sábado, enero 22, 2011

Final de temporada

Hola todos,

Este blog fue creado hace casi seis años con la idea de compartir algunas impresiones sobre mi viaje a tierras lejanas. En esos días no tenía muchas ideas sobre los blogs, y poca era mi experiencia escribiendo no-ficción. No es que eso haya cambiado mucho, pero mantener este lugar me ha enseñado un par de cosas. Tal vez lo más difícil - y que no puedo decir logré - es conseguir una voz que se distinga de ese "tufo a blog" que espanta a muchos. El tufo hace referencia - creo entender - a un nivel de intimidad no pedida por el lector fuera del círculo familiar. Esto es difícil en un blog sobre viajes, dado que quizá las únicas personas que quieran saber de nuestro devenir son precisamente los que ya están dentro de ese círculo. La búsqueda de esa voz intentando estilos más formales o elaborados puede terminar en un harakiri, sacrificando los pocos lectores asiduos que se tiene por otros que nunca vendrán.

Por algún tiempo intenté adoptar un perfil académico. Pero, a decir verdad, mis esfuerzos por proponer discusiones menos triviales no fueron sostenidos. Aquellos no duraron más de dos posts, y no me preocupé por responder debidamente los comentarios que surgieron. Mil disculpas por ello.

Mis energías se vieron diezmadas por intentar mantener también un blog en inglés de la universidad, que me es bastante ingrato porque no puede manejarlo a gusto. El plan de un blog sobre temas ambientales tampoco despegó. Un profesor muy apreciado parecía dispuesto a promover un espacio de discusión en otros dos blogs, pero luego debió marchas por razones de fuerza menor. Mi búsqueda por trabajar en equipo ha sido totalmente infructuosa.

En todo caso, me gusta tener un blog. Es el equivalente a salir a trotar, pero con la mente. Se estiran las neuronas y recordamos lo difícil que puede ser expresarnos. Con cierta disciplina se puede lograr cierto estado físico, y dejar así de agitarnos cuando subimos las escaleras de la oficina. Trotando se pueden hacer amigos, como Forest Gump, pero sólo después de llegar a cierto nivel en el que hablar y trotar no nos da dolor de bazo. Me gustaría llegar a ese punto pero creo que ello requerirá ciertos cambios en la manera que concibo este espacio. Una lista de los posibles cambios:

- Cambio de nombre (aunque el panÓptiko permanecería en twitter)

- Cambio de plataforma (me gusta la versatilidad de los blogs en Word Press pero no se si tal nivel de personalización este al alcance de un principiante como yo)

- ¡Cambio de idioma? (Esto es lo que me tiene más meditabundo y sobre lo cuál quisiera saber un poco más. Muy a mi pesar, el hecho de estudiar en el exterior me ha desconectado del ambiente de personas que tienen las discusiones que me gustaría tener en mi idioma. El caso de Alejandro Gaviria es una excepción, pero aquel parece más bien una isla. Sin embargo, el terreno más fértil de las discusiones en inglés sólo contribuye a mantener la apariencia desértica del horizonte en español. De mi futuro laboral también depende esta decisión.)

- Cerrar espacios (Tener varios blogs casi siempre significa no escribir en ninguno. Cambiar de plataforma ayudaría a dejar los otros atrás)

- Y buscar otro espacio para la ficción...

Si alguno de los que pasa por acá tiene algún comentario al respecto, serán más que bien recibidos.

Saludos,

jueves, diciembre 23, 2010

Recta final

En esos días turbulentos que acompañan los periodos de cambio, uno - por lo menos yo - es más susceptible a la belleza de las pequeñas cosas. Creo que nunca antes había logrado silueta semejante con la crema de dientes. Me costó bastante decidirme a cepillarme. Afortunadamente acá se mantendrá inmortalizada.

Felices fiestas y alegría para el año que viene.

Sustento el 4 de enero.

Hasta entonces,

domingo, septiembre 12, 2010

Kaleño



Sí tuviera que escoger un trabajo manual, ahora que el segundo chance como estudiante se acerca a su fin, me gustaría manejar una pulverizadora.

Nunca había sentido pasión alguna por las grandes máquinas. Aunque entiendo los principios de la mecánica, e incluso sea capaz de ayudar a un varado, los autos me tienen sin cuidado. Tampoco me causaron mayor impresión las instalaciones industriales que conocí durante mi formación como ingeniero, ni en mi trabajo. La novedad de su tecnología me aburre muy rápido, como se pasan las páginas de una revista. Pero eso cambió cuando conocí estas bestias pellizcadoras.

Nunca había visto una hasta el año pasado, cuando empecé a ir a la universidad en bicicleta - con sólo 200 años, Colombia no ha tenido aún que desconstruirse a gran escala. Un edificio viejo que había en el camino, de tal vez seis o siete pisos, amaneció un día rodeado de titanes color pastel. Sus largos brazos en reposo parecían garzas dobladas al amanecer. Como suelo salir temprano, por un tiempo sólo las vi parqueadas junto al edificio, que iba perdiendo su silueta. La verdad es que no les presté atención hasta el día en que las encontré en su danza. En ese momento la tenaza tenía apretado un pedazo del que por ahora era el último piso. El sonido del motor hacía entender que forcejeaba. El soberbio brazo de treinta metros, a pesar de la tensión, no temblaba. Tuve que orillarme para no afectar el tráfico de mortales en sus preocupaciones habituales. Unos segundos más y la pieza de concreto terminó por ceder. Cascada de piedras, nube de polvo, varillas despelucadas al sol. El agua atrapada en una tubería chorreó cual sangre de gallina que encuentra colgada su final. En tierra, las otras hermanas arrumaban, trituraban y disponían los escombros sin inmutarse. En su viaje de regreso, el brazo de la pulverizadora reflejó por un instante el sol naciente, antes de enzarzarse otra vez con ese que siempre y nunca es el último piso.

No puedo entender como hace el conductor de esta bestia para no gritar mientras trabaja. Si llegase el día de hacer mío ese brazo, necesitaría protección dental como los boxeadores, para no arruinar mis dientes; tal es la impresión que me produce la pulverizadora. Imagino que el operario debe desahogar en su trabajo todos sus odios y frustraciones, que debe llevar una vida tranquila y que tal vez hasta se la deje montar de su pareja. Una vida con tantas oportunidades de desfogue no puede sino conducir a la iluminación y la trascendencia.

Puedo entender que duden de mi cordura. La maquinaria pesada está lejos de la idea de espiritualidad, y más bien suele ser asociada con lo bruto, lo tosco, lo sucio. Pero eso no es más que otra construcción social, como aquello de todos los mecánicos de carros deben tener los overoles engrasados. Como una extensión del ser, la máquina descubre nuestra alma y lleva a nuevos niveles nuestra relación con el entorno. Entenderlo y mostrar un mínimo de empatía es no sólo posible, sino provechoso. Para que se hagan una idea, miren con atención:



De vuelta a lo abstracto,

panÓptiko

domingo, septiembre 05, 2010

El precio no es correcto


Tal vez ustedes se rían, pero yo me deprimo

Hace poco leí esta noticia sobre como algunas empresas de juguetes - estadounidenses, seguramente - cuadran las ventas de enero y febrero. El truco no deja de ser ingenioso: de los juguetes más populares de la temporada decembrina sólo sacan una reducida producción, de modo que estos rápido se agotan; ante esto, los padres no tienen otra alternativa que comprar un regalo sustituto, porque navidad sin regalo es un impensable. Pero una vez pasa la temporada, las compañías vuelven a sacar el producto en enero, tal vez redoblando el bombardeo mediático, y como los padres seguramente prometieron el juguete popular al hijo, terminaran comprándolo fuera de temporada.

La historia me recordó el porqué nunca he podido con nada relativo al comercio. Mientras que tal vez la estrategia haya salido de una clase de marketing, y se enseñe como un caso exitoso, no puedo dejar de ver en ello un fracaso ético. Que se le va hacer, soy intolerante a la mentira, y no puedo dejar de ver la carga de mentira que tiene casi cualquier intercambio.

En el caso del marketing hay muchos casos reconocidos. Un amigo de la casa celebraba la historia del tipo que le ofreció a una compañía de enjuague bucal duplicar sus ventas por una millonada. El secreto: duplicar el tamaño de la tapa. Muy listo, quizá, pero no puedo dejar de ver en ello un engaño.

El del video es otra versión de la carga de mentira que tienen los intercambios. Ya había tocado el tema en el caso de los turistas, y otro día me animo a escribir sobre el precio, que era la idea de hoy, pero me agarró el sueño.

Posteando a la fuerza,

viernes, agosto 27, 2010

El germen del mal

Namahage, villano o héroe?

La primera vez que me encontré un namahage en televisión el año pasado pensé que los japoneses eran unos retorcidos. Fue en invierno, tal vez febrero. Un par de hombres vestidos con trajes de paja y máscaras de demonio entraban dando gritos a una casa cualquiera. La familia, que se encontraba reunida alrededor de la mesa, los veía llegar fingiendo sorpresa. Bueno, los adultos, porque el susto en la cara de los dos niños de la casa era genuino. Aún gritando y tirando las puertas corredizas, los demonios dejaban claro el motivo de su visita: venían por los niños desobedientes. Se los iban a comer. Sin mediar más, se echaban sobre los pequeños y les alzaban o arrastraban hacia la puerta. De nada servía la resistencia de sus débiles cuerpos, ni sus gritos de terror. Entonces los familiares los asían de donde pudiesen y empezaban a forcejear con los demonios. Decían que los niños se habían portado bien, y les preguntaban a ellos si prometían portarse bien ese año que entraba. En medio de su llanto aceptaban lo que fuese y sólo en ese momento la furia de los namahage se aplacaba. Después de un trago y algo de comida, los demonios seguían de casa en casa, por el resto de la noche.



