domingo, diciembre 02, 2007

Un pequeño paso para el hombre


En lo que podría considerarse uno de los más grandes avances socio-tecnológicos jamás acaecido en Colombia, ahora las monitas que vienen con la chocolatina Jet son autoadhesivas.

Despúes de más de cuarenta años de existencia, finalmente Jet despega.

Seguro también pega,

panÓptiko

jueves, noviembre 29, 2007

Cuestión sin sentido


Epítome de una época

Dicen que en cada hemisferio de la tierra el agua del inodoro gira en sentidos contrarios. Creo que sólo una vez he estado al sur del paralelo central, pero fue un viaje complicado debido a la inexperiencia: olvidamos con un primo poner un sello en el lado ecuatoriano de Rumichaca, así que nos tocó ir y volver, para terminar llegando al derruido terminal de transportes de Quito a las 9 de la noche, cuando ya la ciudad estaba muerta, y descubrimos que la dolarización habia hecho de ese país un sitio imposible para el bolsillo de un estudiante. En fin, el caso es que no me fije, tal vez ni siquiera entré al baño.

Lo que quería decir era que anoche estuve pensando sobre la canción del video y caí en cuenta que la única forma de dedicarla efectivamente es bailarla con el amigo en cuestión. Me atormentó entonces una pregunta primordial ¿en qué sentido giraríamos?

Este detalle sería de vital importancia en el momento de concretar la transacción. Me inclino por pensar que con cada contendor debe ser distinto. Es una conclusión a la que llegue después de imaginar la situación con mis conocidos.

Busqué el video tras respuestas pero sólo trajo más interrogantes - y otras cosas. Al parecer se trataba de lesbianas.

En fin, no he dormido bien.

Como dice la canción, será mejor decirle a su madre.

panÓptiko

P.S.: Sí, con usted también lo imaginé

lunes, noviembre 19, 2007

Los afanes de siempre

Los japoneses sí saben que es una feliz navidad

Anoche cayó una cantidad enorme de nieve y, tras regresar de hacer trabajo de campo para la tesis que tengo que entregar en mes y medio, volví a dormir entre pelos.

Lo anterior es un resumen completísimo y suscinto de las causas de mi ausencia por estos lares: estudio, frío, viajes y pelos.

Sin embargo, haré lo posible por escribir más seguido. Además, como el caraelibro parece estar cubriendo una una de las funciones que cumplia este espacio, esperen cambios para el próximo año. Un adelanto: voy a olvidar que mi mamá lee este blog.

En el lab-erinto,

panÓptiko

miércoles, octubre 24, 2007

Maxims Wan

Imagen de Buda sentado con las piernas cruzadas en postura de avasallar a Mara, estilo burmés (hoy Myanmar) encontrado en Mandalay (eso queda por Kennedy, creo)


Muchos, yo incluido, sentimos gran admiración por aquellas píldoras de conocimiento concentrado en unas cuantas pocas palabras maravillosamente ordenadas, que logran no obstante su sencillez darnos lecciones enormes, conmovernos y hasta cambiar el rumbo de nuestras vidas.

No teniendo suficiente con la luz irradiada por las máximas, hay unas contadas ocasiones en las que, gracias a esa engorrosa e imperfecta labor que es la traducción y los muchos sentidos de las lenguas, no sólo nos llevamos una reflexión de vida, sino que también un grato momento de esparcimiento.

Para todos ustedes, dos de estas gemas:

"Lo que más necesitamos es una persona que nos obligue a hacer lo que sabemos" Ralph Waldo Emerson

"Bienestar es un estado donde una persona quiere llegar a hacerse"
Amartya Sen


Haciendo lo que sabemos,

panÓptiko en Bienestar


martes, octubre 23, 2007

Nostalgia Fraterna

Momentos después de un exceso de fraternidad
Sky Train, Bangkok

Hace ya unas semanas en el Japan Times apareció un articulo relativo al foco de aventuras extra-matrimoniales en el que se han convertido los gimnasios en este país. El fenómeno es especialmente marcado en las horas de la tarde, cuando las labores del hogar o académicas más apremiantes han sido evacuadas - mientras las laborales siguen su curso natural - y se dispone de un tiempo para un sano esparcimiento*. Sin entrar en demasiados detalles, mi intención esta vez es resaltar la explicación que un experto consultado por el periódico dio a la situación y las consecuencias para mi existencia:

"Cuando la gente suda junta, se genera un sentido de comunidad o fraternidad. Existe también un fuerte estímulo visual, pues la gente tiende a vestir prendas vistosas y sugestivas (showy) mientras hace ejercicio,"... "Cualquier cosa puede pasar en un lugar asi."

