto, así no conozca la verdad, ha dedicado tiempo a pensar los problemas. Como se suele decir, es más acertado un "educated guess" que uno no educado.

Y el segundo es un ejemplo de cómo un no experto (para ser experto hay que ser reconocido por el círculo de expertos) logró hacer avances importantes en economía (se me ocurre que el caso más importante será Einstein que siendo un "outsider" total revolucionó la física) sin saber economía: es el francés Maurice Allais que decidió escribir de economía sin saber absolutamente nada, y aunque es famoso por la Paradoja de Allais (que puso por primera vez a temblar los cimientos del "rational choice theory"), sus aportes fueron diversos y bueno, se ganó un Nóbel en el 88.

En matemáticas, donde las leyes las dicta la lógica y no el estudio, está el ejemplo de Ramanujan.

En fin, buen post, y como siempre, me alegra mucho leerlo.

Se cuida.

panÓptiko dijo...

Carlos: Usted da en el punto de Easterly. Ahora estoy leyendo el "White man burden" y va precisamente a ese punto: a empoderar a la gente del terreno sobre los planeadores. No obstante, lo que quería notar es el quiebre en la continuidad académica de la economía y el desarrollo, y la crisis de confianza subsecuente en el experto, y el boquete que este abre en el gobierno mundial.

Daniel: Quiero rescatar un punto importantísimo de su comentario: lo que refiere a la evaluación de los expertos. La crisis a la que hacen referencia los economistas responde a la forma más básica pero irrefutable de evaluación: el impacto verdadero en la realidad. De esto se trata la participación de Bono y Juanes, de eso se trata la edad media. Incluso de ello se tratan estos espacios, los blogs - sobre todo el de Alejandro.

Habría que revisar con más cuidado las categorías que propone, en cuanto a localidad y globalidad actual de los expertos, con los que se estría buscando según Rodrik. Su punto es importante como crítica a la academia. Cuando expresa su desconfianza parece referirse más a la calidad teórica que a su conocimiento del contexto en el momento de tomar decisiones.

Yo creo en lo del "educated guess", pero el problema de la crisis es como se hace difícil de identificar quien es el más "educado". Puede preguntarle a JR.

Lo de los no expertos está muy bueno.

Gracias a ambos.

Seguimos por ahí,

jaime ruiz dijo...
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jaime ruiz dijo...

Sobre la edad media, gracias por ofrecerme publicar un post, no tengo tiempo ni ideas para ello, me parece un tanto arriesgado seguir esa imagen porque da para mucho. Sin ir más lejos, en una parte muy interesante de La rebelión de las masas, Ortega habla de lo que caracteriza a la Edad Media.

Esto nos lleva a caer en la cuenta de que mando significa prepotencia de una opinión; por lo tanto, de un espíritu; de que mando no es, a la postre, otra cosa que poder espiritual. Los hechos históricos confirman esto escrupulosamente. Todo mando primitivo tiene un carácter "sacro", porque se funda en la religión, y lo religioso es la forma primera bajo la cual aparece siempre lo que luego va a ser espíritu, idea, opinión; en suma, lo inmaterial y ultrafísico. En la Edad Media se reproduce con formato mayor el mismo fenómeno. El Estado o poder público primero que se forma en Europa es la Iglesia — con su carácter específico y ya nominativo de "poder espiritual". De la Iglesia aprende el poder político que él también no es originariamente sino poder espiritual, vigencia de ciertas ideas, y se crea el Sacro Romano Imperio. De este modo luchan dos poderes igualmente espirituales que, no pudiendo diferenciarse en la sustancia — ambos son espíritu — vienen al acuerdo de instalarse cada uno en un modo del tiempo: el temporal y el eterno. Poder temporal y poder religioso son idénticamente espirituales; pero el uno es espíritu del tiempo — opinión pública intramundana y cambiante — mientras el otro es espíritu de eternidad — la opinión de Dios, la que Dios tiene sobre el hombre y sus destinos.

