sábado, julio 31, 2010

¿Amenaza externa?

Tal vez ya conozcan este mapa, o alguna de su varias versiones. Lo importante son los puntos blancos, los cuales indican la intensidad en el uso de energía, o para ponerlo en términos más románticos, como se ve el mundo de noche desde el cielo.

La verdad de a puño que se desprende de este paisaje es que somos un potrero. Como si la naturaleza nos hubiese acorralado, somos unos cuantos puntos en la espesura. Es más, casi casi que somos nada más que cordillera, único refugio contra las enfermedades miserables que aún no somos capaces de acabar.

En este mapa trazar con la mente los límites con nuestros vecinos es un ejercicio vano. Sin puntos de referencia no hay como saber por donde ir trazando. Pero el mapa revela una realidad más crítica: tampoco parece haber nadie a quién preguntarle. Si a usted lo botan en un punto X de Europa las probabilidades de que se cruce con alguien que le diga donde anda son muchísimo más altas que en nuestro vecindario. Si entendemos por política, un arte irremediablemente inter-subjetivo, entonces nuestros mapas políticos no son más que una ficción. Pascual Gaviria nos recuerda esta semana como son de caprichosos los ríos de los llanos orientales. Así de caprichosas son las fronteras sin estrenar de nuestro enorme terruño.

Pero, claro está, nadie es consciente de ello. Las fronteras nos importan un pito. Primero conocemos Estados Unidos o Europa que el Vichada o el Guainía. De hecho, hasta debe salir más barato ir a Miami que a Puerto Inírida; y seguramente es más interesante, lo admito, mi intención no es moralina.

Lo que me molesta es la ligereza con la que se quiere usar en nuestro contexto la amenaza externa para modificar las preferencias electorales, infundir miedo para garantizar el apoyo. No puedo imaginar como sería un conflicto entre potreros. ¿Cuáles serían los objetivos? Sin densidad, ni infraestructura relevante, con los centros de poder tan alejados, y tan parecidos unos con otros, todo este alboroto no tiene ningún sentido.

Me temo que primero se muren de leishmaniasis los pobres soldados.

jueves, julio 22, 2010

La ola de frío que azota a América Latina se ensaña con los más pobres

Es mi impresión o el frío al sur del Ecuador es especialmente malévolo?

Si fuese bien pensado, sólo vería en el titular un recurso periodístico para atraer mi atención apelando a la piedad cristiana, para despertar en los lectores una preocupación por los desfavorecidos y prepararnos para cumplir el sagrado deber de ayudar al prójimo. Sin embargo, no puedo hacerme el tonto y olvidar que aún el más extremo de los eventos naturales carece de sentido moral, no es ni bueno ni malo, y que lo que descubre el frío es un problema más profundo. Nada que se solucione con unas cobijas, ni otros placebos morales.

Rato sin titulares,

miércoles, julio 21, 2010

Respuestas en lugares inesperados

Siempre había tenido problemas respondiendo un correo en el que alguien me envía los "mejores deseos", porque me parece que decir lo mismo es muy simplón, y que, aún más, enviar los mismos deseos suena al grosero acto de devolverle sus deseos a ese alguien. A esas cavilaciones les llegó su día hoy que recordé, como si fuera el Dalai Lama, esta gota de sabiduría:



Del mismo modo en el sentido contrario.

Vuelvo al trabajo.

domingo, julio 18, 2010

Sin gracia

Lo único rescatable de la diversa programación de Aeroflot entre Tokyo y Moscú fue el siguiente sencillo de Steve Aoki: I am in the house.



Pero debo reconocer que desde que conozco el pasito de Delfín® la música electrónica no es ni será nunca lo mismo.



En la casa,

viernes, julio 16, 2010

Silencio

Medio torii en pie, Nagasaki


"Al que fracasa no le importa engañarse a sí mismo como sea, con tal de justificar su fracaso"

Hace ya un tiempo le pregunté a mi querido amigo Nori cuál era para él el mejor libro de la literatura japonesa. Sin dudarlo, me recomendó una novela de los 60's sobre la suerte de los cristianos en la época de aislamiento en Japón, escrita por Shusaku Endo. Descartada la opción de leer el libro en la lengua vernácula, lo que me tomaría un tiempo que no tengo, me dí a la tarea de buscar el libro en español. Conseguirlo en inglés hubiese sido mucho más sencillo pero, cuando se trata de literatura, prefiero confiar en la labor de los traductores, a perder el doble de sustancia leyendo en un idioma del que no soy nativo; el doble porque se suma lo que se pierde por mi ignorancia y la del traductor.

Unos exagerados costos de envío hicieron que antes que conseguir el libro, se diera el viaje a Nagasaki, donde se desarrolla la parte final de la historia. El puerto fue el único habilitado para el intercambio con occidente durante los trescientos años de aislamiento, y por tanto fue bastión del control de la peste del cristianismo en el archipiélago. De hecho, una razón por la cual los holandeses recibieron prioridad por sobre los portugueses fue que su fe protestante no se mezclaba con los negocios. Los barcos eran requisados para verificar que no se traficase con imágenes o cualquier otro objeto sagrado, y de ello dependía en parte mantener el monopolio.

¡Arriba Sendai!

Ya sabía de las arbitrariedades imperiales porque en mi ciudad, Sendai, a más de mil kilómetros de Nagasaki, existe un pequeño y escondido monumento a los mártires locales. Con el fin de dar cumplimiento a la prohibición del cristianismo, las autoridades en cada shogunato cargaban consigo unas imágenes talladas en piedra o metal de Jesús o la Virgen, llamadas fumie. Cuando se sospechaba de las convicciones de alguna persona, se le ponía la imágen en frente y se le pedía que la pisara. De negarse, el pobre sería sometido por cierto tiempo a diferentes torturas las cuales, de mantenerse terco en su fe, se extenderían hasta su muerte. Esta es la historia que Endo prometía pero aún no llegaba a mis manos.

La visita de mi hermano fue la excusa perfecta para alargar un poco la vuelta al archipiélago. Con nuestro presupuesto limitado, llegar desde Hiroshima tomó casi todo el día. Los trenes locales no ofrecen conexiones frecuentes entre Nagasaki y Fukuoka, ciudad principal y puerta de entrada para explorar la sureña isla de Kyushu, así que es mejor cambiar a un bus en la terminal central. Después de las facilidades turísticas que ofrece la tristemente celebre Hiroshima, empieza uno a pensar que Nagasaki sufre de un karma adicional: eso de ser la ciudad donde cayó la segunda bomba nuclear, la deja con el oprobio y sin el rédito que la sombra de Hiroshima se roba en buena parte. De hecho, Nagasaki ni siquiera era el objetivo original del segundo impacto, pero el clima le jugó una mala pasada. En ese sentido me recordó a Manila, en Filipinas, la segunda ciudad más destruida de la segunda guerra mundial, después de Varsovia, y que si acaso algún curioso visitará o tan siquiera recordará por este motivo.

Pero, como todas las ciudades malditas, Nagasaki es una perla escondida. Su geografía montañosa contuvo en buena parte la furia del "fatman" que se precipitó sobre ella aquel 9 de agosto. Tal vez por el mismo motivo no cedió, como su hermana de infortunio, a las presiones de la modernidad, y se abstuvo de llenarse de grandes autopistas y amplios andenes, manteniendo ese arrume tan característico del este y sureste asiático que hace parte de su belleza. El turista con algo más que el morbo atómico y con curiosidad histórica, tendrá mucho de donde escoger: además del museo y el parque de esculturas de la paz, en la ciudad se encuentran los restos del intercambio con Holanda y un legado arquitectónico que si acaso se vislumbra en la original estación de Tokio. También hay iglesias, parques, canales con puentes viejos que alternan estilos occidentales y orientales, y un fabuloso barrio chino donde se pueden comer las recetas únicas producto de tantos años de intercambio.

Pero tal vez con sólo el morbo sería suficiente para dar con el secreto más oscuro de la ciudad. Recuerdo que a los once años, cuando por primera vez visité a Cartagena, enloquecí a mis padres pidiendo que me llevaran al museo de la inquisición. Ese gusto retorcido por el lado oscuro de la condición humana también me llevó a la loma oeste dónde se encuentra el Museo de los 26 Mártires.

Gracia Hosokawa, Tesoro del Museo

Los tesoros que allí se encuentran parecerían simples si se llega a ellos sin contexto. Arte religioso, medallas, mapas antiguos, imágenes, artefactos de iglesia y documentos antiguos, nada que no haya en cualquiera de nuestra ciudades. ¡Pero estos están en Japón¡ ¡En la colina donde crucificaron a 26 cristianos! ¡Y dónde aún el catolicismo no ha dejado de ser una minoría ridícula! Trato de buscar un ejemplo en nuestra realidad, pero no encuentro nada que se le asemeje. Tal vez si los musulmanes que colonizaron la costa norte hubieran hecho proselitismo religioso tendríamos algo similar, pero hasta donde sé si acaso tenemos una mezquita en el norte de la capital. Algo que le suma espectacularidad al museo es que, después de tanto museo dónde no hay otra opción que observar garabatos inteligibles como muestras de arte, leer aquellos textos originales en español o portugués antiguo generan una felicidad extraña, la misma que se siente conversando en español con un anciano en Filipinas; ese sentimiento tan ajeno, quizá vano pero emocionante, de sentirse participe de la historia mundial.