Vinieron entonces a mí los más dulces recuerdos de aquellos atestados buses a las seis de la tarde bajando por la calle veintiseis avenida el Dorado, repletos de secretarias del centro o del CAN, aferradas ellas y yo a una varilla y una ilusión. No nos faltaron sudores, pues incluso humores más íntimos acompañaron nuestros encuentros, y menos los estimulos visuales tan dados a nuestros géneros, al claroscuro capitalino y a las tendencias de la moda ejecutiva - tanto de la secretaria como del bus. Lugares y ocasiones estas donde todo pudo haber pasado pero, por algún miserable capricho del destino, no nos enteramos a tiempo.

Considerando hacer mis pases con los gimnasios,

panÓptiko

* Nota al pie: como me gusta eso del esparcimiento, es tan elocuente, tan gráfico... que rico.

sábado, octubre 20, 2007

Encuentros cercanos de no cualquier tipo

Creo que sé lo que se imaginan

Una tarde, por cuestiones de trabajo, salí a tomarme un café con una secretaria de la facultad. Me comentó que una amiga trabajaba en un lugar muy agradable en el cuál podríamos conversar a gusto. No se dijo más y llegamos al sitio en cuestión de minutos. El café resultó ser un espacioso salón completamente blanco, amoblado con sillas y mesas desiguales, todas con un aire vetusto. La parte posterior del local daba a la orilla del río Hirose y como estábamos en pleno verano también había una sección de parasoles, la cual no visitamos por temor a los mosquitos. Pese a la cercanía, el murmullo del río era totalmente cubierto por alguna pieza desconocida de música clásica. En suma, el ambiente impecable, de una rigidez occidental trastornada por el verde exuberante en el exterior visible y los pocos japoneses - más las que los, por supuesto - que aquí y allá comían y charlaban, me dio la impresión de estar tan forzado que enseguida quedé tensionado, incómodo. Hay que sumarle a esto que mi compañía no ayudaba mucho en esto - una mujer delgada y alta, tal vez entrando en sus cuarentas, que se encarga de los asuntos académicos y administrativos de mi programa - por obvias razones.

Nos sentamos en una mesa central y miramos la carta. No se si han tenido la experiencia de visitar un lugar similar al que les describo - que los hay varios en Bogotá, por lo menos - pero ese capricho postmoderno de las sillas dispares es tan enervante en el momento de acomodarse, pues nunca se logra quedar a la par ni de la mesa ni del acompañante, obligándolo a uno a revolverse constantemente en su puesto para poder hablar y mirar el menú hasta que, del cansancio, no queda otra que resignarse al mobiliario que le tocó en suerte y a charlar y a comer como si fuese uno Cuasimodo.

La secretaria fue entonces por agua, pues dijo que como era amiga también de los dueños a ella no la trataban con todo el protocolo japonés y le tocaba atenderse sola. No entendí muy bien la cosa pero aproveché para intentar una vez más acomodarme en mi sitio. Entonces volvió con los dos vasos más la compañía de una señora ya casi en sus cincuentas, supongo yo, con toda la lozanía que caracteriza a las niponas, y unos ojos cafés brillantísimos, artificialmente fulgurantes, como si estuviesen a punto de desbordar en lágrimas de miel. Este tipo de lentes de contacto son comunes en Japón y no me hubieran generado mayor impacto si la señora esta no se me hubiera quedado mirando fijamente, sin pestañear, mientras repetía una y otra vez: "Precioso, precioso, precioso..."

