viernes, agosto 04, 2017

Pasajeros


En mis clases, siempre que puedo, les presento a mis alumnos la gráfica de la población mundial en la historia del planeta y les pregunto que les parece. 

Todos hasta ahora, sin falta, han respondido con cautela. Se preocupan por la carga al medio ambiente, la escasez de recursos y la sostenibilidad del planeta. Ninguno considera de entrada, como yo creo que deberían, que la gráfica nos cuenta una historia maravillosa. El triunfo de la humanidad contra la adversidad. Que hay siete billones de posibles amigos y posibles parejas para escoger. Entre más haya, más posibilidades habrá de hacer grandes descubrimientos, de crear cosas bellas y de tener con quien compartirlas. Si, seguro habrán muchos retos, pero son sin lugar a duda mucho más llevaderos que los de generaciones anteriores. 

Hay otro sentido en el que uso esta gráfica.  Mirando hacia atrás es prudente preguntar, ¿hasta qué punto el conocimiento que nos fue útil para vivir en un mundo de un billón de personas nos serán útiles cuando seamos 10 u 11? Las leyes fundamentales de las ciencias puras no cambiaran, pero las ciencias sociales tendrán que evolucionar a la fuerza. La filosofía y la ética, tan apegada a los clásicos, también tendrá que reinventarse. En ese sentido, creo que también es una gráfica que debe llenar de optimismo a los que trabajamos en ciencias sociales porque seguro trabajo va a haber.

Sin embargo, hay un pensamiento que me inquieta últimamente. Si imaginamos la evolución de la población terrestre sin ninguna perturbación mayor externa, esperaríamos que llegase a cierta estabilidad a finales de siglo o mediados del próximo, después de lo cual habría una etapa de gradual decaimiento hasta volver a desaparecer—ojalá muchos milenios después.

De ser así, estos tiempos vertiginosos en los que vivimos puede que no sean mas que la adolescencia de la humanidad. Llenos de cambios pero pasajeros, inconsecuentes. El sobresalto entre dos estados estables, durante los cuales será fútil intentar crear conocimiento duradero, porque ni lo que nos dejó el pasado nos sirve de referencia, ni lo que inventemos será relevante para el futuro.

Ya de entrada, entre tanta gente cada uno es cada vez más insignificante. Esto alivia, creo yo, la tragedia de la condición humana y ayuda a disfrutar más las alegrías de todos los días. Pero la irrelevancia en los esfuerzos de crear conocimiento es dolorosa para los que ambicionamos en algún modo trascender a través de ese medio. Quizá aceptarlo también sea la puerta a otra clase de felicidad. 

domingo, febrero 05, 2017

Lecturas del 2016



Se fueron las vacaciones y las cabañuelas (y enero) y no le saqué tiempo a escribir el resumen de las lecturas del año. Ojalá no sea un mal indicio. Lo que es peor, aproveché las vacaciones para regalar todos los libros leídos, de manera que apenas podré referir lo poco que me acuerdo. Pido disculpas de antemano por las imprecisiones y errores. 

Tal vez el descuido se origine en cierto grado de insatisfacción con el que se fue el año. El culpable, si es que vale la pena ponerse en esos señalamientos, es Dostoyevski y sus Demonios. El libro apareció recomendado el año antepasado en la BBC, creo que por John Gray, dada su relevancia actual: es la ficción detallada e íntima de una insurrección política, cuasi terrorista, en una ciudad menor de Rusia. El artículo, que luego fue traducido y publicado en Arcadia (una revista (?) literaria colombiana), elogiaba con grandes palabras las cualidades del libro y me dejé picar por la curiosidad. Sin embargo, creo que la alharaca es exagerada. Si hay algo de tensión política en el escrito, pero está super diluida en otras varias tramas más personales que son las que en últimas llenan las muchas páginas del libro. Tal vez si se acerca uno al libro con menos pretensiones, sería una lectura más amena. Aún así, creo que la calidad de la escritura es muy desigual, y la narración se confunde varias veces entre la tercera persona presencial y la omnisciente, lo que me fastidió.