Al final del corto recorrido - el museo algo más que un sala de diez por cinco metros más otros cuartos pequeños y un altillo - se me ocurre que el dichoso libro de Endo podría estar en la sección de recuerdos. ¿Por qué no, si se trata de una libro sobre la suerte de los pobres misioneros jesuitas exaltados en el museo? Para mi sorpresa, no hay más que libros de santos, postales y escapularios. Me voy con las manos vacías, con la duda sobre aquella misteriosa ausencia, envuelto en ese silencio de museo que en este es triple porque es a la vez museo, de mártires, y además capilla.

No deja de ser irónico que el libro haya llegado por fin a mí mientras visitaba Holanda. Por motivos de mi investigación, pasé unas semanas en La Haya, y aprovechando la cercanía ordené el esquivo volumen. De 'Silencio', que así se llama la novela, sólo parece existir una traducción al español en los ochentas, de la cuál el año pasado sacaron una re-edición. Sigue la historia de tres padres portugueses que se empecinan en entrar a escondidas en Japón para conocer la suerte de un maestro, de quien se dice abdicó a su fe. Movidos por la incredulidad y el deber cristiano, los tres emprenden la larga travesía - Portugal, Roma, Goa, Macao, Japón - durante la que son advertidos del gran peligro que les espera. A uno de ellos el cuerpo no le alcanza para llegar al archipiélago prometido, y los otros dos siguen no sin angustia.

La obra es uno de los libros más impactantes que he leído. Seguimos todo el tiempo la primera persona de uno de los jesuitas, y con ello el autor se aleja de las neutralidades de la investigación histórica. El silencio de Endo no es otro que el del Dios de los cristianos en tierras salvajes. La habilidad del autor está en explorar lentamente la relación entre el misionero y su Dios en la medida en que se desenvuelve la locura de su empresa. Sin el medio social que soporta sus convicciones, sin siquiera entender el idioma de su rebaño, incapaz de moverse libremente porque sus solos rasgos le delatan ¿de dónde ha de surgir la voz que conduce a su servidor en la oscuridad? A la vez que los pocos desarrapados que le protegen perecen por su misión, Endo retrata con intensidad las vacilaciones y reclamos del cristiano para con su señor. Silencio es la respuesta.

La otra mitad de la hazaña de Endo está en el retrato que hace del Japón rural de la época de Edo. Sin romanticismo retrata las villas rústicas, y a sus campesinos como tales: tal vez cándidos, pero sucios, apestosos y miserables. El personaje de Kichijiro es tal vez el más sobrecojedor: un japonés zarrapastroso que igual accede a guiar como a traicionar a los padres, porque es un cristiano débil. El mismo dice que si hubiese nacido en occidente sería el más fiel de los devotos, pero no tiene la entereza para soportar la tortura; sin embargo, después de cada abdicación, en una mezcla extraña de remordimiento y creencia, vuelve en busca del perdón y el consuelo cristiano. ¿Tenemos acaso razones para juzgarle?

El cuadro de la historia se completa con el músculo del imperio: los samurais que le subyugan, los oficiales que le torturan, y la figura terrible del jefe Inoue, quien resulta ser un viejito bonachón e imperturbable. La sevicia y la belleza alcanzada por el imperio japonés antes de la restauración Meiji conviven en el relato de Endo sin dilemas. Nagasaki emerge dentro de la pesadilla como es, no el pandemónium o un campo de concentración, sino un puerto agitado donde se comercian productos de todo el mundo, que tiene a sus afueras un pequeño y hasta descuidado reclusorio para herejes. Nada más allá del recurso tradicional de la tortura desvía el rencor del lector contra el imperio. A pesar de los gritos en el foso, el silencio del Señor no deja nunca de ser el protagonista.

Según Wikipedia, el próximo año el director estadounidense Martin Scorsese estrenará una versión para el cine. Ojalá muchos pudiesen leer el libro antes de que el filme le robe la oportunidad a su imaginación de darle una estética a la historia. Intentando imaginar una puesta en escena, no se me viene a la mente nada distinto que el equivalente a la segunda parte de "La Pasión". Pero esta vez, en lugar de Jesús, arrestan a todos los apóstoles y a la virgen, y los van crucificando uno a uno mientras este escucha, encerrado en un tugurio asqueroso, al pié del Gólgota. ¿Cuáles hubiesen sido entonces las siete palabras? De nuevo con once años, jugando con los artefactos grotescos del museo en Cartagena, nunca hubiera imaginado que hasta en eso el imperio que nos tocó en suerte fuese el de unos meros principiantes.

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Espero de alguna manera remediar con este post, el largo silencio en este recinto.

miércoles, junio 09, 2010

De nuevo otra vez


Por alguna extraña razón, desde que vivo en Japón los cambios de primer ministro me cogen por fuera del país. ¡Cuatro en cuatro años! Espero no estarme perdiendo de masivas movilizaciones sociales, o de agitados enfrentamientos en las calles de Sendai... ¡Bah! Lo interesante de Japón es que no necesita estado para cuidarse a si mismo, de todo menos de su lento pero imparable envejecimiento.

Desde la Haya,

domingo, mayo 23, 2010

Oil

No Señor (Especial Centenario II)

¡Advertencia! (228 Peace Memorial Park, Taipei, ciudad de algún país...)

Parece que el electorado le quiere regalar en su aniversario al país un gran cambio. Si no el peluqueado, por lo menos piensan afeitarlo como no se había visto nunca antes - bueno, que yo recuerde. Este lugar olvidado recibe con buen ojo las noticias en la distancia, pero no deja de sorprender que las propuestas en juego, las que agitan al ciberespacio, no son muy distintas a lo que se ha hablado en estos 200 años: la legalidad y el cumplimiento de las normas.

¿Y es que acaso podremos algún día dejar de hablar de ello? Si nos atenemos a lo que pasa en Nara, es posible que suceda en unos 1100 años, pero es mejor no hacerse muchas ilusiones. El proceso de formar una ciudadanía obediente y respetuosa de las normas en Japón fue largo y doloroso. Una clave para el éxito del país fue mantener un sistema violentamente jerárquico por 1150 años, algo que la opinión pública colombiana probablemente objetaría. Sólo un gobierno de este estilo podría ejecutar la pena capital para infracciones menores, como usar un parasol o interrumpir alguna procesión del Shogun en tiempos de Tokugawa. Con asuntos más serios, el castigo cobijaría no sólo al culpable sino a toda su familia. Es gracias a varios siglos de este régimen que fue posible que la gente se comportara.

Todo parece indicar que el contenido de las normas no es tan importante como lograr que se cumplan. En lo que tiene de fundada la ciudad de Nara seguramente habrá visto muchas arbitrariedades, como las que mencionaba antes, pero una vez se abrió al mundo resultó muy rápido ponerse a la altura moral de sus pares europeos. Eso nos quita un enorme peso de encima porque elimina la necesidad de preocuparnos por la elección del legislativo: dentro de 1100 años las normas que tienen sentido quedaran, y las que no, irán desapareciendo.

Sin embargo, hay que reconocer que por su condición de isla, al imperio le quedó relativamente fácil aislarse por un buen tiempo, cosa que nos queda difícil, no gracias a nuestros dos mares que de poco han servido, sino a las tecnologías de la información de las que ya más nunca podremos desligarnos. También hay que darle crédito a la tradición confuciana, dentro de la cual dar ejemplo era la obligación primordial del servidor público, y la armonía era una virtud que se imponía por sobre la voluntad del individuo. Además, tener un pasado glorioso ayuda bastante: no sólo el arraigo y respeto a los ancestros hace más cercanas las normas a nuestras vidas, sino que saber que la era dorada ya la pasamos, que vamos en decadencia, le quita el sentido a la competencia por la cuál pasaríamos por encima del resto.

Esperemos que algo más de mil años sean suficientes.

Ojalá el otro

jueves, abril 29, 2010

No Samurai (Especial Centenario - parte I)

Utsukushima Showdown

Esta historia termina en una escena conocida, un poco modificada, pero conocida. Se trata de los acontecimientos detrás de una parte trivial en Cazadores del Arca Perdida. El hombre se levanta temprano en la mañana, al despuntar, se lava la cara y dedica dos horas a medir su katana contra el viento. Es un ejercicio meticuloso. Un sólo golpe es suficiente para definir el encuentro. Es necesario entonces que la mano no dude cuando llegue el momento. Que las piernas no pierdan el apoyo ni por un segundo, aunque su movimiento fluya con la ferocidad del mar. La vista siempre en el enemigo, atento a sus movimientos, forzando el error con su fortaleza espiritual.

Después de desayunar pescado y arroz, dedica la mañana a practicar caligrafía. No sólo aprende de la sabiduría detrás de los caracteres ancestrales, sino que también desnuda su corazón con el pincel. Los trazos en el papel reflejan la armonía de sus pasiones, cuando la duda le puede a la serenidad, cuando la furia o el amor perturban la mesura; todas estas, emociones que viajan con la katana en busca de la victoria, pero que no son tan fáciles de leer en el aire.