Estoy seguro que para ambas era notoria la manera en que temblaba y apretaba el menú sobre la mesa. La señora le preguntó entonces a la secretaria de donde me había sacado, que hacía tiempo no veía una cara tan hermosa. Luego atinó a preguntar si yo hablaba japonés, con lo que pensé iba a moderar sus comentarios pero, que va, siguió repitiendo halagos mientras se presentaba y preguntaba detalles sobre mi vida. Cuando al fin pareció satisfecha de verme - o disuadida por mis tartamudeos - me preguntó que qué quería, y yo sólo pude decir que lo que ella me recomendase, a lo que señaló algo en las páginas humedecidas entre mis manos y se dio media vuelta. La secretaria tuvo que detenerla porque no le había tomado la orden y, cuando le pidió algo, la señora dijo que eso no, y mientras se iba agregó que mejor ella le traía otra cosa. Comentó Yoko, mi acompañante, que su amiga, dueña de este y otro café en la ciudad, era muy graciosa, a lo que yo hubiera podido añadir otra docena de adjetivos si mi japonés fuese más fluido y el pánico no me limitara a los monosílabos.

Al instante volvió la patrona de los ojos fulgurantes, no con los cafés y las colaciones que esperaba, sino con un hombre alto, robusto, de su edad tal vez, a quien presentó como su esposo para en seguida mencionar que alguna vez había estado en Chile, con lo que este alzó la mano y me saludo con un sonido gutural grave que parecía ser italiano. Yo, en mi silla incómoda, amenazado por los ojos miel, la secretaria, el esposo amistoso, atrapado por el blanco prístino del cuarto y el chillido de violines y de conversaciones casuales aquí y allá ocultando un río torrentoso rodeado de verde y de mosquitos, hice un esfuerzo sobrehumano para levantar también mi mano y mascullar una replica fonéticamente idéntica al rugido con que se ponía a prueba la calidad de mi anfitrión.

No hubiera soportado un sobresalto más. Apreté las piernas par no orinarme. A mis interlocutores se unieron dos adolescentes, hijos de la pareja, pero ya el circuito de emergencia de mi japonés se había saltado y asentía con cara de enajenado en medio de un viaje astral, lejos lejos, escondido en ese útero ideal que sólo recuerda el inconsciente, del cual a veces quisiéramos no haber salido nunca. Al parecer mi semblante por fin le comunicó al corrillo mi estado nervioso, que se apuró a despedirse y a volver a sus lugares en el local. Vinieron las cafés y evacuamos la conversación sobre el trabajo rápidamente. La secretaria añadió que señoras como esa abundaban en Tokyo y que si algún día en el futuro me mudaba a esa ciudad seguramente se me acercarían por la calle a ofrecerme dinero por acompañarlas. Añadió luego, bajando la voz y acercándose sobre la mesa como para decir un secreto, que incluso ella, la dueña del restaurante, ya había tenido un affair de estos, pero el esposo se había dado cuenta y tuvo que dejar de verlo. La secretaria volvió a su puesto y remató su confidencia, como si no hubiese sido ya suficiente, con una pregunta indiscreta: ¿sería yo capaz de estar con una señora de esas? Escuché sus palabras sintiendo como se me iba aflojando todo. Contesté que no sabía, que quien sabe, y me paré al baño. Oriné sentado para mayor tranquilidad, con los codos sobre las rodillas y las manos apretando mi rostro tenso. Me reconforté en la oscuridad calida y húmeda de mis palmas hasta soltar un fuerte suspiro e intentar con ello detener el temblor nervioso que me recorría todo el cuerpo, pero cuando logré reunir fuerzas para volver a mi puesto e intentar escapar como fuese posible, volteé la mirada y me encontré con el accesorio de la fotografía.

Entendí entonces que estaba atrapado y que mejor sería no salir nunca de ese baño.

Comiendo colaciones,

panÓptiko

viernes, septiembre 28, 2007

Los Caminos y los Lugares


Detesto la dejadez en que tengo este espacio, más porque, como dice Juan Gabriel, está siempre en mi mente. Sin embargo, la conmoción de estos días promete no darme mayores oportunidades para contar a mis anchas todo lo que me ronda la mente, así que aquí dejo sueltas las ideas, para que no se me olviden - o, en su defecto, para que me pregunten:

+ Trabajé en los agasajos por los cien años de la universidad, escorté a unos profesores de Finlandia, viví los rigores de la cordialidad japonesa y estuve por primera vez en mi vida con un premio Nobel en el mismo recinto.

+ Paseé entre gaviotas y la impresión de acompañarlas me produjo nauseas. Pero ahí estuvo la mar para darme unas buenas imágenes.