Tanto vale, pues, decir: en tal fecha manda tal hombre, tal pueblo o tal grupo homogéneo de pueblos, como decir: en tal fecha predomina en el mundo tal sistema de opiniones — ideas, preferencias, aspiraciones, propósitos.

¿Cómo ha de entenderse este predominio? La mayor parte de los hombres no tiene opinión, y es preciso que ésta le venga de fuera a presión, como entra el lubricante en las máquinas. Por eso es preciso que el espíritu — sea el que fuere — tenga poder y lo ejerza, para que la gente que no opina — y es la mayoría — opine. Sin opiniones, la convivencia humana sería el caos; menos aún: la nada histórica. Sin opiniones, la vida de los hombres carecería de arquitectura, de organicidad. Por eso, sin un poder espiritual, sin alguien que mande, y en la medida que ello falte, reina en la humanidad el caos. Y parejamente, todo desplazamiento del poder, todo cambio de imperantes, es a la vez un cambio de opiniones y, consecuentemente, nada menos que un cambio de gravitación histórica.

Volvamos ahora al comienzo. Durante varios siglos ha mandado en el mundo Europa, un conglomerado de pueblos con espíritu afín. En la Edad Media no mandaba nadie en el mundo temporal. Es lo que ha pasado en todas las edades medias de la historia. Por eso representa siempre un relativo caos y una relativa barbarie, un déficit de opinión. Son tiempos en que se ama, se odia, se ansía, se repugna, y todo ello en gran medida. Pero, en cambio, se opina poco. No carecen de delicia tiempos así. Pero en los grandes tiempos es de la opinión de lo que vive la humanidad, y por eso hay orden. Del otro lado de la Edad Media hallamos nuevamente una época en que, como en la Moderna, manda alguien, bien que sobre una porción acotada del mundo: Roma, la gran mandona. Ella puso orden en el Mediterráneo y aledaños.


Esa relación entre opinión y mando, entre valores y orden, para usar otros términos, resulta muy divertida cuando se piensa en la incontinencia verbal de Castro y Chávez: ellos opinan por todos los que no opinan y así se sabe quién manda.

Y aparte, la de "los expertos" me parece una categoría complicada: atribuir a la academia contemporánea un papel semejante al de los grandes descubridores de la Edad Moderna resulta de lo más halagador, pero requeriría un consenso sobre los resultados. Ahora recuerdo que analizando el papel de las universidades en la Revolución industrial en Gran Bretaña (pongamos, cinco décadas alrededor de 1800, en The Birth of Modern World Society, 1815-1830), Paul Johnson las considera más bien un lastre que un factor positivo.

Saludos.

Anónimo dijo...

Que foto tan linda, esas pantuflitas son muy bonitas... besitos
tu mami y la pulgosa

Anónimo dijo...

Esta crisis del conocimiento, de la critica a las respuestas faciles, si parece una nueva edad media, con nuevos principes: la imagen, los medios, aquellos a quienes se obedece, en quienes se cree (bono, shakira pero tmabien los gobernentes pues basta ver el despliegue de comentarios que la esposa de sarkozy genera en el comun cuando se encuentran en alguna visita de estado, y no sobre las politicas que se discute...o ver a uribe en un consejo comunitario,camaras, fotos, publico, aplausos, obediencia...)una nueva edad "media"

otro punto: que tanto de la economia es producto de los economistas es una pregunta que suele responderse a la ligera, otro sintoma de la mencionada edad media...o acaso fue Adam Smith quien propuso que la economia iniciara la etapa mercantil...

lo cierto es que haria falta volver a los filosofos, historiadores, sociologos que fueron los primeros economistas politicos...mas sin embargo haria falta toda una nueva generacion no de economistas sino de toda clase de "expertos" en latinoamerica, siguiendo sus propias enfermedades, descubriendo sus sintomas,inventando respuestas.

panÓptiko dijo...