En ese momento resultaba difícil no compadecerse por la vil tortura a la que son sometidos cada año los niños que viven donde moran los namahage. No somos pocos los que tememos a los payasos o a los mimos, y estos no intentan ni la mitad de las cosas que estos demonios japoneses hacen. Además, ¡que lo pasen por televisión! Tal vez si fuese una denuncia de maltrato, pero que va, pues era un programa sobre las costumbres de la región norte de la isla principal - cerca de Sendai.

Sin embargo, atando cabos, hay algo de esta tradición que no parece incoherente con la cultura "tierna" que aparenta el país. Hace poco estrenaron una película sobre la venganza de una profesora a quién dos de sus alumnos de secundaria le matan a su hija. Ya que los culpables no pueden ir a la cárcel, la profesora se encarga de hacerlos desvariar hasta que cada uno termina destruyendo lo que más quiere. Kokuhaku - 'confessions' en inglés - no pasaría de ser una película promedio de suspenso, si no fuera porque los objetos de la hora y media de tortura psicológica son dos niños de 13 años. Cierto, son los malos, ¿pero no los libera algo su inocencia?

No hay tal. Si se mira con cuidado, no son pocas las películas de suspenso o miedo japonesas, que tienen por protagonistas a niños o jóvenes. Empezando por el famosísimo aro, y la niña Sadako que viene una semana después a acabar contigo. Otro clásico es Battle Royale, en la que los jóvenes se rebelan y hacen del archipiélago un caos, que sólo se controla haciendo que los perores cursos se maten unos a otros. De nuevo los niños como una fuente inesperada de crueldad y anarquía.

Lamentablemente, todo esto tiene su razón de ser en la realidad. La semana pasada, una niña de ocho años se suicidó en el balcón de su casa porque los niños del colegio la molestaban. Otro de doce se mató la misma semana con sulfuro de hidrógeno. En la nota de despedida, repetía varias veces que odiaba a sus compañeros y que no los iba a perdonar. El NYT nos recuerda que los humanos nacemos con un sentido moral, pero que este es limitado, y no nos previene - antes nos hace proclives - de la discriminación y la crueldad.

¿Será el namahage la mejor opción?

Por lo pronto, los dejo con un comercial de bolas de arroz tostado


sábado, agosto 21, 2010

¿Una imágen vale más que mil razones?

(Esculcando en las entradas que se me han quedado en el tintero me encontré hoy con esta foto. Ya no recuerdo porqué la guardé, ni el porqué del título. Tal vez tenga que ver con el conflicto ético que me provocan las fotos de guerra y/o miseria humana: por un lado muestran la gravedad de lo que pasa, pero a la vez es una verdad matizada, reducida. Una foto puede animarnos a actuar, pero no nos expresa la complejidad del asunto, ni el camino a seguir. En todo caso, como ando escaso de entradas, ahí la dejo)

NEAR GROZNY, CHECHNYA Photograph by Paul Lowe/Panos Pictures Tomado de Foreign Policy


sábado, agosto 07, 2010

Invencible, Invisible, Imbécil

Estación de Tren en Amberes, Bélgica

En estos días me encontré con un par de notas que me llamaron la atención, pero por falta de tiempo duraron un rato esperando en el navegador. Esto no es un hecho fuera de los común, dado el centenar de noticias, listas de correo, avances informativos, informes, posts, y similares, con los que toca lidiar a diario - bueno, no toca, pero no voy a discutir eso ahora. Lo curioso es el paradójico contraste que ofrecen una vez que se les leen una después de la otra.

Por un lado estaban un artículo sobre las capacidades mentales de los bebés, de esos que dan cuentan de las potencialidades en bruto con las que venimos equipados. En uno, tres psicólogos de la universidad de Cornell reportaban como los niños en edad pre-escolar usan muestreos estadísticos para inferir las preferencias de otras personas. Es decir, que si una persona toma juguetes de una caja llena de varios de ellos, y los que toma tienen cierta particularidad, los bebés distinguen la preferencia. Los investigadores afirman que esto demuestra el soporte de la aprendizaje estadístico en la rápida adquisición de conocimiento psicológico a temprana edad.

Pero, por otro lado, una serie de cinco posts en un blog del NYT me introdujo a la terrible realidad del efecto Dunning-Krugger. La idea es sencilla: nuestra estupidez nos previene de darnos cuenta de cuan estúpidos somos. Al parecer uno de los autores se interesó por el caso de un hombre que fue atrapado después de intentar robar dos bancos. Lo extraño del caso es que el tipo lo hizo sin ocultarse el rostro e incluso miraba a las cámaras de seguridad con tranquilidad. Después de interrogarlo, resultó que al hombre le habían dicho que si se untaba jugo de limón en la cara las cámaras no lo registrarían. Luego de hacer una prueba en la casa con una cámara de fotos, en la que seguramente por el ardor en los ojos no se apunto a sí mismo, se convenció y procedió con su fallido plan.

El balance es agradablemente realista. A la vez que nos enteramos del poder con el que venimos instalados, nada más sano que mantenernos alerta de lo mal que pueden salir las cosas. Y ojo que el efecto Dunning-Krugger no discrimina inteligencias. Según Wikipedia, los científicos reportan que el 94% de los profesores creen que su trabajo está por encima del promedio de sus pares - un total sinsentido. El mayor problema es que aquellos que entienden el problema no pueden más que sentirse inseguros de sí mismos - ¿será todo lo que hago una estupidez de la que no puedo escapar? - mientras que el los que no, siguen por la vida como si nada; es decir, la incertidumbre amplía la brecha.

Tal vez este efecto es uno del cuál no hubiese querido enterarme mientras escribo la disertación de doctorado. El ya sin sentido de sentarse cada día a luchar con unos datos y conceptos, ya incompletos de por si, para hacer de ellos eso que llaman conocimiento se hace más terrible. Si todo puede no ser más que un capricho personal, ¿para qué todo el sacrificio?

Tal vez conscientes de todo esto, los japoneses tienen un dicho consolador: entre más cargada la espiga, más se dobla.

Humildemente,

sábado, julio 31, 2010

¿Amenaza externa?

Tal vez ya conozcan este mapa, o alguna de su varias versiones. Lo importante son los puntos blancos, los cuales indican la intensidad en el uso de energía, o para ponerlo en términos más románticos, como se ve el mundo de noche desde el cielo.

La verdad de a puño que se desprende de este paisaje es que somos un potrero. Como si la naturaleza nos hubiese acorralado, somos unos cuantos puntos en la espesura. Es más, casi casi que somos nada más que cordillera, único refugio contra las enfermedades miserables que aún no somos capaces de acabar.

En este mapa trazar con la mente los límites con nuestros vecinos es un ejercicio vano. Sin puntos de referencia no hay como saber por donde ir trazando. Pero el mapa revela una realidad más crítica: tampoco parece haber nadie a quién preguntarle. Si a usted lo botan en un punto X de Europa las probabilidades de que se cruce con alguien que le diga donde anda son muchísimo más altas que en nuestro vecindario. Si entendemos por política, un arte irremediablemente inter-subjetivo, entonces nuestros mapas políticos no son más que una ficción. Pascual Gaviria nos recuerda esta semana como son de caprichosos los ríos de los llanos orientales. Así de caprichosas son las fronteras sin estrenar de nuestro enorme terruño.

Pero, claro está, nadie es consciente de ello. Las fronteras nos importan un pito. Primero conocemos Estados Unidos o Europa que el Vichada o el Guainía. De hecho, hasta debe salir más barato ir a Miami que a Puerto Inírida; y seguramente es más interesante, lo admito, mi intención no es moralina.

Lo que me molesta es la ligereza con la que se quiere usar en nuestro contexto la amenaza externa para modificar las preferencias electorales, infundir miedo para garantizar el apoyo. No puedo imaginar como sería un conflicto entre potreros. ¿Cuáles serían los objetivos? Sin densidad, ni infraestructura relevante, con los centros de poder tan alejados, y tan parecidos unos con otros, todo este alboroto no tiene ningún sentido.

Me temo que primero se muren de leishmaniasis los pobres soldados.

jueves, julio 22, 2010

La ola de frío que azota a América Latina se ensaña con los más pobres

Es mi impresión o el frío al sur del Ecuador es especialmente malévolo?

Si fuese bien pensado, sólo vería en el titular un recurso periodístico para atraer mi atención apelando a la piedad cristiana, para despertar en los lectores una preocupación por los desfavorecidos y prepararnos para cumplir el sagrado deber de ayudar al prójimo. Sin embargo, no puedo hacerme el tonto y olvidar que aún el más extremo de los eventos naturales carece de sentido moral, no es ni bueno ni malo, y que lo que descubre el frío es un problema más profundo. Nada que se solucione con unas cobijas, ni otros placebos morales.