+ ¡Vi la nueva película de Evangelion! ¡Y compré souvenires! Parece que no termino de superar mi adolescencia.

+ Vi Planet Terror y aún no se que pensar... pero siento que debería hacerlo.

+ Dos semanas en Vietnam... la gente, el caos, la fraternidad, la seguridad, la incertidumbre, las montañas, la guerra... Nos parecemos en tantas cosas y somos tan distintos...


Y fue precisamente allí, a tres horas de Ho Chi Minh City - antes Saigon - donde encontré de nuevo el panÓptiko, en un tricolor desconcertantemente conocido, y volví de nuevo al mismo sitio por caminos disímiles.

¿O fue llegar a otros lugares por los mismos caminos?

panÓptiko tricolor
Gracias a Cao Dai

P.D. El mártes que viene salgo a presentar un artículo en una conferencia en Tailandia, y cuando vuelva - una semana después - tengo que presentar los "avances" de mi tesis y una "propuesta" sobre el doctorado....

viernes, agosto 31, 2007

En la variedad está el placer

¿Cuál de estos dos apetitosos pasteles triángulo eligen: el de huevo o el de choco-banana?

Para todos los gustos,



P.D.: no puede faltar la sobremesa ideal.

miércoles, agosto 08, 2007

El verano que seremos

Mujeres antes del Neputa (eso creo)

En respuesta a los miles de correos que piden saber que he hecho en estos días, un breve resumen sin precedentes en este blog - es decir, un escrito convencional.

El profesor que me ha orientado durante la maestría se retira en marzo del año que entra, lo que significa grandes dilemas en mi vida: debo buscar de nuevo profesor-universidad y plantear mi proyecto de doctorado. En otras palabras, planear lo que será mi vida los siguientes 3 a 10 años (si contamos con que lo que elija será determinante para mi vida laboral).

Carroza de Neputa I

Entonces me fui a unas conferencias en Tokyo del 10 al 12 de julio, visité una universidad, sufrí desengaños. En eso, preparé dos abstracts para una conferencia en Tailandia, los cuales envié el día 16. También tenía una presentacion importante programada el 27 , que afortunadamente aplazaron al 3 de agosto porque un amigo querido vino desde Inglaterra los dias 27-28-29, por lo que dejé los libros a medio leer y volví a Tokyo de afanes. Ahí conocí las multitudes veraniegas tokiotas y a un par de bailarinas cyberpunk-exóticas, con lo cual mi corazón siguió dividido en cuanto a dejar o no mi tranquila Sendai.

Carroza de Neputa II

Terminé la exposición como pude, y así mismo terminé de leer las casi 1200 páginas de 2666 de Roberto Bolaño, algo que va trastornar treméndamente mi vida en cualquier momento. Salimos, pues, en manada el sábado a las 6 am a ver el festival de la norteña prefectura de Aomori, conocido como Nebuta, aunque algunos japoneses también le llaman "El festival de Neputa", nombre que todos preferimos. El ambiente parecía bastante típico - desfile y danza - hasta que el acto terminó y las bailarinas retiraron sus camisas para festejar el esfuerzo, mientras los muchachos se les unían, se emborrachaban y se agarraban a golpes en cualquier callejón, momento en el que un contingente de policías con cara de veteranos se les venía encima - a los muchachos, no pude ver si a las muchachas - armados con unos palos largos muy tradicionales, aunque poco comunes en estas tierras.

Gran competencia de carga linternas en el festival Kanto

Dormimos en un karaoke del que nos sacaron a las 5 de la mañana, y volvimos dando una vuelta por la vecina prefectura de Akita - de donde vienen los perros, pero NO se los comen, esos son los chow-chow en Corea - y vimos apartes del festival Kanto en el que hombres valerosos portan linternas que los hacen parecer hormigas, mientras hermosas mujeres golpean con brío terrible un tambor enorme, con lo que diluyen las fantasias a las que sus cortas yukatas - kimonos de verano - dan pie en primera instancia.

El perro de Akita

Tomamos un desvío en el tren de vuelta - fueron 8 horas de ida 13 de regreso - para bordear el mar de Japon y ver desde el vagón los bellos contrastes que ofrecen los pueblos de pescadores que cada año son tapados varios meses por la nieve - las casas tienen entrada por el segundo piso para estos casos - y que en un futuro no muy lejano desapareceran con alguna nevada, en medio de esta sociedad que envejece y se acostumbra a las comodidades.