No desistí y lo leí hasta el final, pero luego quedé como agotado y desganado, por lo que creo que no leí mucho más el resto del año. Claro que confieso que soy un inconsecuente: en algún lado leí que Demonios es una de las cuatro grandes novelas de Dostoyevski, y como ya disfruté con gran placer a Los Hermanos Karamazov, compré El Idiota y lo puse en la pila.

En cambio, El atentado de Yasmina Khadra si que es una montaña rusa de emociones en un contexto político muy actual. No se si transmite una idea equivocada del extremismo detrás del asunto palestino-israelí, pero como novela negra es muy entretenida. Tal ve su éxito radique en lo cercana que es la novela a una película, lo que me recuerda que hay que leer a los autores anteriores al cine con unas expectativas diferentes.  Recomendada.

En la misma línea de literatura reflejando el contexto político, leí Ruido de Fondo de Don DeLillo. Es una narración surrealista sobre un explosión química en alguna parte de EU. Además, el protagonista sigue la pista de una infidelidad de su esposa relacionada con el desarrollo de una droga experimental. Juega con las teorías de conspiración y ansiedades de los ochentas, llegando a ser entretenida pero no infaltable. No quedé con ganas de más.

Todo se desmorona es la primera novela de trilogía africana de Achebe, la cual Wikipedia sostiene es la novela más leída de la literatura moderna africana. Se trata de la historia de un jefe de una tribu en Nigeria que sufre en carne propia los cambios traídos por la colonización. Muy bien lograda y dramática, es también super recomendada. 

Cogí otro libro de Kawabata, Mil grullas, y seguí encantado. Me fascina su sencillez y el erotismo que transpira en cada página. Creo que comenté esto con alguien y me dijo que son imaginaciones mías. Es posible. Supongo que me traiciona el subconsciente.

Continuando con los libros que llevan once años en la pila, decidí sacarle el tiempo a leer Todos los cuentos de Gabo, en esa apeñuscada edición de Oveja Negra omnipresente en las kioscos del centro. Interesante darse cuenta que tan malo era el Nobel en sus primeros años, pero como fue encontrando su voz con los años. Fue un buen ejercicio. Nostálgico, tal vez, aunque el sin sabor que me dejó el Amor en los tiempos del cólera no se me pasa. ¿Qué otra novela debe uno leer para volverle a coger el gusto?

Por último, leí Despegue de Javier Moreno. Es un libro enigmático. En clave. Disfrazado de literatura juvenil, pero sumamente profundo, como su anterior libro. Fue el único que no regalé. Tal vez lo reseñe de nuevo. O lo transcriba.

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Para tranquilidad de todos, ya llevo leídos tres libros este año, contando uno de no-ficción, que pienso empezar a incluir en las reseñas. 


domingo, junio 19, 2016

10Y80

¡Qué cantidad de gente vuela todos los días! Los aeropuertos siempre tan repletos de gente de todos colores, yendo y viniendo como si fuese tan natural volar para los humanos. Son como cinco mil vuelos cada mañana en Estados Unidos sólamente. 


Pero lo cierto es que, así parezcamos tantos, somos una pequeña minoría. Eso no se puede olvidar. 


domingo, junio 12, 2016

10Y71

No puedo dejar de pensar que esa manera tan esparcida de vivir que tienen los gringos es un desperdicio de espacio.  Eso de abarcar tanto para luego llenar casas gigantes con chucherías parece un despropósito. Claro que las casas japonesas tienden a ser muy pequeñas. Y como las casas no se dejan modificar, toca hacer el balance de ansias-espacio a uno mismo. 


10Y70

Al fin empieza a menguar la peste, ahora que acabó el simulacro. Por la noche hice fuerza y salí a comer algo. Vi muchos idos por las calles. Una sociedad donde la mariguana es legal parece tornarse en otra clase de maldición de los sonámbulos. 



10Y69

Ahora alergia. ¿Qué más puede salir mal?