Rato sin titulares,

miércoles, julio 21, 2010

Respuestas en lugares inesperados

Siempre había tenido problemas respondiendo un correo en el que alguien me envía los "mejores deseos", porque me parece que decir lo mismo es muy simplón, y que, aún más, enviar los mismos deseos suena al grosero acto de devolverle sus deseos a ese alguien. A esas cavilaciones les llegó su día hoy que recordé, como si fuera el Dalai Lama, esta gota de sabiduría:



Del mismo modo en el sentido contrario.

Vuelvo al trabajo.

domingo, julio 18, 2010

Sin gracia

Lo único rescatable de la diversa programación de Aeroflot entre Tokyo y Moscú fue el siguiente sencillo de Steve Aoki: I am in the house.



Pero debo reconocer que desde que conozco el pasito de Delfín® la música electrónica no es ni será nunca lo mismo.



En la casa,

viernes, julio 16, 2010

Silencio

Medio torii en pie, Nagasaki


"Al que fracasa no le importa engañarse a sí mismo como sea, con tal de justificar su fracaso"

Hace ya un tiempo le pregunté a mi querido amigo Nori cuál era para él el mejor libro de la literatura japonesa. Sin dudarlo, me recomendó una novela de los 60's sobre la suerte de los cristianos en la época de aislamiento en Japón, escrita por Shusaku Endo. Descartada la opción de leer el libro en la lengua vernácula, lo que me tomaría un tiempo que no tengo, me dí a la tarea de buscar el libro en español. Conseguirlo en inglés hubiese sido mucho más sencillo pero, cuando se trata de literatura, prefiero confiar en la labor de los traductores, a perder el doble de sustancia leyendo en un idioma del que no soy nativo; el doble porque se suma lo que se pierde por mi ignorancia y la del traductor.

Unos exagerados costos de envío hicieron que antes que conseguir el libro, se diera el viaje a Nagasaki, donde se desarrolla la parte final de la historia. El puerto fue el único habilitado para el intercambio con occidente durante los trescientos años de aislamiento, y por tanto fue bastión del control de la peste del cristianismo en el archipiélago. De hecho, una razón por la cual los holandeses recibieron prioridad por sobre los portugueses fue que su fe protestante no se mezclaba con los negocios. Los barcos eran requisados para verificar que no se traficase con imágenes o cualquier otro objeto sagrado, y de ello dependía en parte mantener el monopolio.

¡Arriba Sendai!

Ya sabía de las arbitrariedades imperiales porque en mi ciudad, Sendai, a más de mil kilómetros de Nagasaki, existe un pequeño y escondido monumento a los mártires locales. Con el fin de dar cumplimiento a la prohibición del cristianismo, las autoridades en cada shogunato cargaban consigo unas imágenes talladas en piedra o metal de Jesús o la Virgen, llamadas fumie. Cuando se sospechaba de las convicciones de alguna persona, se le ponía la imágen en frente y se le pedía que la pisara. De negarse, el pobre sería sometido por cierto tiempo a diferentes torturas las cuales, de mantenerse terco en su fe, se extenderían hasta su muerte. Esta es la historia que Endo prometía pero aún no llegaba a mis manos.

La visita de mi hermano fue la excusa perfecta para alargar un poco la vuelta al archipiélago. Con nuestro presupuesto limitado, llegar desde Hiroshima tomó casi todo el día. Los trenes locales no ofrecen conexiones frecuentes entre Nagasaki y Fukuoka, ciudad principal y puerta de entrada para explorar la sureña isla de Kyushu, así que es mejor cambiar a un bus en la terminal central. Después de las facilidades turísticas que ofrece la tristemente celebre Hiroshima, empieza uno a pensar que Nagasaki sufre de un karma adicional: eso de ser la ciudad donde cayó la segunda bomba nuclear, la deja con el oprobio y sin el rédito que la sombra de Hiroshima se roba en buena parte. De hecho, Nagasaki ni siquiera era el objetivo original del segundo impacto, pero el clima le jugó una mala pasada. En ese sentido me recordó a Manila, en Filipinas, la segunda ciudad más destruida de la segunda guerra mundial, después de Varsovia, y que si acaso algún curioso visitará o tan siquiera recordará por este motivo.

Pero, como todas las ciudades malditas, Nagasaki es una perla escondida. Su geografía montañosa contuvo en buena parte la furia del "fatman" que se precipitó sobre ella aquel 9 de agosto. Tal vez por el mismo motivo no cedió, como su hermana de infortunio, a las presiones de la modernidad, y se abstuvo de llenarse de grandes autopistas y amplios andenes, manteniendo ese arrume tan característico del este y sureste asiático que hace parte de su belleza. El turista con algo más que el morbo atómico y con curiosidad histórica, tendrá mucho de donde escoger: además del museo y el parque de esculturas de la paz, en la ciudad se encuentran los restos del intercambio con Holanda y un legado arquitectónico que si acaso se vislumbra en la original estación de Tokio. También hay iglesias, parques, canales con puentes viejos que alternan estilos occidentales y orientales, y un fabuloso barrio chino donde se pueden comer las recetas únicas producto de tantos años de intercambio.

Pero tal vez con sólo el morbo sería suficiente para dar con el secreto más oscuro de la ciudad. Recuerdo que a los once años, cuando por primera vez visité a Cartagena, enloquecí a mis padres pidiendo que me llevaran al museo de la inquisición. Ese gusto retorcido por el lado oscuro de la condición humana también me llevó a la loma oeste dónde se encuentra el Museo de los 26 Mártires.

Gracia Hosokawa, Tesoro del Museo

Los tesoros que allí se encuentran parecerían simples si se llega a ellos sin contexto. Arte religioso, medallas, mapas antiguos, imágenes, artefactos de iglesia y documentos antiguos, nada que no haya en cualquiera de nuestra ciudades. ¡Pero estos están en Japón¡ ¡En la colina donde crucificaron a 26 cristianos! ¡Y dónde aún el catolicismo no ha dejado de ser una minoría ridícula! Trato de buscar un ejemplo en nuestra realidad, pero no encuentro nada que se le asemeje. Tal vez si los musulmanes que colonizaron la costa norte hubieran hecho proselitismo religioso tendríamos algo similar, pero hasta donde sé si acaso tenemos una mezquita en el norte de la capital. Algo que le suma espectacularidad al museo es que, después de tanto museo dónde no hay otra opción que observar garabatos inteligibles como muestras de arte, leer aquellos textos originales en español o portugués antiguo generan una felicidad extraña, la misma que se siente conversando en español con un anciano en Filipinas; ese sentimiento tan ajeno, quizá vano pero emocionante, de sentirse participe de la historia mundial.

Al final del corto recorrido - el museo algo más que un sala de diez por cinco metros más otros cuartos pequeños y un altillo - se me ocurre que el dichoso libro de Endo podría estar en la sección de recuerdos. ¿Por qué no, si se trata de una libro sobre la suerte de los pobres misioneros jesuitas exaltados en el museo? Para mi sorpresa, no hay más que libros de santos, postales y escapularios. Me voy con las manos vacías, con la duda sobre aquella misteriosa ausencia, envuelto en ese silencio de museo que en este es triple porque es a la vez museo, de mártires, y además capilla.

No deja de ser irónico que el libro haya llegado por fin a mí mientras visitaba Holanda. Por motivos de mi investigación, pasé unas semanas en La Haya, y aprovechando la cercanía ordené el esquivo volumen. De 'Silencio', que así se llama la novela, sólo parece existir una traducción al español en los ochentas, de la cuál el año pasado sacaron una re-edición. Sigue la historia de tres padres portugueses que se empecinan en entrar a escondidas en Japón para conocer la suerte de un maestro, de quien se dice abdicó a su fe. Movidos por la incredulidad y el deber cristiano, los tres emprenden la larga travesía - Portugal, Roma, Goa, Macao, Japón - durante la que son advertidos del gran peligro que les espera. A uno de ellos el cuerpo no le alcanza para llegar al archipiélago prometido, y los otros dos siguen no sin angustia.

La obra es uno de los libros más impactantes que he leído. Seguimos todo el tiempo la primera persona de uno de los jesuitas, y con ello el autor se aleja de las neutralidades de la investigación histórica. El silencio de Endo no es otro que el del Dios de los cristianos en tierras salvajes. La habilidad del autor está en explorar lentamente la relación entre el misionero y su Dios en la medida en que se desenvuelve la locura de su empresa. Sin el medio social que soporta sus convicciones, sin siquiera entender el idioma de su rebaño, incapaz de moverse libremente porque sus solos rasgos le delatan ¿de dónde ha de surgir la voz que conduce a su servidor en la oscuridad? A la vez que los pocos desarrapados que le protegen perecen por su misión, Endo retrata con intensidad las vacilaciones y reclamos del cristiano para con su señor. Silencio es la respuesta.

La otra mitad de la hazaña de Endo está en el retrato que hace del Japón rural de la época de Edo. Sin romanticismo retrata las villas rústicas, y a sus campesinos como tales: tal vez cándidos, pero sucios, apestosos y miserables. El personaje de Kichijiro es tal vez el más sobrecojedor: un japonés zarrapastroso que igual accede a guiar como a traicionar a los padres, porque es un cristiano débil. El mismo dice que si hubiese nacido en occidente sería el más fiel de los devotos, pero no tiene la entereza para soportar la tortura; sin embargo, después de cada abdicación, en una mezcla extraña de remordimiento y creencia, vuelve en busca del perdón y el consuelo cristiano. ¿Tenemos acaso razones para juzgarle?