Pueblos a la vera del tren y del mar

Medio pensativos, medio exhaustos, con el pasar de infinadad de estaciones y rostros que nos miraban con curiosidad, que nunca más volveremos ver, añoramos en silencio la salvajía del estilo Neputa, y entendimos que en este país no hay gato encerrado. Hay pescado.

Síntesis perfecta de "Aquí hay gato encerrado" y "Algo huele mal"

Cavilante,



P.S> El autor de este post durmió dos días recuperándose de los abusos. No ha decidido nada sobre su vida, y casi había logrado olvidar el asunto, hasta que se acordó.

P.S> Gracias a todos por sus comentarios, y de paso los invito al nuevo espacio que estamos escribiendo con otros entes dedicado en exclusiva a los estudios ambientales - ja, ja, como si los estudios ambientales pudieran ser exclusivos.

Las Otras Mitades

Felices fiestas patrias.

sábado, julio 21, 2007

Amigos Tecnosexuales

Estas son algunos amigos que se han sumado al movimiento tecnosexual underground:


enviado por aquel que firma Gaijinco


eniviado por un Anónimo

Como es una corriente underground, todos son bienvenidos, pero no se le ruega a nadie.

Ahí verán,

viernes, julio 06, 2007

Especiales pOp-Up: Tecno-sexual

Hace unos meses, en la página de El Tiempo, apareció un titular que anunciaba una novedosísima tendencia estética masculina, esa que da título a este especial. Al principio contemplé las letras incrédulo, no dando crédito de lo que veía. Pero ahí estaban esas once letras así dispuestas. No cabía de la dicha. Decidí entonces no leer el artículo, abstenerme de quedar atrapado en las definiciones nimias, en descripciones comerciales, y más bien dedicarme a elucubrar mi entrada majestuosa a ese movimiento tan prometedor, tan cercano a mí por ese bello nombre, sumergirme como de clavado en sus profundidades, de una al underground. Por fin la oportunidad que siempre estuvimos esperando tantos huérfanos del glamouroso y estrecho mundo de la hombría.

Sin más preámbulos, Tecno-sexual:


Familia



Sexo Seguro



Impresora



Yo-pod

Entiendo que este puede convertirse en todo un movimiento, así que quedan convocados todos a que suban sus propias creaciones y hagamos una gran cadena de amigos tecnosexuales underground.

Uf,


martes, julio 03, 2007

Ouroboros cotidianos

Este orinal del restaurante italiano en el que cenaba era idéntico al plato en el que me sirvieron.

¿Cuál habrá sido primero?

lunes, junio 18, 2007

Los caballeros las prefieren intuitivas



Debo confesar que hace unos meses, al tener la oportunidad de contemplar por un largo tiempo el devaneo de un par de lolitas góticas mientras esperaba que mi tren partiera, sentí la urgente necesidad de escribir un vallenato. Fui conciente de que ello significaba un grado peligroso de desequilibrio mental, pero ya no era yo dueño de mí mismo. Saqué mi PDA y escribí los pocos versos que, repetidos con pequeñas mal pronunciaciones tal como lo exigen los cánones de esas tonadas del norte del país, eran para mi la forma precisa para contener la placentera experiencia, y de paso imaginar un intento frustrado de coqueteo amoroso.

Llegué esa noche a compartir ese arranque de euforia con mi crítico literario de cabecera, y este me hizo prometer al cielo que aquel engendro no vería jamás la faz de la tierra. Lo miré con pesar, después de todo lo feliz que me había hecho, y lo tiré a la basura.

Entonces vi esta mañana el video de Shakira y recordé todo lo sucedido en aquella ocasión. Cada uno de los atuendos es fiel reflejo de lo que en la cotidianidad utilizan las pertenecientes a dicha tendencia. La actitud también es semejante, aunque la música si no corresponde. Por lo demás, este es un video de gran factura, donde todos los detalles están bien cuidados, las tensiones bien logradas. Se desprende a la cantante de sus patrones de elasticidad y vibración característicos, y se la ciñe a la estética que la propuesta visual requiere. En síntesis, un viaje onírico por los abismos de ese fantástico imaginario japonés sobre el lado oscuro de las colegialas. Ah, y otra pegajosa canción pop que todos terminaremos por aprenderenos.