10Y68

Dolor de garganta profunda. 



miércoles, junio 08, 2016

10Y67

Esta semana estoy en Seattle, participando como observador en un simulacro de terremoto y tsunami. Son 16 horas de diferencia, por lo cual estoy acabado por el jetlag. Además, me dio fiebre y casi no he podido dormir. Que desastre. 

lunes, junio 06, 2016

10Y66

La constitución japonesa menciona tres obligaciones de todo ciudadano: trabajar, pagar los impuestos y mandar los hijos a estudiar. ¿Encierra ello todo lo importante de la ciudadanía? Por lo menos lo no tan obvio. 

sábado, junio 04, 2016

10Y65

Un vendaval llamado abuela.


10Y64

¡Apareció el niño! Todo es felicidad. Que historia tan extraña. Pasó la semana en una bodega de las Fuerzas de Auto-Defensa, quienes se suponían lo estaban buscando. Soportó a punta de agua y enrollado en colchonetas para combatir el frío. Que bueno que el instinto de supervivencia aún nos funcione. Reconfortante. 

jueves, junio 02, 2016

10Y63

Desde que no voy a papelerías a sacar fotocopias, nadie me dice tesoro. 

miércoles, junio 01, 2016

10Y62

Uno de los ejemplos clásicos de una tragedia con un nivel mayor de complejidad es el de un naufragio. Sometidos a condiciones extremas, las decisiones que toman los náufragos para sobrevivir son difíciles de juzgar basados en los estándares de los tiempos de paz. 


Hay un caso famoso en Inglaterra en el siglo diecinueve, de cuatro marineros a la deriva por algo más de dos semanas. Tres de ellos eran experimentados pero el otro era un novato. Dicen los tres que el joven se fue debilitando y, en un arranque de desespero, tomó agua de mar, algo que terminaría de enfermarlo. 

Cuando llegaron a su límite, los marineros decidieron seguir la ley del mar, es decir matar al más débil y comérselo, para poder resistir un tiempo más. Días después fueron encontrados y regresaron a tierra firme. 

El caso es famoso porque al saberse de los hechos, fueron apresados y enjuiciados. Les dieron condena por homicidio, aunque creo fue una sentencia suspendida. Se recuerda el caso como la primera vez que la jurisprudencia formal se superpuso a la ley informal de los marineros, resultado de siglos de experiencia, en cuanto al acto de matar. 

¿Qué diría la teoría de las capacidades en éste caso? ¿Serviría de algo? Mi impresión es que la decisión de los marineros no habría sido distinta, y que tales situaciones requieren un enfoque ético diferente. 

martes, mayo 31, 2016

10Y61

Hay un niño de siete años pérdido en zona rural de Hokkaido, la isla norte del país. Sus padres lo dejaron allí como castigo y cuando volvieron ya no lo encontraron. Las fuerzas locales se han unido desde el 28, pero no han tenido éxito. Ojalá lo encuentren pronto, sano y salvo. 


Hace unos años hubiera reaccionado a tal noticia con indignación, pero ahora no puedo dejar de identificarme con aquellos padres desafortunados. Puedo imaginar una situación que conduzca a un castigo tan drástico, y se me hace un nudo en la garganta al pensar en lo que estarán sintiendo. 

Supongo que si algo le pasó al niño, los padres enfrentarán cargos penales, pero ¿no habrán ya sido suficientemente castigados? Qué difícil debe ser vivir después de tal experiencia. 

Es esta capacidad humana de la compasión y de ponerse en los zapatos del otro, una de las mayores fuerzas que nos impulsa a valorar la ética y la justicia en todo lo que nos rodea. Pero esto no quiere decir que sea una fuerza benéfico, mucho menos objetiva. Todo lo contrario. Lo que me imagino y siento al contar la historia es una invención del cerebro que no puede parar de contarse historias para encontrarle sentido a la existencia. Lo mejor sería guardarse cualquier juicio hasta conocer a fondo las evidencias. 