El cuadro de la historia se completa con el músculo del imperio: los samurais que le subyugan, los oficiales que le torturan, y la figura terrible del jefe Inoue, quien resulta ser un viejito bonachón e imperturbable. La sevicia y la belleza alcanzada por el imperio japonés antes de la restauración Meiji conviven en el relato de Endo sin dilemas. Nagasaki emerge dentro de la pesadilla como es, no el pandemónium o un campo de concentración, sino un puerto agitado donde se comercian productos de todo el mundo, que tiene a sus afueras un pequeño y hasta descuidado reclusorio para herejes. Nada más allá del recurso tradicional de la tortura desvía el rencor del lector contra el imperio. A pesar de los gritos en el foso, el silencio del Señor no deja nunca de ser el protagonista.

Según Wikipedia, el próximo año el director estadounidense Martin Scorsese estrenará una versión para el cine. Ojalá muchos pudiesen leer el libro antes de que el filme le robe la oportunidad a su imaginación de darle una estética a la historia. Intentando imaginar una puesta en escena, no se me viene a la mente nada distinto que el equivalente a la segunda parte de "La Pasión". Pero esta vez, en lugar de Jesús, arrestan a todos los apóstoles y a la virgen, y los van crucificando uno a uno mientras este escucha, encerrado en un tugurio asqueroso, al pié del Gólgota. ¿Cuáles hubiesen sido entonces las siete palabras? De nuevo con once años, jugando con los artefactos grotescos del museo en Cartagena, nunca hubiera imaginado que hasta en eso el imperio que nos tocó en suerte fuese el de unos meros principiantes.

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Espero de alguna manera remediar con este post, el largo silencio en este recinto.

miércoles, junio 09, 2010

De nuevo otra vez


Por alguna extraña razón, desde que vivo en Japón los cambios de primer ministro me cogen por fuera del país. ¡Cuatro en cuatro años! Espero no estarme perdiendo de masivas movilizaciones sociales, o de agitados enfrentamientos en las calles de Sendai... ¡Bah! Lo interesante de Japón es que no necesita estado para cuidarse a si mismo, de todo menos de su lento pero imparable envejecimiento.

Desde la Haya,

domingo, mayo 23, 2010

Oil

No Señor (Especial Centenario II)

¡Advertencia! (228 Peace Memorial Park, Taipei, ciudad de algún país...)

Parece que el electorado le quiere regalar en su aniversario al país un gran cambio. Si no el peluqueado, por lo menos piensan afeitarlo como no se había visto nunca antes - bueno, que yo recuerde. Este lugar olvidado recibe con buen ojo las noticias en la distancia, pero no deja de sorprender que las propuestas en juego, las que agitan al ciberespacio, no son muy distintas a lo que se ha hablado en estos 200 años: la legalidad y el cumplimiento de las normas.

¿Y es que acaso podremos algún día dejar de hablar de ello? Si nos atenemos a lo que pasa en Nara, es posible que suceda en unos 1100 años, pero es mejor no hacerse muchas ilusiones. El proceso de formar una ciudadanía obediente y respetuosa de las normas en Japón fue largo y doloroso. Una clave para el éxito del país fue mantener un sistema violentamente jerárquico por 1150 años, algo que la opinión pública colombiana probablemente objetaría. Sólo un gobierno de este estilo podría ejecutar la pena capital para infracciones menores, como usar un parasol o interrumpir alguna procesión del Shogun en tiempos de Tokugawa. Con asuntos más serios, el castigo cobijaría no sólo al culpable sino a toda su familia. Es gracias a varios siglos de este régimen que fue posible que la gente se comportara.

Todo parece indicar que el contenido de las normas no es tan importante como lograr que se cumplan. En lo que tiene de fundada la ciudad de Nara seguramente habrá visto muchas arbitrariedades, como las que mencionaba antes, pero una vez se abrió al mundo resultó muy rápido ponerse a la altura moral de sus pares europeos. Eso nos quita un enorme peso de encima porque elimina la necesidad de preocuparnos por la elección del legislativo: dentro de 1100 años las normas que tienen sentido quedaran, y las que no, irán desapareciendo.

Sin embargo, hay que reconocer que por su condición de isla, al imperio le quedó relativamente fácil aislarse por un buen tiempo, cosa que nos queda difícil, no gracias a nuestros dos mares que de poco han servido, sino a las tecnologías de la información de las que ya más nunca podremos desligarnos. También hay que darle crédito a la tradición confuciana, dentro de la cual dar ejemplo era la obligación primordial del servidor público, y la armonía era una virtud que se imponía por sobre la voluntad del individuo. Además, tener un pasado glorioso ayuda bastante: no sólo el arraigo y respeto a los ancestros hace más cercanas las normas a nuestras vidas, sino que saber que la era dorada ya la pasamos, que vamos en decadencia, le quita el sentido a la competencia por la cuál pasaríamos por encima del resto.

Esperemos que algo más de mil años sean suficientes.

Ojalá el otro

jueves, abril 29, 2010

No Samurai (Especial Centenario - parte I)

Utsukushima Showdown

Esta historia termina en una escena conocida, un poco modificada, pero conocida. Se trata de los acontecimientos detrás de una parte trivial en Cazadores del Arca Perdida. El hombre se levanta temprano en la mañana, al despuntar, se lava la cara y dedica dos horas a medir su katana contra el viento. Es un ejercicio meticuloso. Un sólo golpe es suficiente para definir el encuentro. Es necesario entonces que la mano no dude cuando llegue el momento. Que las piernas no pierdan el apoyo ni por un segundo, aunque su movimiento fluya con la ferocidad del mar. La vista siempre en el enemigo, atento a sus movimientos, forzando el error con su fortaleza espiritual.

Después de desayunar pescado y arroz, dedica la mañana a practicar caligrafía. No sólo aprende de la sabiduría detrás de los caracteres ancestrales, sino que también desnuda su corazón con el pincel. Los trazos en el papel reflejan la armonía de sus pasiones, cuando la duda le puede a la serenidad, cuando la furia o el amor perturban la mesura; todas estas, emociones que viajan con la katana en busca de la victoria, pero que no son tan fáciles de leer en el aire.

El hombre sale al mercado. Su presencia es sinónimo de orden. Tal vez no de justicia, pero si de seguridad contra la incertidumbre. Entonces una gritería agita algún rincón del entramado de kioskos. El hombre se apresura a averiguar de que se trata, en contra del sentido común del comerciante, que prefiere esconderse o correr. Unos jóvenes escapan entre la multitud, y mientras el hombre los ve perderse en una cuadra, el perseguidor lo encara. Hombre blanco, cabellos dorados, ojos azules. Ni el viento ni los caracteres hubiesen podido preparar su alma para este encuentro. Blande su espada sin control, mientras algo dentro de él cree que es mejor esperar pero la idea se pierde en la premura. De todas maneras, no toca un pelo del contrincante, lo suyo es sólo una amenaza, una muestra vulgar de fuerza a lo desconocido. Sin embargo, el hombre blanco no se inmuta, desenfunda, dispara. Adiós al hombre.

Se que es una exageración ridícula, que seguramente existieron samurais perezosos, desmedidos, o con mala letra. También primó la tiranía en ciertos reinos de lo que era Japón, muy seguramente también la ley del más fuerte. Pero eso no quita la sensación de que algo se perdió cuando las armas desincentivaron el cultivo de cuerpo-mente. Un ejercicio más allá de lo deportivo o lo militar, más bien una arte político de lo que ha de ser nuestra existencia física. Eso era el samurai.

Este año Colombia celebra 200 años de su nacimiento como lucha por una identidad, mientras que la ciudad de Nara, antigua capital del imperio, celebra sus 1300 años de nacer por vocación, sin conocer yugos. Con motivo de esta casualidad de celebraciones, me gustaría pensar un rato en lo diferentes que son los dos aniversarios, y en lo que una culicagada de 200 podría ser en 1100 años.

Larga vida al imperio,

domingo, abril 25, 2010

Vejez en flor

Funaoka, Prefectura de Miyagi

Es en primavera cuando la terquedad de los japoneses recoge sus frutos, o mejor dicho, florece. Los cerezos, hasta los más raquíticos y desgonzados, sostenidos por cientos de lazos y varas, se llenan de rosa cual quinceañera, alegrando el corazón como siempre. Es increíble como esos palos vetustos, que en invierno parecen fallecer vencidos por su propio peso, se lucen desvergonzados cada primavera. Siempre que me cruzo con uno de esos centenarios, me quedo mirando a la gente que los visita, para ver con que ojos los miran, y me queda la impresión de que el culto a la belleza y el respeto a la tradición han sepultado para siempre la verdad de la decrepitud de los árboles, el hecho de que su vida se extiende artificialmente.

Claro que eso de la "decrepitud" es puro prejuicio mío. Los mismos humanos nos la pasamos buscando como alargar un poco más nuestra existencia. ¿Por qué dejar los árboles a su suerte? Además, el ejercicio de la jardinería a gran escala, en el espacio y en el tiempo, sirve para recordarnos los límites de nuestra existencia, nos enseña a participar en proyectos de los cuales no veremos tal vez el fin, y a valorar a quienes nos rodean - de quienes, en últimas, dependerá el proyecto al que nos entregamos.