El hombre sale al mercado. Su presencia es sinónimo de orden. Tal vez no de justicia, pero si de seguridad contra la incertidumbre. Entonces una gritería agita algún rincón del entramado de kioskos. El hombre se apresura a averiguar de que se trata, en contra del sentido común del comerciante, que prefiere esconderse o correr. Unos jóvenes escapan entre la multitud, y mientras el hombre los ve perderse en una cuadra, el perseguidor lo encara. Hombre blanco, cabellos dorados, ojos azules. Ni el viento ni los caracteres hubiesen podido preparar su alma para este encuentro. Blande su espada sin control, mientras algo dentro de él cree que es mejor esperar pero la idea se pierde en la premura. De todas maneras, no toca un pelo del contrincante, lo suyo es sólo una amenaza, una muestra vulgar de fuerza a lo desconocido. Sin embargo, el hombre blanco no se inmuta, desenfunda, dispara. Adiós al hombre.

Se que es una exageración ridícula, que seguramente existieron samurais perezosos, desmedidos, o con mala letra. También primó la tiranía en ciertos reinos de lo que era Japón, muy seguramente también la ley del más fuerte. Pero eso no quita la sensación de que algo se perdió cuando las armas desincentivaron el cultivo de cuerpo-mente. Un ejercicio más allá de lo deportivo o lo militar, más bien una arte político de lo que ha de ser nuestra existencia física. Eso era el samurai.

Este año Colombia celebra 200 años de su nacimiento como lucha por una identidad, mientras que la ciudad de Nara, antigua capital del imperio, celebra sus 1300 años de nacer por vocación, sin conocer yugos. Con motivo de esta casualidad de celebraciones, me gustaría pensar un rato en lo diferentes que son los dos aniversarios, y en lo que una culicagada de 200 podría ser en 1100 años.

Larga vida al imperio,

domingo, abril 25, 2010

Vejez en flor

Funaoka, Prefectura de Miyagi

Es en primavera cuando la terquedad de los japoneses recoge sus frutos, o mejor dicho, florece. Los cerezos, hasta los más raquíticos y desgonzados, sostenidos por cientos de lazos y varas, se llenan de rosa cual quinceañera, alegrando el corazón como siempre. Es increíble como esos palos vetustos, que en invierno parecen fallecer vencidos por su propio peso, se lucen desvergonzados cada primavera. Siempre que me cruzo con uno de esos centenarios, me quedo mirando a la gente que los visita, para ver con que ojos los miran, y me queda la impresión de que el culto a la belleza y el respeto a la tradición han sepultado para siempre la verdad de la decrepitud de los árboles, el hecho de que su vida se extiende artificialmente.

Claro que eso de la "decrepitud" es puro prejuicio mío. Los mismos humanos nos la pasamos buscando como alargar un poco más nuestra existencia. ¿Por qué dejar los árboles a su suerte? Además, el ejercicio de la jardinería a gran escala, en el espacio y en el tiempo, sirve para recordarnos los límites de nuestra existencia, nos enseña a participar en proyectos de los cuales no veremos tal vez el fin, y a valorar a quienes nos rodean - de quienes, en últimas, dependerá el proyecto al que nos entregamos.


Aún así, la imagen de los ancianos floreciendo no deja de darme cierta tristeza. Alentador pensar que seguiremos regalando al mundo lo más colorido de nosotros por tantos años, aunque el cuerpo parezca moribundo y haga falta soporte. Pero esa reticencia al cambio lleva su cuota de egoísmo, cerrando el paso a lo que hubiese sido y ya no será.

En fin, dos formas de ver mundo muy distintas, y el panÓptiko muy trascendental.

Rosadito,

lunes, abril 12, 2010

Tragicomedia


Tengo que admitir que los japoneses tienen talento para hacerme llorar con sus historias que pasan por televisión - eso o me he vuelto muy sensible. Además de escoger la música adecuada y llenar la historia de pequeños pero certeros giros argumentales y acentos emotivos, el hecho de que hasta en los hombres esté bien visto llorar, permite que el reflejo del animal social que llevamos por dentro aflore más fácil.

El otro día pasaron la historia del ganador de la medalla de oro en la prueba de cross country de los pasados Paraolímpicos de invierno. El ganador, de veintinueve años, perdió un brazo cuando niño: su abuelo lo cogió con el tractor de plantar el campo de arroz. Desde entonces el abuelo ha llevado consigo un inmenso sentimiento de culpa, por lo que ha dedicado su vida a apoyar a su nieto para que salga adelante, lo que incluye el entrenamiento en los deportes de nieve.

El reportaje nos cuenta esta historia acompañada de pasajes de los entrenamientos y los momentos de la competición que terminan en las anheladas preseas doradas - que fueron en las pruebas de 1 Km y 10 Km. La historia llega al cénit cuando el atleta, Nitta Yoshihiro, entra con las medallas a casa de su abuelo y se las entrega. Por un momento sobran las palabras. Debido a su acervo no se abrazan, pero eso sólo hace más emotivo el encuentro: por lo menos a mis ojos latinos les parece ver como los cuerpos luchan por contenerse. Al final el abuelo dice que no ve la hora de tomarse un trago con su nieto, y entre lágrimas y copos las cámaras los dejan por fin en paz.

Si embargo, también debo reconocer que los japoneses tiene un gran sentido del humor - algunos por lo menos. Siendo el sinsentido el motor de la risa, su ocurrencias tan fuera de nuestro contexto no pueden sino hacernos estallar en carcajadas.

Es así que, saliendo de mi ensimismamiento, le pregunto a mi acompañante que habrá sido de los padres del muchacho, quienes en ningún momento salieron en la historia. "Seguramente los cogió el abuelo con el tractor", y hasta ahí el enternecimiento.

A menos de un año de que se acabe mi vida de pensionado,

P.D. ¡Hurra por mis seguidores!

domingo, febrero 28, 2010

¿El Eterno Retorno?

Me gustó esta gráfica de un artículo del Economist, aunque quien sabe que tanto vuelva a subir la proporción asiática.

Por lo pronto, me preparo para volver...

martes, enero 26, 2010

De porqué a veces me espanto del mundo cuantitativo

Encontrarme artículos con este tipo de frases me hacen cuestionarme la necesidad de tanta complejidad

Using hierarchical generalized linear modeling (HGLM) for the multinomial dependent variable, this study found a significant and negative relationship between homicide rate and public confidence in the police.
Supongo que no todos pueden ser como Freakeconomics, pero eso de que el agua moja...

lunes, enero 11, 2010

Cubrimiento de Colombia en The Economist


Ampliando las razones de Alejandro Gaviria, y ya que la editorial de este diario fue la que motivo el comentario del Presidente Uribe, los datos de lo que está disponible en la página del diario inglés.

Comentarios/preguntas:

  • Los datos van desde Julio del 99 hasta Diciembre 2009, un total de 242 artículos; como la información no aparece con el formato de base de datos, toca hacer la cuenta manual.
  • Sin embargo, la selección tiene la ventaja que son artículos efectivamente sobre Colombia (el año pasado publicaron un artículo sobre el alza de la criminalidad en Vancouver titulado "British Columbia or Colombia?" y no sale en la selección)
  • Al parecer no hay necesariamente picos electorales, cómo muy posiblemente sea el caso del NYT. Sin embargo, me pregunto como se pueden comparar los resultados, dado que este es un semanario y no un diario.
  • 18 artículos son versiones que sólo aparecen en la red, pero están incluidos.
  • Hay que abonarle al argumento de Gaviria que algunos artículos incluyen apoyo al TLC, lo que deja ver al Presidente - y sus geniales defensores - como un ingrato.
Bueno, eso por ahora, me voy a almorzar.

Hittler defiende a Nigeria

Esto será un clásico



vía Loomnie

domingo, enero 10, 2010

Casi instantánea

(Noticia de hoy en el Japan News Network)

La señorita Sato (23) fue arrestada el 10 de enero, bajo sospecha de haber atropellado y causado la muerte a una anciana de 80 años, huyendo luego de la escena del crimen.

De acuerdo a las autoridades, la sospechosa continuó conduciendo por 6 o 7 kilómetros hasta su residencia. Al ser cuestionada, la sospechosa reconoció haber huido por la impresión.

Hacia las 4 y 5 PM del 10 de enero, la sospechosa al parecer arroyó con su vehículo a la anciana, una desempleada llamada Shige Ami que vivía cerca del lugar, emprendiendo entonces la huida. En apariencia, la muerte fue casi instantánea.

Luego de que un amigo, al cuál la sospechosa señorita Sato avisó de lo ocurrido, se comunicara con la línea 110, las autoridades descubrieron el automóvil en frente del jardín de la casa de la sospechosa. Los paramédicos confirmaron la muerte de la señora Ami, quién permanecía en el capó. En su casa, la sospechosa señorita Sato no presentaba heridas.

Las autoridades afirman que el lugar de accidente es una vía recta de un solo carril con fácil visibilidad.

(¿Será que la sospechosa señorita Sato alcanzó a pedir perdón?)

domingo, enero 03, 2010

Pretencioso



En aproximadamente un año deberé estar entregando mi disertación doctoral. Es una idea lo suficientemente espantosa para cerrar twitter, facebook y, claro, los tres blogs que alimento con alguna regularidad. No ayuda para nada el hecho que el profesor Rodrik - el penúltimo a la izquierda - haya hecho algo similar para poder escribir un libro. De hecho, el último en la lista es un estudiante colombiano de doctorado que anda en las mismas. La conciencia me dice que lo debo cerrar.