Para cerrar, debo también confesar que al ver el video sentí otra urgente necesidad: la de compartirles con él una de las cosas que – guardadas las proporciones (las de la situación, no las de Shakira) – hacen de vivir en Japón una gran experiencia.

Satisfecho,



P.D. Dejo a cada quién que interprete el detalle del carro en el video.

viernes, junio 15, 2007


Tras un año y dos meses de intrincadas cavilaciones, de profunda inmersión cultural en búsqueda de mi identidad dentro de estas tierras salvajes, me he decidido.

El ideograma en cuestión, o kanji como se les conoce a los caracteres derivados del chino, no tiene una pronunciación propia; se usa para notar la repetición del kanji inmediatamente anterior como, por ejemplo en las siguientes palabras:

人人=人々=hitobito=persona-persona=gente
時時=時々=tokidoki=tiempo-tiempo=de vez en cuando

Las interpretaciones son diversas: soy impronunciable, dependo del contexto para ser entendido, pero aún así se escapa mi esencia. Algunos dicen que no tengo identidad, pero soy único, mis trazos están bien definidos y son ampliamente reconocidos. Un intento fútil por mezclarse en la sociedad, alguien que es cualquier otro con sólo ponerse a su lado, una solución práctica a los caprichos de la moda. Camaleón, vampiro, espejo dialéctico, prisma semántico, voy por ahí asolando las calles de este país lejano, en donde los pobres mortales que se cruzan por mi camino, aterrados, no saben que decir.

Los entiendo,

lunes, junio 11, 2007

Del salvaje espiritu cientifico, los intringulis epistemologicos, modernidad, preadolescencia y la incertidumbre del desarrollo

En la seccion editorial del Japan Times, el martes pasado aparecio un articulo sin precedentes en mi historia - es decir, algo que me dejo anonadado. Una jurisprudente japonesa, de la mas alta alcurnia - supongo yo por su titulo de l'Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, en Paris -, objeto comedidamente un caso perdido.

Resulta, pasa y acontece - alguien me puede explicar porque esta frase esta en mi subconsciente? - que la ultima instacia juridica desestimo las razones por las cuales una joven demandaba a su padre por haberle tocado repentinamente los senos por unos segundos para "medir su desarrollo sexual" cuando ella tenia 11 años. Valga la pena aclarar que el padre admite plenamente ser responsable de semejante acto.

Lamentablemente, el articulo es escaso en datos sobre el cuerpo del delito, y es mas una disgresion sobre artimañas juridicas. Segun la autora, un acto contra la dignidad de las personas y los derechos humanos. Para los jueces, en lenguaje vulgar, una joven perturbada que sin razon ve en su papa a un pervertido.

Triste, sin datos, en medio de estas tierras inhospitas, no puedo imaginar la incertidumbre que llevo a ese padre a cometer tal acto. O, tal vez, si puedo.

Caso perdido.

panÓptiko

Sin prejuicios

Queria compartirles estos dos videos que me han hecho reir montones, aclarando que no necesariamente reflejan las convicciones del editor.




jueves, mayo 31, 2007

frívOlo

Pues si.

Empecé en serio a escribir mi tesis y otras trabajitos paralelos que, al parecer, van a copar el tiempo que destinaba a mis recargados y enrevesados artículos. Así que, porque se que esta es la única prueba que tienen de que sigo vivo, me voy a permitir una temporada de pequeños escritos banales. Por favor, no me malentiendan ni se formen ideas erradas, lo hago por ustedes.

Sufrido,

panÓptiko

Prueba Fehaciente

Bueno, nos ganamos miss universo.

Para que luego digan que no tengo buena mano.

panÓptiko

P.D. Que divertida es la palabra "fehaciente". ¿No les parece?