Aún así, la imagen de los ancianos floreciendo no deja de darme cierta tristeza. Alentador pensar que seguiremos regalando al mundo lo más colorido de nosotros por tantos años, aunque el cuerpo parezca moribundo y haga falta soporte. Pero esa reticencia al cambio lleva su cuota de egoísmo, cerrando el paso a lo que hubiese sido y ya no será.

En fin, dos formas de ver mundo muy distintas, y el panÓptiko muy trascendental.

Rosadito,

lunes, abril 12, 2010

Tragicomedia


Tengo que admitir que los japoneses tienen talento para hacerme llorar con sus historias que pasan por televisión - eso o me he vuelto muy sensible. Además de escoger la música adecuada y llenar la historia de pequeños pero certeros giros argumentales y acentos emotivos, el hecho de que hasta en los hombres esté bien visto llorar, permite que el reflejo del animal social que llevamos por dentro aflore más fácil.

El otro día pasaron la historia del ganador de la medalla de oro en la prueba de cross country de los pasados Paraolímpicos de invierno. El ganador, de veintinueve años, perdió un brazo cuando niño: su abuelo lo cogió con el tractor de plantar el campo de arroz. Desde entonces el abuelo ha llevado consigo un inmenso sentimiento de culpa, por lo que ha dedicado su vida a apoyar a su nieto para que salga adelante, lo que incluye el entrenamiento en los deportes de nieve.

El reportaje nos cuenta esta historia acompañada de pasajes de los entrenamientos y los momentos de la competición que terminan en las anheladas preseas doradas - que fueron en las pruebas de 1 Km y 10 Km. La historia llega al cénit cuando el atleta, Nitta Yoshihiro, entra con las medallas a casa de su abuelo y se las entrega. Por un momento sobran las palabras. Debido a su acervo no se abrazan, pero eso sólo hace más emotivo el encuentro: por lo menos a mis ojos latinos les parece ver como los cuerpos luchan por contenerse. Al final el abuelo dice que no ve la hora de tomarse un trago con su nieto, y entre lágrimas y copos las cámaras los dejan por fin en paz.

Si embargo, también debo reconocer que los japoneses tiene un gran sentido del humor - algunos por lo menos. Siendo el sinsentido el motor de la risa, su ocurrencias tan fuera de nuestro contexto no pueden sino hacernos estallar en carcajadas.

Es así que, saliendo de mi ensimismamiento, le pregunto a mi acompañante que habrá sido de los padres del muchacho, quienes en ningún momento salieron en la historia. "Seguramente los cogió el abuelo con el tractor", y hasta ahí el enternecimiento.

A menos de un año de que se acabe mi vida de pensionado,

P.D. ¡Hurra por mis seguidores!

domingo, febrero 28, 2010

¿El Eterno Retorno?

Me gustó esta gráfica de un artículo del Economist, aunque quien sabe que tanto vuelva a subir la proporción asiática.

Por lo pronto, me preparo para volver...

martes, enero 26, 2010

De porqué a veces me espanto del mundo cuantitativo

Encontrarme artículos con este tipo de frases me hacen cuestionarme la necesidad de tanta complejidad

Using hierarchical generalized linear modeling (HGLM) for the multinomial dependent variable, this study found a significant and negative relationship between homicide rate and public confidence in the police.
Supongo que no todos pueden ser como Freakeconomics, pero eso de que el agua moja...

lunes, enero 11, 2010

Cubrimiento de Colombia en The Economist


Ampliando las razones de Alejandro Gaviria, y ya que la editorial de este diario fue la que motivo el comentario del Presidente Uribe, los datos de lo que está disponible en la página del diario inglés.

Comentarios/preguntas:

  • Los datos van desde Julio del 99 hasta Diciembre 2009, un total de 242 artículos; como la información no aparece con el formato de base de datos, toca hacer la cuenta manual.
  • Sin embargo, la selección tiene la ventaja que son artículos efectivamente sobre Colombia (el año pasado publicaron un artículo sobre el alza de la criminalidad en Vancouver titulado "British Columbia or Colombia?" y no sale en la selección)
  • Al parecer no hay necesariamente picos electorales, cómo muy posiblemente sea el caso del NYT. Sin embargo, me pregunto como se pueden comparar los resultados, dado que este es un semanario y no un diario.
  • 18 artículos son versiones que sólo aparecen en la red, pero están incluidos.
  • Hay que abonarle al argumento de Gaviria que algunos artículos incluyen apoyo al TLC, lo que deja ver al Presidente - y sus geniales defensores - como un ingrato.
Bueno, eso por ahora, me voy a almorzar.

Hittler defiende a Nigeria

Esto será un clásico



vía Loomnie

domingo, enero 10, 2010

Casi instantánea

(Noticia de hoy en el Japan News Network)

La señorita Sato (23) fue arrestada el 10 de enero, bajo sospecha de haber atropellado y causado la muerte a una anciana de 80 años, huyendo luego de la escena del crimen.

De acuerdo a las autoridades, la sospechosa continuó conduciendo por 6 o 7 kilómetros hasta su residencia. Al ser cuestionada, la sospechosa reconoció haber huido por la impresión.

Hacia las 4 y 5 PM del 10 de enero, la sospechosa al parecer arroyó con su vehículo a la anciana, una desempleada llamada Shige Ami que vivía cerca del lugar, emprendiendo entonces la huida. En apariencia, la muerte fue casi instantánea.

Luego de que un amigo, al cuál la sospechosa señorita Sato avisó de lo ocurrido, se comunicara con la línea 110, las autoridades descubrieron el automóvil en frente del jardín de la casa de la sospechosa. Los paramédicos confirmaron la muerte de la señora Ami, quién permanecía en el capó. En su casa, la sospechosa señorita Sato no presentaba heridas.

Las autoridades afirman que el lugar de accidente es una vía recta de un solo carril con fácil visibilidad.

(¿Será que la sospechosa señorita Sato alcanzó a pedir perdón?)

domingo, enero 03, 2010

Pretencioso



En aproximadamente un año deberé estar entregando mi disertación doctoral. Es una idea lo suficientemente espantosa para cerrar twitter, facebook y, claro, los tres blogs que alimento con alguna regularidad. No ayuda para nada el hecho que el profesor Rodrik - el penúltimo a la izquierda - haya hecho algo similar para poder escribir un libro. De hecho, el último en la lista es un estudiante colombiano de doctorado que anda en las mismas. La conciencia me dice que lo debo cerrar.

Pero, como diría Gilberto, el corazón me dice que no debo. Tanto el blog de Alejandro Gaviria como el de Chris Blattman, que en medio de sus miles de ocupaciones y viajes, mantienen unos lugares bien agradables, nutridos en ideas y noticias interesantes, son de gran inspiración. El último defiende el oficio del bloguero como un momento relajante que no tiene porque tomar más de 30 minutos diarios. Alejandro mata dos pájaros de un tiro subiendo sus columnas de opinión en El Espectador, pero el tiempo que le dedica a los comentaristas creo que rebasa la recomendación del profesor de Yale.

El problema empieza cuando uno sigue a otros monstruos del blog. Digamos que ni "Aid Watch" ni "Boing Boing" cuentan porque son escritos por equipos. Pero otros muchos, incluyendo a los de la izquierda, escriben casi a diario extensos y bellos textos que sería ridículo intentar emular. Revisando los borradores que quedan en la bandeja de entrada, me encuentro con textos que me gustaría tejer hasta volver crónicas o cuentos, pero caigo ahora en cuenta que puede que este no sea el espacio para tales esfuerzos.

De manera que, haciendo un balance, el blog no se cierra, pero intentaré dejar de ser pretencioso cuando me siento a consentirlo. En mi lista de enlaces "para el blog" hay un sinfín de links que llevan varios años en remojo, esperando su gran noche. La vida nos muestra, sin embargo, que las mejores noches no son las que planeamos sino las que nos sorprenden. Así que me haré menos bola cuando me siente al teclado, y le dejaré al tiempo que haga de estos escritos cantos rodados.

Como dicen en Japón: shinpuru isu besuto.

Buen viento en esta nueva década.

jueves, diciembre 31, 2009

Feliz Año

El sol perdiéndose en la Bahía de Manila, Filipinas (Foto Eric Lopez)

Cuando vuelva a salir el sol
de entre los mortales muchos
cambiaran de nombre
al tiempo indiferente

Y así parezca arbitrario
que sea un número y no otro, que sea hoy y no mañana
aún podemos llenar un año vacío
de momentos grandiosos
hacerlo nuestro
ponerle el sello
pues es de humanos darle sentido a este girar y girar


Perseverancia y fortuna

lunes, diciembre 28, 2009

Especial de fin de año: los posts que nunca fueron (2)

Es cierto que últimamente no he escrito mucho que digamos, y el eje temático que pretendía seguir en mis escritos se ha más que diluido. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya intentado escribir. Así que para limpiar esta casa y empezar el año bien fresco, una serie de escritos sin editar que se quedaron en el tintero.

Un Gran Incidente

Señores, perdonen que les robe unos minutos de su apreciado tiempo para darles a conocer uno de los más grandes hallazgos que han ocurrido en los últimos días: la señorita Manzana y su Incidente en Tokyo.

La historia empieza con mi amigo Camilo presentándome la "Canción Asesina", un día...