Jaime: El texto de Ortega me es muy valioso para lo que estoy intentando bosquejar. Vengo siguiendo la misma idea desde el trabajo de Foucault, y efectivamente el caracteriza la edad media como un tiempo donde el gobierno nace y se funda en lo pastoral - responsable de la salvación, inculcar la obediencia y administrar la verdad. Sólo con el advenimiento de la ciencia y los cismas de la Iglesia se inserta la economía - la métrica, la estadística - en la concepción contemporánea de la conducción de la población. La nueva edad media vendría a ser, entonces, producto de un reordenamiento de fuerzas una vez que se ha llegado a un límite en la capacidad de planear la sociedad. Esto principalmente por la incertidumbre gigantesca de estos cálculos y el costo político de los errores. De esto espero hacer un post pronto.

La categoría del experto es más fácil de asimilar si la considera como una relación de poder, en lugar de considerarla como la calidad del conocimiento ostentado. Con esta no se hace referencia simplemente al estudiado, sino al que se le confiere autoridad por un supuesto saber que posee. Así es como lo que menciona atina precisamente a la medianía de nuestra época: dispersión descontrolada del conocimiento, pone en posiciones de poder a sujetos no verdaderamente aptos para desempeñar lo que se les encomienda... Una crisis, en todo caso. (Es lo mismo que dice Daniel)

Muy buenos los apuntes, gracias.

(El sistema japonés de los teclados no responde al ASCIIN, por eso cuando estoy en la universidad no puedo poner el signo de apertura de pregunta. Para las tildes me toca introducir un número de cuatro dígitos que hace no mucho encontré. Espero pegarle la buscada pronto. Ahí perdonarán mientras tanto.)

Anónimo 5:02

La medianía que usted señala es un pilar crucial de la nueva edad media que empiezo a describir. La verdad aún es limitada la teoría que tengo al respecto pero es algo que vengo siguiendo desde hace rato: cuál es el papel en la administración de la verdad - como dije arriba, antes encargada al pastorado - que asumen los medios y su responsabilidad ante la crisis? La verdad, hasta ahora me he centrado en temas de salud (échele un ojo a la sección de titulares), porque aunque los temas de opinión son muy leídos y comentados, es en los primeros donde creo que mayor parte de la sociedad pone el ojo. Algunos autores definen a la sociedad contemporánea como la de la salud, tengo en mente ahora a Illona Kickbush, y la misma rama en la que profundizo con Foucault es la de la biopolítica. Claro que, en lo que refiere a las personas, hay que tener en cuenta que tanto se tiene acceso a la información, un aspecto que hay que dimensionar o valorar a la hora de aterrizar la medianía a las realidades de cada territorio. Si tiene algún dato, bienvenido.

El segundo punto es también muy cierto, y tal vez haya leído el artículo que sugerí en el blog de Alejandro Gaviria sobre los economistas y el libre comercio. Precisamente lo que usted menciona.

Casi acojo su última propuesta, y digo casi porque no me la jugaría por ninguna disciplina en particular. Cualquiera de ellas puede resultar un dogma peor que el anterior. La economía ostenta el poder que tiene hoy por hoy gracias a la inercia de éxito con la que su gobierno ha llevado las cosas, y habría que aprovechar la coyuntura para pluralizar el campo de opinión, pero ceñidos al trabajo de cada "experto". Esto es un fenómeno común en la empresa privada: en altos cargos se puede encontrar a personas con títulos variopintos, pero con calidades invaluables. El problema es que lo público impone un círculo vicioso de viveza. que limita la ocurrencia de dichos casos. De todas maneras aún estoy muy biche para decir cualquier cosa, así que es deber seguir trabajando.

Muy buenos sus puntos, siempre bienvenido.

Saludos,

Anónimo dijo...

sacare tiempo para leer los articulos y el blog de alejandro gracias!
y lo otro, estoy de acuerdo con el comentario de las pantuflas...si asi lucen los expertos detras del escritorio se les perdona que esten detras del escritorio...