Pero, como diría Gilberto, el corazón me dice que no debo. Tanto el blog de Alejandro Gaviria como el de Chris Blattman, que en medio de sus miles de ocupaciones y viajes, mantienen unos lugares bien agradables, nutridos en ideas y noticias interesantes, son de gran inspiración. El último defiende el oficio del bloguero como un momento relajante que no tiene porque tomar más de 30 minutos diarios. Alejandro mata dos pájaros de un tiro subiendo sus columnas de opinión en El Espectador, pero el tiempo que le dedica a los comentaristas creo que rebasa la recomendación del profesor de Yale.

El problema empieza cuando uno sigue a otros monstruos del blog. Digamos que ni "Aid Watch" ni "Boing Boing" cuentan porque son escritos por equipos. Pero otros muchos, incluyendo a los de la izquierda, escriben casi a diario extensos y bellos textos que sería ridículo intentar emular. Revisando los borradores que quedan en la bandeja de entrada, me encuentro con textos que me gustaría tejer hasta volver crónicas o cuentos, pero caigo ahora en cuenta que puede que este no sea el espacio para tales esfuerzos.

De manera que, haciendo un balance, el blog no se cierra, pero intentaré dejar de ser pretencioso cuando me siento a consentirlo. En mi lista de enlaces "para el blog" hay un sinfín de links que llevan varios años en remojo, esperando su gran noche. La vida nos muestra, sin embargo, que las mejores noches no son las que planeamos sino las que nos sorprenden. Así que me haré menos bola cuando me siente al teclado, y le dejaré al tiempo que haga de estos escritos cantos rodados.

Como dicen en Japón: shinpuru isu besuto.

Buen viento en esta nueva década.

jueves, diciembre 31, 2009

Feliz Año

El sol perdiéndose en la Bahía de Manila, Filipinas (Foto Eric Lopez)

Cuando vuelva a salir el sol
de entre los mortales muchos
cambiaran de nombre
al tiempo indiferente

Y así parezca arbitrario
que sea un número y no otro, que sea hoy y no mañana
aún podemos llenar un año vacío
de momentos grandiosos
hacerlo nuestro
ponerle el sello
pues es de humanos darle sentido a este girar y girar


Perseverancia y fortuna

lunes, diciembre 28, 2009

Especial de fin de año: los posts que nunca fueron (2)

Es cierto que últimamente no he escrito mucho que digamos, y el eje temático que pretendía seguir en mis escritos se ha más que diluido. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya intentado escribir. Así que para limpiar esta casa y empezar el año bien fresco, una serie de escritos sin editar que se quedaron en el tintero.

Un Gran Incidente

Señores, perdonen que les robe unos minutos de su apreciado tiempo para darles a conocer uno de los más grandes hallazgos que han ocurrido en los últimos días: la señorita Manzana y su Incidente en Tokyo.

La historia empieza con mi amigo Camilo presentándome la "Canción Asesina", un día...

Camilo, durante un buen incidente

(Todo con el fin de presentarles el grupo Tokyo Jihen, del cual estoy profundamente prendado desde mayo de 2008)

Algunas canciones recomendadas:





Jovencita resplandecientes


La canción asesina


Pelea Primera Clase


Cierto toquiota

Recomendado.

Especial de fin de año: los posts que nunca fueron (1)

Es cierto que últimamente no he escrito mucho que digamos, y el eje temático que pretendía seguir en mis escritos se ha más que diluido. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya intentado escribir. Así que para limpiar esta casa y empezar el año bien fresco, una serie de escritos sin editar que se quedaron en el tintero.

"Así es que las tratan po' allá"
Vigeland park, Oslo

Frase Monumental

"La mujer latina no puede compararse con otra mujer. La nuestra es una mujer suave, que le gusta ser ama de casa y mamá. Una rusa, por ejemplo, se cria en un clima de 40 grados bajo cero, se tiene que parar en una fila tres horas para comprar un kilo de papa... Todo eso forma un carácter que en Latinoamérica no tenemos y no vamos a encontrar, pero que a veces, para llegar al punto más alto, allá arriba, se necesita"

Pablo Giacopelli, peruano-argentino, entrenador de tenis de Catalina Castaño, en una nota de El Tiempo, más o menos febrero 24 de 2008, que ya no aparece en la página web.

miércoles, diciembre 16, 2009

"International student employment during the economic depression (tentative title)"

Este es el nombre del seminario del 23 de diciembre. Aunque puedo entender porque el título es tentativo, no estoy seguro de quien es la depresión.

Mejor no voy.

sábado, noviembre 14, 2009

Danza Imperial


Exile para el emperador

Esta semana se cumplieron veinte años de que el emperador Akihito asumiera el puesto de su por siempre controversial padre, Hirohito. Mucho se han comentado sus palabras, la esperada proclama por la paz mundial, la sugerida expiación del papel de la casa imperial durante la Segunda Guerra Mundial, la ambigua mención a los sacrificios sobre los cuales ha sido posible construir la nación japonesa. Pero algo que parece pasar desapercibido son las galas elegidas para tal ocasión, en especial la actuación del grupo musical EXILE.



Exile Ti Amo


Cuesta creer que esta celebración, en toda su solemnidad, encuentre en esta tropa de catorce truhanes zangoloteantes el garbo requerido. En un país cundido de bellas cantantes de voces nirvánicas, encontrarse a estos tipos que normalmente uno esquivaría en la calle es inconcebible. ¿Qué nos pueden decir sus caras y porte de mafiosos? ¿Cuál es la naturaleza del país del sol, tema interpretado en el video? Es de suponer que dada su historia, Japón no se puede permitir una fiesta demasiado tradicional, que genere suspicacias sobre una posible incitación al nacionalismo. Y también es cierto que el grupo se encuentra dentro de los más populares del momento, y que es de artistas ser transgresores. ¿Será otra muestra de unidad a pesar de la tendencia?

Pero si hay algo que llame la atención es la naturaleza de sus coreografías, sin duda de vanguardia. En su repertorio de pasos se puede encontrar una mezcla ecléctica de hip-hop americano, combinado con poses del teatro clásico europeo, zigzags rocanroleros, reveces 'moonwalker'eanos, y la fluidez del pulpo, todo con el fondo de una balada sentida. Es difícil de creer que estos tipos puedan bailar así por dos horas, pero eso sería olvidar que les corre por las venas una tradición de artes marciales y malabares. Puede ser este revuelto de disparates lo que estima el emperador conveniente mostrar para complacer un público, nacional e internacional, escéptico y predispuesto al malpensamiento. O puede ser que, como su padre, Akihito es sólo un títere de los generales de hoy, que traman dominar al mundo con su danza suicida.

Incluso en el baile, el eterno retorno.

martes, noviembre 03, 2009

Desempleo y pobreza en Colombia

Título rimbombante sólo para citar al Ministro de Hacienda sobre nuestras estadísticas en comparación con nuestros vecinos:

Both unemployment (12%) and the poverty rate (46%) are above the regional average. Mr Zuluaga says that is because more women work, and the national poverty line is higher than elsewhere. (Tomado del Economist)



El dato del desempleo es bien interesante, porque lo que quiere decir el ministro es que si una mujer no trabaja es ama de casa, pero si un hombre no trabaja es desempleado. (¿Dónde están las feministas cuando se las necesita?) Durante el siglo veinte los japoneses hicieron uso de esta estrategia para lograr el total empleo: primero usando mano de obra (barata) femenina para impulsar la economía, luego estimulando a través del salario el empleo de hombres cabeza de familia, posicionando de nuevo a la mujer en el hogar. Ahora, especialmente preocupados por el envejecimiento de la sociedad, de nuevo la mujer pasará a tener un papel más relevante en el mercado laboral - pero como tampoco hay bebés, la cosa no es tan sencilla. Cómo dicha estrategia es totalmente impensable en Colombia hoy en día - y sólo mencionarla conllevaría al escarnio público - me pregunto si sería posible promover la dignificación del oficio de amo de casa en el país.

¿Ideas?

(Y bueno, si la estadística no sirve ¿entonces para qué? La cultura de la cifra, por supuesto)

lunes, noviembre 02, 2009

El Sexo Oral es una ventaja evolutiva







Los chinos pueden cesurar hasta la pornografía escrita en internet, pero la ciencia es ciencia.

Según el Espectador, después de observar unos murciélagos, los vouyeristas chinos encontraron que el sexo oral es una ventaja evolutiva, y no sólo eso

lunes, octubre 26, 2009

El precio del volcán


Ella es un volcán - La Unión


Si aún no se ha escrito un tratado sobre las penurias económicas de los turistas, juro que lo haré yo mismo algún día. Eso de no entender el idioma del que ofrece, y que todo encuentro sea el único, hacen que la palabra confianza pierda sentido, hasta caer en la paranoia del estafado. Aunque se sepa que la clave está en resignarse a sólo uno de los vivos, de manera que este espante a los otros y así disminuir el valor de la estafa, ese proceso de escoger al que ha de abusar de uno puede extenderse a todo el día, cada día, hasta el hastío. La parte más irónica es ese momento en que se ponen las cuentas unas junto a otras, y se revela la incoherencia de los precios que finalmente se pagaron, en moneda, en tiempo o en especie. En fin, a falta de fotos, les presento el viaje de domingo al volcán Taal, que está en medio de un lago y que a su vez contiene un lago, a dos horas al sur de Manila, saliendo por los municipios de Las Piñas y Zapote.