Camilo, durante un buen incidente

(Todo con el fin de presentarles el grupo Tokyo Jihen, del cual estoy profundamente prendado desde mayo de 2008)

Algunas canciones recomendadas:





Jovencita resplandecientes


La canción asesina


Pelea Primera Clase


Cierto toquiota

Recomendado.

Especial de fin de año: los posts que nunca fueron (1)

Es cierto que últimamente no he escrito mucho que digamos, y el eje temático que pretendía seguir en mis escritos se ha más que diluido. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya intentado escribir. Así que para limpiar esta casa y empezar el año bien fresco, una serie de escritos sin editar que se quedaron en el tintero.

"Así es que las tratan po' allá"
Vigeland park, Oslo

Frase Monumental

"La mujer latina no puede compararse con otra mujer. La nuestra es una mujer suave, que le gusta ser ama de casa y mamá. Una rusa, por ejemplo, se cria en un clima de 40 grados bajo cero, se tiene que parar en una fila tres horas para comprar un kilo de papa... Todo eso forma un carácter que en Latinoamérica no tenemos y no vamos a encontrar, pero que a veces, para llegar al punto más alto, allá arriba, se necesita"

Pablo Giacopelli, peruano-argentino, entrenador de tenis de Catalina Castaño, en una nota de El Tiempo, más o menos febrero 24 de 2008, que ya no aparece en la página web.

miércoles, diciembre 16, 2009

"International student employment during the economic depression (tentative title)"

Este es el nombre del seminario del 23 de diciembre. Aunque puedo entender porque el título es tentativo, no estoy seguro de quien es la depresión.

Mejor no voy.

sábado, noviembre 14, 2009

Danza Imperial


Exile para el emperador

Esta semana se cumplieron veinte años de que el emperador Akihito asumiera el puesto de su por siempre controversial padre, Hirohito. Mucho se han comentado sus palabras, la esperada proclama por la paz mundial, la sugerida expiación del papel de la casa imperial durante la Segunda Guerra Mundial, la ambigua mención a los sacrificios sobre los cuales ha sido posible construir la nación japonesa. Pero algo que parece pasar desapercibido son las galas elegidas para tal ocasión, en especial la actuación del grupo musical EXILE.



Exile Ti Amo


Cuesta creer que esta celebración, en toda su solemnidad, encuentre en esta tropa de catorce truhanes zangoloteantes el garbo requerido. En un país cundido de bellas cantantes de voces nirvánicas, encontrarse a estos tipos que normalmente uno esquivaría en la calle es inconcebible. ¿Qué nos pueden decir sus caras y porte de mafiosos? ¿Cuál es la naturaleza del país del sol, tema interpretado en el video? Es de suponer que dada su historia, Japón no se puede permitir una fiesta demasiado tradicional, que genere suspicacias sobre una posible incitación al nacionalismo. Y también es cierto que el grupo se encuentra dentro de los más populares del momento, y que es de artistas ser transgresores. ¿Será otra muestra de unidad a pesar de la tendencia?

Pero si hay algo que llame la atención es la naturaleza de sus coreografías, sin duda de vanguardia. En su repertorio de pasos se puede encontrar una mezcla ecléctica de hip-hop americano, combinado con poses del teatro clásico europeo, zigzags rocanroleros, reveces 'moonwalker'eanos, y la fluidez del pulpo, todo con el fondo de una balada sentida. Es difícil de creer que estos tipos puedan bailar así por dos horas, pero eso sería olvidar que les corre por las venas una tradición de artes marciales y malabares. Puede ser este revuelto de disparates lo que estima el emperador conveniente mostrar para complacer un público, nacional e internacional, escéptico y predispuesto al malpensamiento. O puede ser que, como su padre, Akihito es sólo un títere de los generales de hoy, que traman dominar al mundo con su danza suicida.

Incluso en el baile, el eterno retorno.

martes, noviembre 03, 2009

Desempleo y pobreza en Colombia

Título rimbombante sólo para citar al Ministro de Hacienda sobre nuestras estadísticas en comparación con nuestros vecinos:

Both unemployment (12%) and the poverty rate (46%) are above the regional average. Mr Zuluaga says that is because more women work, and the national poverty line is higher than elsewhere. (Tomado del Economist)



El dato del desempleo es bien interesante, porque lo que quiere decir el ministro es que si una mujer no trabaja es ama de casa, pero si un hombre no trabaja es desempleado. (¿Dónde están las feministas cuando se las necesita?) Durante el siglo veinte los japoneses hicieron uso de esta estrategia para lograr el total empleo: primero usando mano de obra (barata) femenina para impulsar la economía, luego estimulando a través del salario el empleo de hombres cabeza de familia, posicionando de nuevo a la mujer en el hogar. Ahora, especialmente preocupados por el envejecimiento de la sociedad, de nuevo la mujer pasará a tener un papel más relevante en el mercado laboral - pero como tampoco hay bebés, la cosa no es tan sencilla. Cómo dicha estrategia es totalmente impensable en Colombia hoy en día - y sólo mencionarla conllevaría al escarnio público - me pregunto si sería posible promover la dignificación del oficio de amo de casa en el país.

¿Ideas?

(Y bueno, si la estadística no sirve ¿entonces para qué? La cultura de la cifra, por supuesto)

lunes, noviembre 02, 2009

El Sexo Oral es una ventaja evolutiva







Los chinos pueden cesurar hasta la pornografía escrita en internet, pero la ciencia es ciencia.

Según el Espectador, después de observar unos murciélagos, los vouyeristas chinos encontraron que el sexo oral es una ventaja evolutiva, y no sólo eso

lunes, octubre 26, 2009

El precio del volcán


Ella es un volcán - La Unión


Si aún no se ha escrito un tratado sobre las penurias económicas de los turistas, juro que lo haré yo mismo algún día. Eso de no entender el idioma del que ofrece, y que todo encuentro sea el único, hacen que la palabra confianza pierda sentido, hasta caer en la paranoia del estafado. Aunque se sepa que la clave está en resignarse a sólo uno de los vivos, de manera que este espante a los otros y así disminuir el valor de la estafa, ese proceso de escoger al que ha de abusar de uno puede extenderse a todo el día, cada día, hasta el hastío. La parte más irónica es ese momento en que se ponen las cuentas unas junto a otras, y se revela la incoherencia de los precios que finalmente se pagaron, en moneda, en tiempo o en especie. En fin, a falta de fotos, les presento el viaje de domingo al volcán Taal, que está en medio de un lago y que a su vez contiene un lago, a dos horas al sur de Manila, saliendo por los municipios de Las Piñas y Zapote.

(La conversión a pesos colombianos debe ser más o menos multiplicando por 40)

Jeepney a la estación de MRT - 10 pesos (para saber que es un Jeepney ver aquí)

MRT hasta la estación de buses - 15 pesos (Metro Rail Transit)

Bus Manila-Tagaytay (2 horas) - 78 pesos (por alguna extraña razón el bus tiene un termómetro interno sólo para hacernos saber que estamos a 18 grados mientras afuera debe hacer 30. Estoy seguro que es una conspiración entre las compañías de buses y los almacenes de ropa para hacer a la gente comprar aquella prenda otrora innecesaria: un saco)

Café con dos panes - 18 pesos (¡Pan del verdadero!)

Jeepney hasta donde sale el Jeepney al volcán - 10 pesos

Jeepney al volcán (20 min en bajada) - 45 pesos (Aclaración: muchos de los conductores de jeepney son los hijos bastardos de los distintos tiranos que han asolado estas tierras - españoles, gringos, japoneses, o nativos - y disponen de su vehículo como se les venga en gana, especialmente si no está totalmente repleto. Con esto quiero decir que fueron 30 minutos dentro del Jeepney hasta que se le dio por arrancar, no sin antes advertir que no llevaba todo el cupo así que tocaba pagar 10 pesos más - el precio habitual era 35)

Tricicleta al hotel de confianza - 50 pesos (Que estaba a diez minutos a pie, lo que yo no sabía, pero todo viaje costaba 50, según el conductor)

Sprite - 40 pesos (tarifa de confianza)

Entrada al museo vulcanológico - 0 pesos (A tres kilómetros del hotel de confianza, estos caminados por falta de la anterior)

Triciclo de vuelta al paradero - 0 pesos !!! (Claro, porque el tipo tenía su propio barco que por rentarle salió gratis (?!))

Bote ida y vuelta al volcán - 950 pesos (tarifa igual para 8 como para 1 persona, como es el caso)

Propina al conductor - 50 pesos (Mi gran amigo Alberto, a quién se le dio su parte para espantar a los guías de 300 pesos y a los caballos de 500 pesos, además de recomendarme un restaurante en el pueblo porque almuerzo no hubo - Josephine's a 1 km de la rotonda, desde el cual quedaba más fácil tomar un bus de vuelta a Manila que desde la mismísima rotonda)

Alquiler de sombrero con opción de compra - 50 pesos (totalmente nuevo (?))