REACCIONES *Actualización*

Les cuento que, por razones que ustedes entenderan, estoy preguntándole a cada japonés que puedo su opinión sobre este gran reconocimiento a la belleza nacional. Iré actualizando en la medida que pueda:

- 2 compañeros contestaron: Bien, pero no es mi tipo.
- 1 compañera: Bien, pero no soy yo.
- 1 amigo: Si, pero no parece japonesa.

domingo, mayo 13, 2007

Caos dorado

Foto sugestiva

Nikko, Japón

No me pregunten como me enteré, pero mis fuentes son confiables. Esta semana tuve oportunidad de revisar evidencia contundente que asegura una victoria a los miembros del género masculino en esa pugna por comprensión de nunca concluir: el reguero al orinar.

Seguro que, en más de una ocasión, habrán sufrido o dado esos discursos femeninos indignados, en los que aseguran que no les cabe en la cabeza que seamos incapaces de atinarle al nunca suficientemente amplio hueco del sanitario. Algunos callan, otros hacen falsas promesas, los más valientes intentan explicaciones físico-anatómicas, y los más listos salen con un buen chiste. Sin embargo, ninguno había salido bien librado.

Y es que, aunque todos los hombres comprendemos lo que sucede, como es de caprichosa la experiencia, que tan impredecible el fluir e irremediable su voluntad, la explicación escapa a lo que las palabras pueden expresar. De manera que todos los intentos han sido frustrados, el tiempo perdido. El asunto ha pasado a convertirse en emblema de las discusiones de género: prueba del trato desconsiderado, evidencia de un diseño defectuoso, argumento conclusivo para relegar al hombre a la postración. Pero quiero decirles, amigos y amigas, que hemos estado mirando en el lugar equivocado, lo que equivale a decir, con toda la ironía del caso, miando fuera del tiesto.

El sentimiento de culpa que llevamos ya interno por nuestras micciones desbordadas nos viene de cuna. Aunque el carácter incontenible del fenómeno evita que nos abstengamos de cometerlo, cada episodio se convierte en una fuente profunda de reflexión. ¿Cómo diablos fue a dar por allá? Nos obligamos entonces a una observación detallada, a una casuística de los regueros, que van desde el traicionero choque completamente elástico, hasta la teoría del caos, la cual alcanza sanitarios, pisos y, en el peor de los casos, la propia ropa. Todo este ensimismamiento, atado al sentimiento de culpa, es el que ha evitado que se cambie la perspectiva y echemos una mirada más allá: al alter-ego.

Es verídico. El hecho de que no sea evidente ningún reguero en el orinar de ellas, aunado al complejo arriba presentado, había mantenido el análisis lejos de las características propias de su excreción. La “invisibilidad” del acto hacía suponer que se trataba del directo fluir de una manguera. Nada más equivocado. La salida de la lluvia dorada femenina es tanto o más caótica que la masculina. Muchos más los tejidos que podrían desviarla, mucho más cercanas las vellosidades en capacidad de canalizarlo, más proclive la superficie a la acción incierta de la tensión superficial. En fin, la dispersión de los chorros es más escandalosa de la que se nos recrimina.

El argumento es irrebatible. Una vez ellas lo escuchen, derivaran entre la risa y el rubor: no es algo que hayan visto – por el obvio impedimento físico – pero sí sentido, aunque jamás verbalizado. Vendrá entonces el reconocimiento y con ello una fase más humanizada del conflicto. Porque la prueba no niega el reguero – ni la responsabilidad de cada quien con el propio – pero sí despeja los mitos de inverosimilitud, llevándose con ello los sentimientos vergonzosos, y acerca los cuerpos en esa deliciosa complejidad merecedora de la más paciente condescendencia.

Feliz día, mamáses.

panÓptiko
O.A.G.S.

martes, mayo 08, 2007

Mística Sendaireña

Restos de la bella vaca sacando la lengua que me acompañó por tantos años y que terminó por llevarse un tifón de mi puerta