(La conversión a pesos colombianos debe ser más o menos multiplicando por 40)

Jeepney a la estación de MRT - 10 pesos (para saber que es un Jeepney ver aquí)

MRT hasta la estación de buses - 15 pesos (Metro Rail Transit)

Bus Manila-Tagaytay (2 horas) - 78 pesos (por alguna extraña razón el bus tiene un termómetro interno sólo para hacernos saber que estamos a 18 grados mientras afuera debe hacer 30. Estoy seguro que es una conspiración entre las compañías de buses y los almacenes de ropa para hacer a la gente comprar aquella prenda otrora innecesaria: un saco)

Café con dos panes - 18 pesos (¡Pan del verdadero!)

Jeepney hasta donde sale el Jeepney al volcán - 10 pesos

Jeepney al volcán (20 min en bajada) - 45 pesos (Aclaración: muchos de los conductores de jeepney son los hijos bastardos de los distintos tiranos que han asolado estas tierras - españoles, gringos, japoneses, o nativos - y disponen de su vehículo como se les venga en gana, especialmente si no está totalmente repleto. Con esto quiero decir que fueron 30 minutos dentro del Jeepney hasta que se le dio por arrancar, no sin antes advertir que no llevaba todo el cupo así que tocaba pagar 10 pesos más - el precio habitual era 35)

Tricicleta al hotel de confianza - 50 pesos (Que estaba a diez minutos a pie, lo que yo no sabía, pero todo viaje costaba 50, según el conductor)

Sprite - 40 pesos (tarifa de confianza)

Entrada al museo vulcanológico - 0 pesos (A tres kilómetros del hotel de confianza, estos caminados por falta de la anterior)

Triciclo de vuelta al paradero - 0 pesos !!! (Claro, porque el tipo tenía su propio barco que por rentarle salió gratis (?!))

Bote ida y vuelta al volcán - 950 pesos (tarifa igual para 8 como para 1 persona, como es el caso)

Propina al conductor - 50 pesos (Mi gran amigo Alberto, a quién se le dio su parte para espantar a los guías de 300 pesos y a los caballos de 500 pesos, además de recomendarme un restaurante en el pueblo porque almuerzo no hubo - Josephine's a 1 km de la rotonda, desde el cual quedaba más fácil tomar un bus de vuelta a Manila que desde la mismísima rotonda)

Alquiler de sombrero con opción de compra - 50 pesos (totalmente nuevo (?))

Entrada al volcán - 0 pesos!!!! (Valía 50, que mi amigo Alberto iba a pagar por mí, pero que luego de preguntar por el tiquete, resulta que justo se acabaron hoy, pero como yo sólo era uno, me lo dejaron gratis - que afortunado soy)

Derecho a usar el palo por el cual uno se baja y se sube del bote sin mojarse - 20 pesos (Pagados porque el chino buscó por 20 minutos a mi gran amigo Alberto, que estaba jugando basketball quien sabe donde)

Pop-cola del paradero - 10 pesos (ojo, no era la de confianza)

Jeepney de regreso al pueblo (20 min en subida) - 60 pesos (El viaje vale seiscientos pesos, ustedes verán; sólo eramos 8, discusión sin pelea - este un rasgo muy asiático - resolución después 50 minutos de esperar en aquella lata caliente)

Viaje rotonda-restaurante - 0 pesos (Se le pregunto a la tricicleta: ¡60 pesos! 1 Km se camina en unos 15 minutos. Las tres personas encuestadas coincidieron en que el restaurante estaba a 1 kilómetro, pero la distancia entre cada una de ellas era de un kilómetro. Tiempo caminado: 50 min aprox)

Desayuno-almuerzo-comida - 572 pesos (Restaurante de lujo para un tipo sucio, medio barbado, mal vestido y apestoso, y que además tiene cara de nativo. Se exhibió la guía Lonely Planet para despejar las dudas. Cena compuesta por sopa de frutos del mar, kaldereta de una carne que parece sobrebarriga, arroz en ajo, y jugo las cuatro estaciones: mango-piña-naranja-guayaba. El lugar tiene una gran vista, pero ya era de noche)

Jeepney restaurante-rotonda - 7 pesos (Frente al restaurante no pasan buses a Manila, además son las 7 pasadas y los buses se acaban a las 8. Creo que mi gran amigo Alberto ni come en Josephine's ni va a Manila muy seguido)

Bus Tagaytay-Manila (2 horas) - 78 pesos (Sin termómetro. Los pasajeros usan las cortinas para contener el aire acondicionado)

Pai de Coco - 160 pesos (Producto famoso de la región, recomendadísimo, vendido por un señor que se subió al bus - buco pie, buco pie. Caja de cartón arrugada por la humedad, que no era la del ambiente sino la del pai. Resultado: desabrido)

MRT a la Avenida Quezon - 15 pesos

Jeepney al hotel - No Aplica (Por alguna razón no hay jeepneys los domingos a las 10 de la noche. Taxi: 80 pesos)

Verle las piernas a la vecina que no cierra bien la persiana - no tiene precio (ESO es un volcán)

lunes, octubre 19, 2009

El color de la limosna

Después de dos semanas a punta de un jugo artificialmente "pulposo" de mango-naranja, me encontré con una síntesis más placentera de melón, limón y jazmín. ¿Quién habrá descubierto el secreto de tan refrescante combinación? Cómo tantas cosas por acá o fueron los nativos o los chinos, o los mejicanos (?!). Claro, porque Filipinas era una provincia adjunta a Méjico en tiempos de la colonia española, por aquello de que había menos truhanes de por medio. Con el comercio de los galeones que fueron y vinieron por más de un siglo, supongo que mucho pasó de lado a lado.

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Hoy tuve una simpática entrevista con una antropóloga de la universidad Ateneo de Manila, quién entre los ochentas y los noventas trabajó para la UNICEF en Nairobi, con una fugaz estancia en Bogotá. Dentro de las cosas que vio en la ciudad de aquellas épocas, lo que más le impactó fue ver a niños blancos pidiendo limosna. El mestizaje en el archipiélago mantuvo siempre un sello de distinción, algo insostenible con nuestro 90% de degradé.

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Al siguiente día de llegar a Manila, entre otras tragedias, dañé la cámara.

A propósito: que livianas y prácticas son las cámaras desechables.

viernes, octubre 16, 2009

Cabeza de ratón, Cola de león


Animal life - My Little Lover

Creo que escuhé ese refrán por primera vez cuando pasé de la primaria al bachillerato, repetido una y otra vez por las directivas, quizá para que no nos amilanásemos en la nueva tierra de gigantes que teníamos por segundo hogar. El dicho hace referencia a un hecho del que al parecer no podemos escapar: al inevitable movimiento de la vida, en el que pasar a una fase distinta implica aceptar el yugo de una jerarquía cada vez mayor; mas sin embargo, sólo de esta manera se llega a ser parte de aquella realeza, las ligas mayores, con todo y la posibilidad de convertirse algún día tan siquiera en un pelo de la melena. En todo caso, descontando la existencia de otro animal con una cabeza más prominente - o una cola más prometedora -, me parece que el dicho esconde más de lo que enseña.

El ejemplo que tengo en mente es el de la inserción de las empresas colombianas en los grandes mercados. Aclaro que no se trata a priori de una perorata anti-globalización; es más bien una crítica a la reacción a ella. Es apenas lógico que las empresas, a la medida que crecen y se distinguen en sus oficios, piensen en aventurarse más allá de las fronteras que las vieron nacer. También tiene sentido que en este proceso se triunfe, se perezca, se compren amigos, o se subyuguen a una estructura mayor. Pero, en ese proceso, ¿qué tanto queda de nación en el accionar de la empresa?

Me lo pregunto mientras leo noticias sobre Avianca, o Bavaria, en las que parece asomar una satisfacción pratiotera, como si sus triunfos fuesen los nuestros, como si esas compañías fuesen la cabeza de la larga cola de colombianos. Sí claro, todo éxito es bien recibido, y si en algún momento esto llega a representar un trato preferencial para nuestros nacionales, pues aún mejor. No se trata de envidia, ni mucho menos. Sólo me cuestiono porqué he de emocionarme ante dichas noticias. El rugido del león no tiene porque hacerle gracia a la ratonera.

La cosa toma un tinte más preocupante cuando las empresas tienen un impacto importante en la opinión pública. Una cosa es que nos amarremos a consumir ciertas marcas, y otra cosa es que se afecten los canales por los que fluye la información. No me voy a referir al triste caso de Claudia López y el Tiempo esta semana que pasó, porque ya suficiente gente ha opinado al respecto. Pero no ha dejado de llamarme la atención que se mantenga en línea la noticia del premio planeta de novela, uno de tantos, pero del único que nos enteramos. Ni siquiera una nota para dejar claro las relaciones entre el diario y la compañía, como si pasa por ejemplo con The Economist, que también publica libros y también los cubre, pero siempre dejando en claro la existencia del vínculo. Esos rincones tan dejados hasta de las malas lenguas, como la industria editorial, son reflejos más claros del problema. En un país con tan pocas noticias literarias, nos toca conformarnos con lo que quieran vendernos. No se puede olvidar que las buenas intenciones de las compañías están supeditadas a sus utilidades.