Entrada al volcán - 0 pesos!!!! (Valía 50, que mi amigo Alberto iba a pagar por mí, pero que luego de preguntar por el tiquete, resulta que justo se acabaron hoy, pero como yo sólo era uno, me lo dejaron gratis - que afortunado soy)

Derecho a usar el palo por el cual uno se baja y se sube del bote sin mojarse - 20 pesos (Pagados porque el chino buscó por 20 minutos a mi gran amigo Alberto, que estaba jugando basketball quien sabe donde)

Pop-cola del paradero - 10 pesos (ojo, no era la de confianza)

Jeepney de regreso al pueblo (20 min en subida) - 60 pesos (El viaje vale seiscientos pesos, ustedes verán; sólo eramos 8, discusión sin pelea - este un rasgo muy asiático - resolución después 50 minutos de esperar en aquella lata caliente)

Viaje rotonda-restaurante - 0 pesos (Se le pregunto a la tricicleta: ¡60 pesos! 1 Km se camina en unos 15 minutos. Las tres personas encuestadas coincidieron en que el restaurante estaba a 1 kilómetro, pero la distancia entre cada una de ellas era de un kilómetro. Tiempo caminado: 50 min aprox)

Desayuno-almuerzo-comida - 572 pesos (Restaurante de lujo para un tipo sucio, medio barbado, mal vestido y apestoso, y que además tiene cara de nativo. Se exhibió la guía Lonely Planet para despejar las dudas. Cena compuesta por sopa de frutos del mar, kaldereta de una carne que parece sobrebarriga, arroz en ajo, y jugo las cuatro estaciones: mango-piña-naranja-guayaba. El lugar tiene una gran vista, pero ya era de noche)

Jeepney restaurante-rotonda - 7 pesos (Frente al restaurante no pasan buses a Manila, además son las 7 pasadas y los buses se acaban a las 8. Creo que mi gran amigo Alberto ni come en Josephine's ni va a Manila muy seguido)

Bus Tagaytay-Manila (2 horas) - 78 pesos (Sin termómetro. Los pasajeros usan las cortinas para contener el aire acondicionado)

Pai de Coco - 160 pesos (Producto famoso de la región, recomendadísimo, vendido por un señor que se subió al bus - buco pie, buco pie. Caja de cartón arrugada por la humedad, que no era la del ambiente sino la del pai. Resultado: desabrido)

MRT a la Avenida Quezon - 15 pesos

Jeepney al hotel - No Aplica (Por alguna razón no hay jeepneys los domingos a las 10 de la noche. Taxi: 80 pesos)

Verle las piernas a la vecina que no cierra bien la persiana - no tiene precio (ESO es un volcán)

lunes, octubre 19, 2009

El color de la limosna

Después de dos semanas a punta de un jugo artificialmente "pulposo" de mango-naranja, me encontré con una síntesis más placentera de melón, limón y jazmín. ¿Quién habrá descubierto el secreto de tan refrescante combinación? Cómo tantas cosas por acá o fueron los nativos o los chinos, o los mejicanos (?!). Claro, porque Filipinas era una provincia adjunta a Méjico en tiempos de la colonia española, por aquello de que había menos truhanes de por medio. Con el comercio de los galeones que fueron y vinieron por más de un siglo, supongo que mucho pasó de lado a lado.

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Hoy tuve una simpática entrevista con una antropóloga de la universidad Ateneo de Manila, quién entre los ochentas y los noventas trabajó para la UNICEF en Nairobi, con una fugaz estancia en Bogotá. Dentro de las cosas que vio en la ciudad de aquellas épocas, lo que más le impactó fue ver a niños blancos pidiendo limosna. El mestizaje en el archipiélago mantuvo siempre un sello de distinción, algo insostenible con nuestro 90% de degradé.

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Al siguiente día de llegar a Manila, entre otras tragedias, dañé la cámara.

A propósito: que livianas y prácticas son las cámaras desechables.

viernes, octubre 16, 2009

Cabeza de ratón, Cola de león


Animal life - My Little Lover

Creo que escuhé ese refrán por primera vez cuando pasé de la primaria al bachillerato, repetido una y otra vez por las directivas, quizá para que no nos amilanásemos en la nueva tierra de gigantes que teníamos por segundo hogar. El dicho hace referencia a un hecho del que al parecer no podemos escapar: al inevitable movimiento de la vida, en el que pasar a una fase distinta implica aceptar el yugo de una jerarquía cada vez mayor; mas sin embargo, sólo de esta manera se llega a ser parte de aquella realeza, las ligas mayores, con todo y la posibilidad de convertirse algún día tan siquiera en un pelo de la melena. En todo caso, descontando la existencia de otro animal con una cabeza más prominente - o una cola más prometedora -, me parece que el dicho esconde más de lo que enseña.

El ejemplo que tengo en mente es el de la inserción de las empresas colombianas en los grandes mercados. Aclaro que no se trata a priori de una perorata anti-globalización; es más bien una crítica a la reacción a ella. Es apenas lógico que las empresas, a la medida que crecen y se distinguen en sus oficios, piensen en aventurarse más allá de las fronteras que las vieron nacer. También tiene sentido que en este proceso se triunfe, se perezca, se compren amigos, o se subyuguen a una estructura mayor. Pero, en ese proceso, ¿qué tanto queda de nación en el accionar de la empresa?

Me lo pregunto mientras leo noticias sobre Avianca, o Bavaria, en las que parece asomar una satisfacción pratiotera, como si sus triunfos fuesen los nuestros, como si esas compañías fuesen la cabeza de la larga cola de colombianos. Sí claro, todo éxito es bien recibido, y si en algún momento esto llega a representar un trato preferencial para nuestros nacionales, pues aún mejor. No se trata de envidia, ni mucho menos. Sólo me cuestiono porqué he de emocionarme ante dichas noticias. El rugido del león no tiene porque hacerle gracia a la ratonera.

La cosa toma un tinte más preocupante cuando las empresas tienen un impacto importante en la opinión pública. Una cosa es que nos amarremos a consumir ciertas marcas, y otra cosa es que se afecten los canales por los que fluye la información. No me voy a referir al triste caso de Claudia López y el Tiempo esta semana que pasó, porque ya suficiente gente ha opinado al respecto. Pero no ha dejado de llamarme la atención que se mantenga en línea la noticia del premio planeta de novela, uno de tantos, pero del único que nos enteramos. Ni siquiera una nota para dejar claro las relaciones entre el diario y la compañía, como si pasa por ejemplo con The Economist, que también publica libros y también los cubre, pero siempre dejando en claro la existencia del vínculo. Esos rincones tan dejados hasta de las malas lenguas, como la industria editorial, son reflejos más claros del problema. En un país con tan pocas noticias literarias, nos toca conformarnos con lo que quieran vendernos. No se puede olvidar que las buenas intenciones de las compañías están supeditadas a sus utilidades.

La cola de león no vive ya de queso.

lunes, septiembre 21, 2009

De cuna

Una de los momentos más ejemplarizantes de mis cortas vacaciones en Turquía hace unos meses sucedió al llegar a la aldea de Goreme, en Capadocia. Habíamos tomado un bus nocturno desde Pamukkale, y a las ocho de la mañana pasadas bajábamos con la desazón natural de aquel mal dormir. Nos acomodamos las maletas, revisamos el mapa, decidimos el curso, pero al sortear el pequeño terminal, una insólita escena nos hizo preguntarnos si seguíamos soñando. En la calle, en distintos sitios, unos cinco niños, de entre siete y diez años, en uniforme de colegio, miraban firmes hacia el frente, o sea, hacia nosotros. En ese momento pensé en la película "los niños del maíz", que no he visto pero me la imagino así de terrorífica. Nos miramos y empezamos a andar despacio entre ellos. A uno de los muchachos se le notaba que hacía un esfuerzo monstruoso por no moverse, y daba pequeñísimos pasos cargados de culpa. Cuando vimos la boca de una niña de unos siete años moviendo los labios sin que saliese voz, caímos en cuenta de lo que sucedía. A lo lejos, una canción con aire de fanfarria anunciaba la entrada a la escuela. Aunque lleguen tarde, los niños debían respetar el himno de la patria dónde les encontrase. El nacionalismo debe venir dosificado en la leche materna.

(Foto: Cierre de campaña en Selçuk )

jueves, septiembre 10, 2009

Vuelve al campo!


Las señoritas tostadas de Japón, tan exitosas con sus butiques y sus bronceados, han decido ir al campo a cultivar arroz, para luego venderlo (más) caro en sus tiendas. Cuesta pensar que así vayan a solucionar la migración de los jóvenes hacia las grandes ciudades, pero si Bono puede intentar salvar Africa, y Juanes Cuba, porque estas vergajas no van a intentar salvar a Akita? La verdad, de haber avisado, varios hubiésemos pagado por verlas en el fango; así les entraban unos yensitos más a esas prefecturas que tan urgidas están.

El caso es que todo parece indicar que yo también me voy para el campo, y los ímpetus que siempre me propongo destinarle a este espacio, se han concentrado en acabar unos documentos antes de irme. Pueda ser que todo se de bien y a tiempo.

Así que, por un tiempo, menos seriedad.

Besos

lunes, agosto 10, 2009

Mensaje a un doctorante - por Omar Khayyam

Monasterio en la montaña, Cappadocia, Turquía

Mucho
aprendí y
mucho olvidé también
por propia voluntad.
En mi memoria, cada
cosa ocupaba su lugar.
Así, lo que estaba a la
derecha no podía
pasar a la izquierda.
Sólo conocí la tranquilidad
el día que repudié todo
con desprecio.
Comprendí al cabo que
no es posible afirmar
ni negar nada.

sábado, agosto 08, 2009

Brisa Sabanera


Gracias a Alejandro y al Hermano Cerdo, me reí en el avión de vuelta a la isla con Juan Carlos Rodríguez y "El Viento Agitando las Cortinas". El libro está conformado por tres historias en las que amor y sexo reinan entre seres de carne y hueso con vidas comunes. Cada uno de los relatos recrea distintas fantasías masculinas - el fetichismo hacia los calzones, la niña bonita del colegio, la profesora de la universidad - que agradan por lo íntimas y se desenvuelven sin aberraciones. La voz sincera del autor permanece ausenta de pretensiones, y el par de horas que puede tomar de la primera a la última página, se sienten como una cerveza entre amigos.