Quizá el plato más representativo de la gastronomía de la prefectura de Miyagi sea el gyû tan, 牛タン, es decir, la lengua de vaca. Su preparación difiere bastante del tradicional “ensalsado” sabanero: se sirve asada, tres cuartos, en pequeñas rebanadas ajustadas al tamaño promedio de la boca y a las características del instrumento utilizado para llevar el trozo a ella, osease, los palitos. No obstante el aparente consenso en el tamaño del área transversal de la sección de lengua, sobre el grosor del mismo no existe acuerdo, recurso del que se han valido cada uno de los maestros preparadores para poner su toque personal y definir su público objetivo. Cualquier buen sendaireño, primero que todo, habrá intentado por lo menos una vez cada uno de los principales estilos de gyûtan – tres, para ser exactos, que, de una manera vulgarmente simplificada pero necesaria para que el lector entienda, llamaré gruesa, intermedia y delgada –, luego hablará con prestancia de las características de cada una de ellas y planteará sus pros y contras. Nótese que no tomará partido por ninguno de ellos, porque ¿quién es uno para calificar, tan siquiera comprender, el trabajo de aquellos que han entregado su vida a dominar el tan noble oficio de atajar con atino el delicado órgano, de manera que el corte, lejos de malograr su finura, triunfe en la pugna por llevar al comensal el trozo preciso? Este es un rasgo muy japonés, el de no tomar partido, que está presente en casi todas las esferas de su vida social. Sin embargo, esto no quiere decir que no tengan una opinión. ¡Claro que la tienen! Pero estas sólo podrán ser compartidas después de algunos tragos, ya sea que el alcohol sirva como pacto de confianza o como chivo expiatorio.

Se acompaña con arroz – naturalmente –, una ensalada verde clara – de lechuga y/o repollo en hojas, no tiras –, un embutido rosáceo de picado grueso, un encurtido picante y sopa de cola. El balance impecable logrado por esta disposición culinaria es epítome del papel trascendental de los alimentos dentro de la tradición del sol naciente. Su carácter místico cargado de un profundo significado, llamando siempre a la reflexión y el crecimiento personal, escapa generalmente a los neófitos y está fuera de lo comunicable por los anfitriones vergonzantes. Otra cara de la ya enunciada imparcialidad ante los estilos de preparaciones es el modelo educativo que subyace: aquel que desea aprender debe interpretar lo que el maestro a bien tenga comunicar, sea como sea que la lección sea proferida. Metafórico, críptico, inescrutable, o prístino, abierto y directo, el aprendiz debe descifrar lo que se le es dado y, en un constante ejercicio de meditación, abrigar en su corazón las enseñanzas para cuando sean necesarias. Inconcebible la menor pregunta, la más mínima pista.

Sin embargo, dada la distancia entre los dos pueblos que uno, lo lamentable que sería que se perdiera este conocimiento y el cariño que les tengo, me permito darles mi humilde interpretación.

El arroz blanco cumple diferentes roles dentro de la preparación. Es básico, fundamental. Símbolo del país, ciñe la experiencia al territorio. Blanco su sabor, despejará la boca de los sabores previos para magnificar las sensaciones. Blanco como papel donde se escribirá la lección, y por tanto blanco para distinguir los menores detalles de las preparaciones que se pasen por los paladares dispuestos.

Se empieza por un trozo de lengua, como el animal, y se sigue con la ensalada, lo que en vida le hubiese gustado a la lengua, repitiendo el paso para completar el homenaje al animal sacrificado para nuestro bien con una metáfora de su también natural regurgitar.

Luego viene el encurtido, que no es otra cosa que un vegetal sometido a cierta digestión, enlace entre el paso anteriormente realizado y el paso subsiguiente: el embutido. Este conjunto de amasijo uniforme y tripa es una interfase triple entre lo animal, lo humano y lo divino. Es síntesis de lo realizado pero requiere del mismo proceso de deglución, o sea que es a su vez comienzo, y en su caos indiferenciable pero no ausente de orden afluye el hálito divino de lo incierto. En otras palabras, es la distorsión de la bola de cristal, la tensión superficial de los residuos de chocolate, el azar de las cartas.

Para nadie debe ser ya un misterio el papel de la sopa de cola.

Después de venerar una vez el orden establecido, al comensal le queda combinar todos los ingredientes a su gusto para hacer su experiencia única. Este es el espacio donde cada quien confronta sus ansiedades consigo mismas, por lo cual es inenarrable. Sólo queda aclarar que se debe guardar para el final un trozo de lengua y un sorbo de sopa: principio y fin, sopa y principio, uroboros de la trascendencia, círculo de purificación, de descanso y partida, cierra con solemnidad esta oportunidad sublime en la que confluyeron todos los reinos de este mundo y los otros.

Una vez terminado, no olvide pagar la cuenta.

Lleno,

panÓptiko