Pero es tan limitado lo que nos es dado saber, que no podemos evitar guiarnos con prejuicios y corazonadas. Parece una trampa. 

lunes, mayo 30, 2016

10Y60

En una de sus presentaciones sobre la teoría de capacidades, Amartya Sen pone el ejemplo de una persona pasando hambre y otra ayunando. Cualquiera estaría de acuerdo en que la primera de estas dos personas carece de libertad mientras que la segunda no, a pesar de que ambas se encuentren en el mismo estado fisiológico. La ventaja de las capacidades evaluando el bienestar de la sociedad es que puede capturar esta diferencia e informar así la política social de una manera más acertada. 


¿Qué pasaría si intentáramos usar una lógica similar para entender las formas en que morimos? ¿Podremos distinguir  libertad en algunas muertes y humillación o tragedia en otras? 

El sentido común sugiere que la eutanasia y la muerte después de cierta edad serían muertes que podrían ser compatibles con el ejercicio de la libertad. Los suicidios serían una adición más problemática. Pero ¿es posible una formulación más genérica?

La explicación de Sen en el caso inicial es que, ante resultados iguales, la libertad se encuentra en las opciones disponibles para cada persona de lograr resultados distintos. Parecería entonces que en una crisis, en la cual no hay opciones de escapar con vida, sería imposible distinguir una muerte libre. Sólo tal vez si es la muerte de un rescatista, lo que en seguida se asociaría con heroísmo, no libertad. 

Pero tal vez en una crisis más compleja sea posible distinguir grados de libertad dentro de la tragedia de la muerte.  

Continuará. 

10Y59

Esa costumbre que tienen las arañas de comerse a sus consortes. Cómo si la vida no fuese suficientemente difícil. Además de explorar y pasarse el día cazando, escapando de alimañas asesinas, cuando llega ese momento del año, hay que buscar a la hembra y hacerle el baile especial. Tiene que demostrar fuerza y temple, para que la araña no se aburra antes de tiempo. Tiene que parecer que uno es lo mejor que ha parido la tierra para que no le echen el diente. Con unas palmaditas en la cabeza se confirma que el movimiento de cadera ha surtido efecto. Entonces hay unos segundos para desovar y luego huir. ¿Por qué no podremos resistirnos a esta tiranía genética? No hay tiempo para averiguarlo. 

domingo, mayo 29, 2016

10Y58


Los centros comerciales pasaron muy rápido de ser una encarnación del consumismo, a ser el resguardo del viajero. Sus espacios estándares le permiten al visitante fluir tranquilamente, sin preocuparse por no entender el idioma o no saber cómo interactuar. Se encuentran los mismos restaurantes de confianza y los precios están fijos. El sabor también es el mismo. 

Podrá ser vejez, pero así es como estamos. (Bueno, también cuenta que caminando por Taksim me han intentado estafar dos veces)



sábado, mayo 28, 2016

10Y57

Cuando despertó, el emperador seguía vestido. 

jueves, mayo 26, 2016

10Y56

En Estambul conocí una persona que vivió por tres meses en Bogotá, estudiando español en la Javeriana. Su impresión de la ciudad y, de paso, del país es que los contrastes son muy fuertes. Hay gente muy buena y gente muy mala, dijo. Parece que en una panadería el que atendía la intentó robar frontalmente. De un día para otro, la misma torta que compraba cambiaba de precio. No se le olvida. Creo que también la robó un niño, pero luego se hicieron amigos.  Quien sabe que más le habrá pasado. A mí nunca se me había ocurrido tal descripción. Ella dijo que era porque había vivido siempre entre colombianos. Puede ser. 

miércoles, mayo 25, 2016

10Y55

La probabilidad de morir en un accidente aéreo son muy remotas, aún más si las causas no son accidentales. Es màs probable que pase algo de camino al aeropuerto. Sin embargo, la psique humana es muy fácil de impresionar y no se deja de sentir cierto susto. No está de más entonces que entre Estambul y Tokio los aviones eviten los espacios aéreos de Ucrania, Siria y Corea del Norte.