Concuerdo con el Hermano Cerdo en que la edición es un gran regalo para la lectura casual: el tamaño de la fuente y la densidad de información por página son ideales para ambientes estresantes y para aquellos de nosotros que tenemos una fijación con pasar las páginas. Además, las formas usadas ayudan bastante: todos cuentos largos pero con múltiples pausas, párrafos y frases no demasiado largos, diálogos bien fluidos. Dentro de la forma epistolar del tercer cuento, "Mil veces el mal camino", el autor se permite jugar con los accidentes propios de los correos electrónicos, añadiéndole sabor a la historia sin dejarse llevar por las posibilidades.

Podrán suponer que los personajes femeninos están mejor llevados que los masculinos, casi inexistentes. O, mejor dicho, al único hombre que descubrimos en los relatos es al yo de la primera persona quien nos revela a las mujeres de sus tormentos: tías, mamás, amigas de la mamá, profesoras, compañeras, todas motores de la acción y el monólogo interno. Dado esto, es importante resaltar que el autor no cae en clichés o en aquel deleznable lugar común de la mujer fatal, sino que cada una de ellas es tan real como nos es permitido a las encarnaciones de testosterona conocer. Esto no es poca cosa si se tiene en cuenta que la mayoría de los personajes son o proclives a la ridiculez, como la profesora de poesía francesa, o al derroche de adjetivos, como la niña más bonita del colegio.

Sin embargo, debido a un prejuicio personal sobre la estética que le corresponde al cuento, encuentro un lunar importante en los finales de las historias. Tal vez sea mucho pedir que, usando la forma epistolar, la última carta se guarde un golpe contundente para la posdata - a todas luces un riesgo muy grande - pero las otras dos historias mantienen su buen ritmo impasible hasta el final de la última hoja: y así se van, duro contra el muro. No es poco consuelo que esto pase por emoción, en vez de por falta de gasolina, pero es una pena que la tensión tan bien lograda a lo largo de las historias no llegue a feliz término. Quizá por ello me quedo con el segundo cuento, "¿Quién se acuerda del Capitán Scott?", donde la redondez deja, si bien no una satisfacción, por lo menos el alivio de que el torrente iba para algún lado.

Un buen libro, recomendado incluso para aquellos con poca fe en las letras - es decir, para cuando no sepa que regalarle a un amigo o al cuñado. Si le da por regalárselo a una mujer, por favor dígale que mande sus impresiones a este espacio. Estoy a la espera.

miércoles, julio 15, 2009

No, We can't



Una de las razones por las cuales es difícil estudiar la in/seguridad como concepto analítico es lo diferente que son las visiones objetivas y subjetivas del mismo. Mientras la tradición de los expertos hace ahínco en la protección de las fronteras y el uso de la fuerza militar, los individuos generalmente se preocupan por una gama mucho más amplia de amenazas a sus vidas diarias: delincuencia, salud, ingreso, ambiente, alimentación, etc. Esta asimetría es una de las razones detrás de la propuesta de la seguridad humana: mover el foco de los medios para conseguir cierto tipo de seguridad a los individuos que la necesitan, promete ayudar a cerrar la brecha entre la seguridad ofrecida y la requerida. Sin embargo, tal vez la asimetría de la in/seguridad sea una condición natural irremediable e, inclusive, que no necesariamente sea indeseable.

La seguridad humana suele ser acotada, en su versión más popular, por dos postulados traídos de un célebre discurso de Franklin Delano Roosvelt: libres de necesidad y libres de miedo ("freedom from want and freedom from fear"). Con estos dos conceptos, la necesidad y el miedo, se pretende pues abarcar todas las posibles fuentes de daño a los individuos y comunidades. Por un lado, la manera objetiva de enfrentarlos es la protección, idea tradicional de lo que es deber del Estado sólo que ampliada a un número mayor de amenazas, mientras que el frente subjetivo se vale del empoderamiento. Este último quiere decir que las comunidades sean capaces de hacer frente ellas mismas a sus problemas.

Hasta acá todo muy bonito pero es importante, entre tantas cosas, visitar cada vez que se pueda los límites del empoderamiento y de la extinción del miedo para no olvidar hasta donde es razonable llevar las intenciones. En esta ocasión, en lo que respecta al lado subjetivo del asunto, traigo a colación dos artículos interesantes de las semanas pasadas. El primero es sobre el posible efecto dañino de los libros de auto-ayuda. Según el estudio, por más que una persona se repita a sí misma que puede, si esta es consciente de que no es así, las palabras de ánimo servirán para nada. Aún peor, el conflicto interno entro lo que se quiere creer y lo que se sabe es su incapacidad, puede llegar a entorpecer el resultado en la tarea emprendida. Si el empoderamiento no es realista en la magnitud de la amenaza y las capacidades de la comunidad, la cosa puede acabar en desastre.

El otro artículo es una nueva joya de los estudios evolutivos. Según un psicólogo de la Universidad de Michigan, cierto nivel de depresión tiene un importante papel en el desarrollo de nuestras vidas. Según el experto, la depresión nos ayuda a evitar tratar de alcanzar objetivos demasiado altos, y así ahorrar energías y recursos para nuevas metas más asequibles. Susceptibles a la depresión crónica serían entonces aquellos que no pueden - o no son capaces - de sufrir sus depresiones normales. De esta manera, y reconociendo las oscuras relaciones de la depresión y el miedo, es importante considerar como de estos sentimientos nacen algunos de los cambios en las poblaciones, las semillas de lo que podrá moverlos ya sea a responder a una amenaza, o exigir adecuada protección - para no hablar de la lección particular para cada uno de entender nuestras depresiones.

En el fondo, es precisamente del miedo y de las depresiones compartidas de donde son avistadas inicialmente las amenazas que luego será menester afrontar con el aparato de seguridad. Por tanto, es en el entendimiento de la complejidad del ser humano, en donde pueden encontrarse las claves para soluciones más durables a los problemas que nos aquejan a todos.

OAGS

P.D. Si quieren revisar los límites del empoderamiento objetivo, pueden leer este post de Blattman sobre como el 30% de la población de Liberia está capacitada en cuestiones de paz, mientras que el país aún no tiene carreteras.

domingo, junio 28, 2009

Transformers: Del oficio de los ejércitos

Modo Influenza (Tomado de la BBC)

Para aquellos que vieron o van a ver la segunda producción de los Transformers, dos reflexiones para mientras se les pasa el hastío de los pechos de la protagonista, y digieren las complicadas anatomías decepticonas:

+ De alguna manera me chocó que el burócrata aburrido que desconfía de los Autobots le preguntase a Optimus si, en caso de demostrarse que ellos son los que atraen las amenazas al planeta, estarían dispuestos a dejar el planeta. ¿De cuándo acá tienen estos jurisdicción global? ¿No podríamos recibir a los Autobots en el país? Seguro que estarían ocupados por un buen tiempo.

Sin embargo, el chiste tiene algo de cierto: las amenazas que caracterizan el nuevo milenio parecen tener un poder totalizante, uno que no respeta fronteras, y que requieren ser tratadas como si fueran problemas internos - internos al planeta. Mas, ¿quién ha de encargarse de las decisiones internas del mundo? Para el director de los Transformers la respuesta es un manejo central desde los EU. En el caso de la gripa A, el comando central viene de un organismo técnico multilateral llamado Organización Mundial de la Salud. Los expertos del mundo financiero parecen haberse decidido por sistemas regulatorios propios de cada país para solucionar la crisis; esto es, múltiples soluciones descentralizadas. En todas ellas se encuentran alternativas para enfrentar las amenazas del futuro, y cualquier análisis a estas soluciones debe indagar sobre las tensiones al sistema de soberanías geopolíticas que tenemos - y, tal vez, sopesarlo con otras formas de soberanía posibles.

+ El segundo aspecto que me llamó la atención de la película fue su majestuosidad marcial, repleta de toda clase de aditamentos tecnológicos y soldados musculosos. Se pregunta uno si así son los despliegues militares desarrollados en Iraq - aunque de seguro Afganistán no es tan así. Pero rápido se acaban los ejemplos y, en últimas, termina uno con la sensación de que el futuro del ejército es este acto circense de impresionarnos con unos poderes que nos son del todo inútiles.

Algunos reprocharan que esta turba belicosa cumple el papel de disuadir posibles agresiones futuras. Pero, como dijo Obama al reformar los proyectos de desarrollo de armas del Departamento de Defensa, lo importante deberían ser los conflictos de hoy y no los de mañana.

Esperemos pues, con unas buenas crispetas de caramelo, que en el futuro el ejército no sea más que una manera de entrar a Hollywood.

OAGS

P.D. Perdón por la ausencia - andaba en una conferencia en la Universidad de Oslo. Luego les doy detalles.