La cola de león no vive ya de queso.

lunes, septiembre 21, 2009

De cuna

Una de los momentos más ejemplarizantes de mis cortas vacaciones en Turquía hace unos meses sucedió al llegar a la aldea de Goreme, en Capadocia. Habíamos tomado un bus nocturno desde Pamukkale, y a las ocho de la mañana pasadas bajábamos con la desazón natural de aquel mal dormir. Nos acomodamos las maletas, revisamos el mapa, decidimos el curso, pero al sortear el pequeño terminal, una insólita escena nos hizo preguntarnos si seguíamos soñando. En la calle, en distintos sitios, unos cinco niños, de entre siete y diez años, en uniforme de colegio, miraban firmes hacia el frente, o sea, hacia nosotros. En ese momento pensé en la película "los niños del maíz", que no he visto pero me la imagino así de terrorífica. Nos miramos y empezamos a andar despacio entre ellos. A uno de los muchachos se le notaba que hacía un esfuerzo monstruoso por no moverse, y daba pequeñísimos pasos cargados de culpa. Cuando vimos la boca de una niña de unos siete años moviendo los labios sin que saliese voz, caímos en cuenta de lo que sucedía. A lo lejos, una canción con aire de fanfarria anunciaba la entrada a la escuela. Aunque lleguen tarde, los niños debían respetar el himno de la patria dónde les encontrase. El nacionalismo debe venir dosificado en la leche materna.

(Foto: Cierre de campaña en Selçuk )

jueves, septiembre 10, 2009

Vuelve al campo!


Las señoritas tostadas de Japón, tan exitosas con sus butiques y sus bronceados, han decido ir al campo a cultivar arroz, para luego venderlo (más) caro en sus tiendas. Cuesta pensar que así vayan a solucionar la migración de los jóvenes hacia las grandes ciudades, pero si Bono puede intentar salvar Africa, y Juanes Cuba, porque estas vergajas no van a intentar salvar a Akita? La verdad, de haber avisado, varios hubiésemos pagado por verlas en el fango; así les entraban unos yensitos más a esas prefecturas que tan urgidas están.

El caso es que todo parece indicar que yo también me voy para el campo, y los ímpetus que siempre me propongo destinarle a este espacio, se han concentrado en acabar unos documentos antes de irme. Pueda ser que todo se de bien y a tiempo.

Así que, por un tiempo, menos seriedad.

Besos

lunes, agosto 10, 2009

Mensaje a un doctorante - por Omar Khayyam

Monasterio en la montaña, Cappadocia, Turquía

Mucho
aprendí y
mucho olvidé también
por propia voluntad.
En mi memoria, cada
cosa ocupaba su lugar.
Así, lo que estaba a la
derecha no podía
pasar a la izquierda.
Sólo conocí la tranquilidad
el día que repudié todo
con desprecio.
Comprendí al cabo que
no es posible afirmar
ni negar nada.

sábado, agosto 08, 2009

Brisa Sabanera


Gracias a Alejandro y al Hermano Cerdo, me reí en el avión de vuelta a la isla con Juan Carlos Rodríguez y "El Viento Agitando las Cortinas". El libro está conformado por tres historias en las que amor y sexo reinan entre seres de carne y hueso con vidas comunes. Cada uno de los relatos recrea distintas fantasías masculinas - el fetichismo hacia los calzones, la niña bonita del colegio, la profesora de la universidad - que agradan por lo íntimas y se desenvuelven sin aberraciones. La voz sincera del autor permanece ausenta de pretensiones, y el par de horas que puede tomar de la primera a la última página, se sienten como una cerveza entre amigos.

Concuerdo con el Hermano Cerdo en que la edición es un gran regalo para la lectura casual: el tamaño de la fuente y la densidad de información por página son ideales para ambientes estresantes y para aquellos de nosotros que tenemos una fijación con pasar las páginas. Además, las formas usadas ayudan bastante: todos cuentos largos pero con múltiples pausas, párrafos y frases no demasiado largos, diálogos bien fluidos. Dentro de la forma epistolar del tercer cuento, "Mil veces el mal camino", el autor se permite jugar con los accidentes propios de los correos electrónicos, añadiéndole sabor a la historia sin dejarse llevar por las posibilidades.

Podrán suponer que los personajes femeninos están mejor llevados que los masculinos, casi inexistentes. O, mejor dicho, al único hombre que descubrimos en los relatos es al yo de la primera persona quien nos revela a las mujeres de sus tormentos: tías, mamás, amigas de la mamá, profesoras, compañeras, todas motores de la acción y el monólogo interno. Dado esto, es importante resaltar que el autor no cae en clichés o en aquel deleznable lugar común de la mujer fatal, sino que cada una de ellas es tan real como nos es permitido a las encarnaciones de testosterona conocer. Esto no es poca cosa si se tiene en cuenta que la mayoría de los personajes son o proclives a la ridiculez, como la profesora de poesía francesa, o al derroche de adjetivos, como la niña más bonita del colegio.

Sin embargo, debido a un prejuicio personal sobre la estética que le corresponde al cuento, encuentro un lunar importante en los finales de las historias. Tal vez sea mucho pedir que, usando la forma epistolar, la última carta se guarde un golpe contundente para la posdata - a todas luces un riesgo muy grande - pero las otras dos historias mantienen su buen ritmo impasible hasta el final de la última hoja: y así se van, duro contra el muro. No es poco consuelo que esto pase por emoción, en vez de por falta de gasolina, pero es una pena que la tensión tan bien lograda a lo largo de las historias no llegue a feliz término. Quizá por ello me quedo con el segundo cuento, "¿Quién se acuerda del Capitán Scott?", donde la redondez deja, si bien no una satisfacción, por lo menos el alivio de que el torrente iba para algún lado.

Un buen libro, recomendado incluso para aquellos con poca fe en las letras - es decir, para cuando no sepa que regalarle a un amigo o al cuñado. Si le da por regalárselo a una mujer, por favor dígale que mande sus impresiones a este espacio. Estoy a la espera.

miércoles, julio 15, 2009

No, We can't



Una de las razones por las cuales es difícil estudiar la in/seguridad como concepto analítico es lo diferente que son las visiones objetivas y subjetivas del mismo. Mientras la tradición de los expertos hace ahínco en la protección de las fronteras y el uso de la fuerza militar, los individuos generalmente se preocupan por una gama mucho más amplia de amenazas a sus vidas diarias: delincuencia, salud, ingreso, ambiente, alimentación, etc. Esta asimetría es una de las razones detrás de la propuesta de la seguridad humana: mover el foco de los medios para conseguir cierto tipo de seguridad a los individuos que la necesitan, promete ayudar a cerrar la brecha entre la seguridad ofrecida y la requerida. Sin embargo, tal vez la asimetría de la in/seguridad sea una condición natural irremediable e, inclusive, que no necesariamente sea indeseable.

La seguridad humana suele ser acotada, en su versión más popular, por dos postulados traídos de un célebre discurso de Franklin Delano Roosvelt: libres de necesidad y libres de miedo ("freedom from want and freedom from fear"). Con estos dos conceptos, la necesidad y el miedo, se pretende pues abarcar todas las posibles fuentes de daño a los individuos y comunidades. Por un lado, la manera objetiva de enfrentarlos es la protección, idea tradicional de lo que es deber del Estado sólo que ampliada a un número mayor de amenazas, mientras que el frente subjetivo se vale del empoderamiento. Este último quiere decir que las comunidades sean capaces de hacer frente ellas mismas a sus problemas.

Hasta acá todo muy bonito pero es importante, entre tantas cosas, visitar cada vez que se pueda los límites del empoderamiento y de la extinción del miedo para no olvidar hasta donde es razonable llevar las intenciones. En esta ocasión, en lo que respecta al lado subjetivo del asunto, traigo a colación dos artículos interesantes de las semanas pasadas. El primero es sobre el posible efecto dañino de los libros de auto-ayuda. Según el estudio, por más que una persona se repita a sí misma que puede, si esta es consciente de que no es así, las palabras de ánimo servirán para nada. Aún peor, el conflicto interno entro lo que se quiere creer y lo que se sabe es su incapacidad, puede llegar a entorpecer el resultado en la tarea emprendida. Si el empoderamiento no es realista en la magnitud de la amenaza y las capacidades de la comunidad, la cosa puede acabar en desastre.

El otro artículo es una nueva joya de los estudios evolutivos. Según un psicólogo de la Universidad de Michigan, cierto nivel de depresión tiene un importante papel en el desarrollo de nuestras vidas. Según el experto, la depresión nos ayuda a evitar tratar de alcanzar objetivos demasiado altos, y así ahorrar energías y recursos para nuevas metas más asequibles. Susceptibles a la depresión crónica serían entonces aquellos que no pueden - o no son capaces - de sufrir sus depresiones normales. De esta manera, y reconociendo las oscuras relaciones de la depresión y el miedo, es importante considerar como de estos sentimientos nacen algunos de los cambios en las poblaciones, las semillas de lo que podrá moverlos ya sea a responder a una amenaza, o exigir adecuada protección - para no hablar de la lección particular para cada uno de entender nuestras depresiones.

En el fondo, es precisamente del miedo y de las depresiones compartidas de donde son avistadas inicialmente las amenazas que luego será menester afrontar con el aparato de seguridad. Por tanto, es en el entendimiento de la complejidad del ser humano, en donde pueden encontrarse las claves para soluciones más durables a los problemas que nos aquejan a todos.

OAGS

P.D. Si quieren revisar los límites del empoderamiento objetivo, pueden leer este post de Blattman sobre como el 30% de la población de Liberia está capacitada en cuestiones de paz, mientras que el país aún no tiene carreteras.

domingo, junio 28, 2009

Transformers: Del oficio de los ejércitos

Modo Influenza (Tomado de la BBC)

Para aquellos que vieron o van a ver la segunda producción de los Transformers, dos reflexiones para mientras se les pasa el hastío de los pechos de la protagonista, y digieren las complicadas anatomías decepticonas:

+ De alguna manera me chocó que el burócrata aburrido que desconfía de los Autobots le preguntase a Optimus si, en caso de demostrarse que ellos son los que atraen las amenazas al planeta, estarían dispuestos a dejar el planeta. ¿De cuándo acá tienen estos jurisdicción global? ¿No podríamos recibir a los Autobots en el país? Seguro que estarían ocupados por un buen tiempo.

Sin embargo, el chiste tiene algo de cierto: las amenazas que caracterizan el nuevo milenio parecen tener un poder totalizante, uno que no respeta fronteras, y que requieren ser tratadas como si fueran problemas internos - internos al planeta. Mas, ¿quién ha de encargarse de las decisiones internas del mundo? Para el director de los Transformers la respuesta es un manejo central desde los EU. En el caso de la gripa A, el comando central viene de un organismo técnico multilateral llamado Organización Mundial de la Salud. Los expertos del mundo financiero parecen haberse decidido por sistemas regulatorios propios de cada país para solucionar la crisis; esto es, múltiples soluciones descentralizadas. En todas ellas se encuentran alternativas para enfrentar las amenazas del futuro, y cualquier análisis a estas soluciones debe indagar sobre las tensiones al sistema de soberanías geopolíticas que tenemos - y, tal vez, sopesarlo con otras formas de soberanía posibles.

+ El segundo aspecto que me llamó la atención de la película fue su majestuosidad marcial, repleta de toda clase de aditamentos tecnológicos y soldados musculosos. Se pregunta uno si así son los despliegues militares desarrollados en Iraq - aunque de seguro Afganistán no es tan así. Pero rápido se acaban los ejemplos y, en últimas, termina uno con la sensación de que el futuro del ejército es este acto circense de impresionarnos con unos poderes que nos son del todo inútiles.

Algunos reprocharan que esta turba belicosa cumple el papel de disuadir posibles agresiones futuras. Pero, como dijo Obama al reformar los proyectos de desarrollo de armas del Departamento de Defensa, lo importante deberían ser los conflictos de hoy y no los de mañana.

Esperemos pues, con unas buenas crispetas de caramelo, que en el futuro el ejército no sea más que una manera de entrar a Hollywood.

OAGS

P.D. Perdón por la ausencia - andaba en una conferencia en la Universidad de Oslo. Luego les doy detalles.

miércoles, junio 10, 2009

Soldados del futuro

El cambio en la naturaleza de los conflictos

Caricatura de Kal, Mayo 7, 2009 - El Economist

Hace unos años, un querido profesor nos dijo en clase algo así como : "un soldado es un violador en potencia", y, después de un silencio - el que también quiero que se tomen para pensar en la afirmación- pasó a analizar la vida de estos personajes. La misión del soldado es defender la patria, y por ello está listo a entregar la vida en cualquier momento. Esta es una labor muy loable, de esto no cabe duda. Pero como cualquier momento puede ser mañana, el soldado vive cada día como si fuese el último. Es así que las mujeres, desde siempre, han sido un botín de la batalla, una recompensa para la tropa. Tanto, que debido a su notable incidencia en los recientes conflictos en Sudán y la República Democrática del Congo, el Concejo de Seguridad de las Naciones Unidas declaró la violación un arma de guerra y una amenaza a la seguridad internacional - en esta nota de la BBC se menciona también a Yugoslavia, Rwanda y Liberia, pero en otras semejantes aparecen Colombia, Vietnam, y de ahí para atrás.

Por otra parte, el soldado es entrenado para matar, y en ello se distancia en buena medida de la normalidad de sus protegidos. No es sólo el acceso permanente a las armas de fuego - herramienta que pone a la mano de cualquiera la aniquilación del semejante - sino también su entrenamiento, la manera en que aprende a ver y a reaccionar al entorno. El soldado repite hasta el cansancio rutinas de combate cuerpo a cuerpo en las que simula la muerte del contrario, de manera que cuando llegue la hora de la verdad actúe por reflejo, que mate sin pensar. Al soldado se le somete a varias series de simulacros, como ha analizado James Der Derian del Watson Institute, de manera que se trivializa la muerte del enemigo, se hace casi un juego. Por todo esto, el soldado puede tener problemas viviendo de nuevo entre los simples mortales, con sus problemas banales, en su burbuja lejana a los horrores de la guerra.

Para cumplir su misión, el soldado es entrenado para resistir condiciones extremas, frío, calor, humedad, alimañas, poca comida, poco sueño. Una pesada carga psicológica debe soportar el soldado. Prueba de ello son los suicidios en las fuerzas armadas, como apareció esta semana en El Tiempo. Las condiciones más crueles curten la psique del soldado y, una vez este vuelve a ser uno más en la sociedad, le llenará de coraje encontrarse con las niñerías que atormentan a los malcriados hijos de papi. Lo paradójico del asunto, es que la vida ridícula de las clases acomodadas es posible sólo gracias a la vocación del soldado. El soldado no está dispuesto a perder la batalla, pero tampoco está preparado para ganarla.

Se puede partir de esta paradoja para cuestionar el futuro de las instituciones que nos protegieron victoriosamente en el pasado - me refiero acá a la generalidad mundial, aunque esto sea un pasado reciente, o un pasado próximo, en el caso de Colombia. En ello es diciente la noticia de la sentencia de la Alta Corte británica respecto al caso del soldado Jason Smith, aparecida el 23 de mayo en la revista The Economist. Smith murió insolado en Iraq durante el 2003, debido a un fallo en seguir los "procedimentos apropiados" para la situación. La madre del soldado no se contentó con esta explicación y llevó el caso a la máxima instancia, que decretó que a los soldados se les deben protejer los derecho humanos, tanto en las bases como cuando patrullan o van a la batalla.

La preocupación del ejército, presentado por el diario inglés, es muy ilustrativa sobre la carga soportada por las tropas. Primero, hace dudar a los comandantes en el momento de emprender misiones muy riesgosas - parece que los Rambos del mundo real van a la fuerza. Los comandantes también tendrán que pensarsela antes de enviar soldados sin el equipo adecuado, lo que significaría exposición innecesaria. La sentencia también implica que todos los procesos que investigan las bajas de los ejércitos deben ser transparentes a la ciudadanía, y no excusarse en aquello de la "seguridad nacional". Todo esto, un proceso de devolverle la humanidad al soldado.

Con nada de esto pretendo empañar el papel importantísimo de los soldados en el contexto nacional. Antes al contrario, como irónicamente comenta otro diario inglés, se trata de dar a los soldados una protección que ya se les da a los criminales. Puede que suene un poco inconsecuente ante la coyuntura actual de los llamados "falsos positivos", pero pocos se detienen a pensar sobre las características internas del ejercicio militar que los hacen capaces de tales atrocidades. Una componente primordial de la seguridad humana depende de como las instituciones que nos defienden de las amenazas que queremos queden en el ayer, hagan este ayer posible .

OAGS

P.D. Tal vez no era esta la manera como me imaginaba que iba a empezar la historia de la seguridad humana, pero ante la coyuntura noticiosa, lo mejor era aprovechar (sobre el mismo rema se quedan muchos elementos por el camino, como los inmigrantes en los ejércitos, entre tantos otros cambios en el aparato tradicional de seguridad - otra vez será). Incluso, si se las quiere dar uno de académico, hasta podría decir que a la mejor manera de Derrida - al que no he leído - lo primero es deconstruir el concepto de seguridad, para luego reconstruirlo.

jueves, junio 04, 2009

Pareja de pingüinos homosexuales adoptó un pollito

Se que había dicho me iba a concentrar en mis escritos académicos, pero hay noticias que no se pueden dejar pasar. Gracias, Daniel. Claro está que la nota necesita aclaraciones:

+ Los pingüinos adoptaron un polluelo, que no es lo mismo que un pollito.

+ No se nos explica nunca en que consiste la homosexualidad de los pingüinos. Menos, su impacto social.

+ Los pingüinos son ovíparos, así que la intensidad de su sexualidad es bastante reducida - quiero decir, todo esto de las caricias y la leche materna. Los padres los vomitan y los apachurran.

Me pregunto que querían con esta nota...

Supongo que los leyeran. Y lo lograron.

martes, junio 02, 2009

La fábula de las muchas liebres

Hace unos meses que la historia de las liebres me ronda la cabeza. Es una fábula que parece existir en múltiples culturas, tal vez con diferentes criaturas, pero todas en el mismo sentido. Se trata de un cazador que se va al bosque y, mientras merodea en los matorrales, ve dos liebres saltar en desbandada. El hombre apunta de un lado a otro, indeciso. Ambas se ven apetitosas. Se le hace agua la boca. ¡Las quiere a ambas! Intenta dos tiros, pero ninguno atina. La moraleja es que por ir detrás de dos cosas, se quedó sin ninguna.

Seguro todos hemos tenido esta experiencia. Pero, ¿es acaso esto evitable? La vida está tan llena de opciones que a veces cuesta decidirse por sólo una de ellas. Si ya era difícil para los cazadores que apenas nacían, crecían, cazaban (o fallaban), se reproducían y morían, ¿qué tanto lo será para las personas del siglo veintiuno que pueden vivir varias vidas?

Es cierto que sólo podemos hacer una cosa a la vez. No sólo nosotros, también los procesadores de un computador. Pero si cambiamos la escala de tiempo, y miramos los resultados de un periodo de digamos, un año, son varios los objetivos que se logran. De hecho, recuerdo haber leído que cuando a cierto escritor le preguntaron si era polígamo, el respondió: ¿sincrónica o diacrónicamente? Parece, entonces, que la fábula sufre de miopía inmediatista, y que atrapar a las dos liebres es cuestión de paciencia y estrategia.

¿Pero si lo que quiere el cazador es una liebre y una novia? Existe la posibilidad que que cuando salgan corriendo del matorral le dispare a la criatura equivocada. Esto causará intenso dolor al cazador, y le llevará a tener sentimientos inciertos hacia su liebre.

En fin, quería decir que pienso cambiar la temática de este lugar. Tengo menos de dos años para entregar mi disertación y me preocupa que la pelea en varios frentes ponga en riesgo esa meta. Dos problemas con el idioma me atormentan: intentar escribir en buen inglés y aprender a argumentar de manera lógica, sólida y entendible. Pero cuando reviso mi trabajo, no estoy seguro si los problemas son de forma o de fondo. Así que desde hoy, voy a juntar en este espacio los argumentos que uso en mi doctorado...

Y de paso repaso mi español, escucho comentarios, conozco gente interesada en las mismas temáticas, y ensayo para algún día ser columnista de periódico.

Las liebres están por todos lados,

panÓptiko

lunes, mayo 25, 2009

El Gran Adiós de Bebé

Bebé, Grande (Foto del Espectador)

"estos no son payasos de verdad. Se visten pero para hacer publicidad, no para hacer reír. Colombia es más triste sin payasos"
Si le hacemos casos a Dan Gilbert, los últimos días de Bebé no debieron ser tan tristes como todos se imaginan. Cierto que termino postrado por la diabetes, que se le llevó una pierna antes de tiempo. Las tres diálisis semanales también debieron ser una experiencia terrible, y vivir en un ancianato es algo que nadie desea.

Tampoco nos ayudan las notas periodísticas, todas narradas con un aire trágico y miserable. Se relatan sus males y la historia de su decadencia con desazón; la música de la nota televisiva produce grima, el periodista que cubre en vivo parece ser el de la sección judicial, y no evita referirse a Bebé como "este payaso."

Pero varios cabos sueltos parecen contar una historia distinta. El psicólogo estadinense sostiene que cuando en la vida nos sorprenden las desgracias, somos capaces de sacar lo mejor de nuestra existencia, una vez aceptamos las nuevas condiciones. De hecho, son más infelices aquellos a los que no les pasa nada, pero viven con miedo de que algo les suceda. Así que no sea extraño que Bebé dijese que estaba tan feliz que bailaba en una pata. Además, nos indica el reportero que en el hospital estaba recluido, no internado.

De hecho, no es difícil imaginar que su partida haya sido su último gran acto. Tal vez el único en el que pensó un poco más en sí mismo y menos en su público. No deja de ser sospechoso que los datos de su condición nos lleguen por un mago, ni que el lapsus del periodista en dar su nombre de pila sea un error casual. Rafael.

A millones de televidentes, aunque sea por un segundo, se les habrá pasado por la cabeza la imagen de Bebé mientras las pompas fúnebres vallenatas seguían sin parar por la pantalla. Más de uno verá en ello otra señal de la mala suerte de Bebé, pero ninguno hubiese imaginado un desfile semejante si hubiese desaparecido en una fecha cualquiera. En cambio, el pasado 13 de mayo, con sólo bajar el volumen, bien pudo ser la última vez que Bebé se robó las cámaras y los corazones de todo el país.

Todo para que luego, un segundo después, el realismo mágico nos sacara una sonrisa.

Hasta la tumba, Bebé.

viernes, mayo 08, 2009

Las japonesas los prefieren bajos

¿Tal para cuál?

Para todos los que crecimos en la clase media de un país en desarrollo durante los 80s y 90s, el futuro era un cuadro de un sólo color: amarillo progreso. El camino estaba trazado, casi casi como si se tratase del destino: del colegio a la universidad - o algún estudio superior -, luego a hacer plata, comprar un carro, una casa, tener una familia, seguir de para arriba hacia el amarillo. Desde que no se le zafara una tuerca a uno, no había pierde. Los juegos de video eran costosos, la televisión muy mala, el Internet demasiado técnico, los celulares imposibles, los instrumentos musicales igual de inaccesibles... Fuera del vicio y el fútbol, no quedaba de otra.

Uno de los consuelos de este camino era que uno no tenía que preocuparse mucho por quedarse solo. La mamá siempre decía que uno era muy buen partido, así que era cuestión de tiempo para que le llegase a uno su media naranja. De hecho, era más bien lo contrario: sin importar lo feito que uno fuese, el mensaje era "valórese". Esto porque con lo apetitoso que uno se estaba poniendo, de seguro lo enredaba a uno alguna mugrosa, lugar donde acaba todo sueño de progreso.

Sin embargo, otra es la historia en el mundo multicolor, donde el futuro es más nebuloso, y son muchas las formas respetables de ganarse la vida. En términos económicos, el movimiento de la mano de obra de los oficios al sector productivo y financiero, crea al tiempo una demanda de divertimento y una escasez de gente dedicada a los oficios varios. De manera que ser músico, actor, peluquero, o cocinero son alternativas legítimas, que no generan barullo en la reunión de tías.

Japón es un lugar paradigmático en lo que se refiere a estos dos escenarios porque, sin tener en cuenta las profundas diferencias culturales, el país se desarrollo rápidamente, en treinta años si contamos desde la recuperación post-guerra, o en un poco más de un siglo, si empezamos desde cuando se abrió a occidente. El hecho es que los abuelos japoneses - que son bastantes - no conocían de mayores lujos, y en general llevaron una vida similar a la de nuestros padres, mientras que los pequeños crecieron sumergidos en el mundo de la opulencia - o por lo menos de la modernidad. Es así que los cambios de percepción inter-generacionales se encuentran bien marcados entre las diferentes edades; mientras que los viejos entienden de la vida rural, los jóvenes preguntan si en el país de uno hay edificios.

Todo el rollo para contarles algo más bien intrascendente, pero no por ello menos chocante, sobre el cambio de gustos de las mujeres japonesas de hoy respecto al partido ideal. Esta semana salió en el periódico un artículo sobre el cambio de las tradicionales "tres Kou's" - que viene del ideograma de alto - a las "tres Tei's" - que hace referencia al ideograma de bajo. De entrada es evidente que es un cambio brusco. A nadie sorprenderá que ls Kou's correspondan al paradigma nacional de progreso: Alto grado de estudio, Alto nivel salarial, y Alta estatura. Pero los tiempos cambian, y ahora las mujeres los prefieren bajos: Bajo riesgo en el ingreso, Baja dependencia, y Bajo perfil. En otras palabras, ya que las japonesas igual han de trabajar y llevar el pan a la casa, no quieren mantenidos económica, alimentaria o afectivamente; y, además, que no se crean la gran cosa y hagan caso.

¿Y qué hacemos los monocromáticos?

Mal partido.

panÓptiko

miércoles, mayo 06, 2009

Bailando

Hace un rato, con ese tono recalentado que no me logro quitar de encima, escribí sobre mi primer encuentro "dancístico" con la música electrónica. Aquella vez no dije nada de mi relación con ese arte, en sus formas más clásicas o las que más me agradan, ni del rol que me parece juega en la sociedad...

Bueno, tampoco pienso escribirlo hoy. Tal vez algún día. Sólo quería decir que es una pena que cada día - sobre todo entre la gente que me rodea - parezca que el cuerpo esta no más que para cargar el cerebro. Bailar no tiene porque limitarse a un canon, es más acerca de nosotros y nuestros cuerpos. Aprendemos con el baile como manejar el cuerpo en público, demostrar gracia y estar seguros de lo físico de nuestra humanidad.

Ya, otra vez el tono ese trascendental. Mejor los dejo con las piezas de baile de la semana:


Osca - Tokyo Jihen


Promise - Hirose Kohmi

Bonus Track

El siguiente video puede herir sensibilidades, así que si decide verlo, no diga que no se le advirtió.



Al paso,